La audiencia de alegatos en el juicio por el crimen de Camila Carletti dejó también varios interrogantes sin resolver. 

No pasó desapercibido el reproche de la jueza Lelia Manavella, que, mientras el policía Pablo Rosales detallaba el trabajo de investigación sobre las líneas telefónicas de Camila y de Villar, cuestionó la tarea de instrucción. 

También existieron numerosos mensajes de texto entre Villar y Renzo Sosa, una relación que no se profundizó en la investigación.

En concreto, luego de referirse a las falencias del trabajo policial, se preguntó por qué nunca se ahondó la pesquisa sobre la facilitación a la prostitución. “Por esto, quedan muchas elucubraciones sobre el tema de proxenetismo. Lo digo y me hago cargo”, señaló la magistrada. 

En su estrado, el fiscal de Cámara Julio Rivero escuchó el cuestionamiento, mientras el tribunal siguió interesado en el análisis de las comunicaciones telefónicas. Al final, pareció dar por perdido su momento para contestar y no replicó la crítica.

Esa misma zona gris fue planteada por la abogada querellante. Rosa Sabena pidió expresamente que la Justicia investigue a dos de los testigos de la causa por proxenetismo, falso testimonio y comercialización ilegal de drogas. 

En este sentido, Sabena planteó que Renzo Sosa y su madre, Hilda Clavero, encubrieron a Juan Villar y mintieron en su declaración. 

Según dijo, Villar, Sosa y Clavero estuvieron comunicados entre sí los días posteriores a la muerte de Camila y los dos últimos no podían desconocer el crimen. No obstante, recalcó que ninguno lo denunció. “Camila tenía una relación amorosa con Renzo Sosa, él estaba al tanto de que ella estaba muerta, pero al igual que su mamá, lo ocultó”, señaló en su alegato.

Por otro lado, los acusó de facilitación de la prostitución. “La señora Clavero dice que sabía su relación con los clientes, cuánto dinero les pedía e intercedía en la relación con algunos clientes también. A Camila la manejaba con drogas, y ella iba a la casa de Clavero dos veces por día. Ella le proporcionaba a los clientes. Además, está claro que Sosa era el proxeneta, y la testigo Irusta dijo que sabía que él la hacía prostituir”, apuntó Sabena. 

Ante tal cuadro de situación, la abogada querellante pidió enviar los antecedentes de Hilda Clavero y su hijo Renzo Sosa a una fiscalía, para que se los investigue por “venta de drogas sin receta, falso testimonio y facilitación de la prostitución a personas mayores de edad”. 

Al final, el fallo hizo lugar a ese planteo. 

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