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Referentes barriales alertan sobre el aumento de demanda social y la falta de recursos para darles contención. Indican que cada vez más familias se acercan a los merenderos por un plato de comida
Más demanda de alimentos, un notable aumento de población que no cuenta con el acompañamiento de servicios, y flagelos como el de la droga, que amenaza constantemente, dan forma a un crudo paisaje de los asentamientos próximos al río Cuarto. La llegada del duro frío del invierno y la falta de trabajo completan un panorama preocupante que llega a desbordar el esfuerzo que hacen día a día los centros comunitarios y merenderos que funcionan en estos barrios. 

PUNTAL realizó un recorrido a lo largo de toda la costa en las márgenes sur y norte, donde se ubican 10 de los 12 asentamientos que tiene la ciudad. El panorama es claro, está a la vista de quien se adentre en estos espacios, con una necesidad total de ayuda por parte de los vecinos, grandes y chicos. Pero para conocer en detalle se consultó a referentes barriales que conviven a diario con estas dificultades, y todos coincidieron en un mismo diagnóstico. La situación se repite en cada asentamiento, en algunos con mayor gravedad, y alertan sobre la necesidad de medidas de contención urgentes. 

En la Banca del Ciudadano, durante la última sesión del Concejo Deliberante que se desarrolló en el centro cultural Alberdi, referentes de la parroquia Nuestra Señora de La Merced denunciaron la realidad que se vive en el sector del barrio Oncativo, asentamiento al que asisten hace tiempo desde la Iglesia y otras instituciones del sector. Hizo referencia a problemáticas como la del consumo de sustancias, el aumento de la violencia y la falta de recursos, pidiendo una respuesta por parte del Estado. 

Yamila Pérez, responsable de la copa de leche “Los Chicos del Oncativo”, planteó con preocupación la necesidad de más contención y de posibilidades laborales para quienes viven en el asentamiento. 

“La situación del barrio en alimentación, seguridad, limpieza y luz es de terror, son muchos los problemas que tenemos en el Oncativo”, aseguró la referente barrial, quien agregó: “Hace falta comida y abrigo, son cosas que ya no sabemos cómo manejar, más ahora que comienza la época del frío”.

- Se estima que unas 300 familias viven en el Oncativo, ¿han visto un crecimiento en cuanto a la población del barrio?

- No hemos visto un crecimiento con familias nuevas, pero sí se han hecho casitas muy humildes para mismos integrantes de cada grupo familiar. Todos tienen entre 5 y 6 hijos, viven como pueden y hacer un techo resulta un gran sacrificio. Se hacen con ladrillos usados, que sacan de los que tiran los camiones.

Otro de los puntos que se plantearon en el informe de la Banca del Ciudadano fue la preocupación por la contaminación en este sector del barrio Alberdi. “Hay mucha basura, perros y caballos muertos, tiran de todo; cualquier camión o auto particular que viene del centro tira todo acá, y las criaturas que andan por allí pueden enfermarse por la misma suciedad que hay en el lugar”, comentó Pérez, quien dice que mucha gente ajena al barrio es la que ensucia y que no hay operativos de limpieza.

“Hay muchas cosas que nos dan bronca e impotencia, y hace más de un mes decidimos poner nuestra copita para darles a los chicos los fines de semana una merienda”, dice la coordinadora de la copita de leche “Los Chicos del Oncativo”, y sostiene que su ayuda “es lo que podemos hacer para el barrio, porque soy muy humilde y estoy sola con 5 hijos. Desde el primer día tenemos más de 30 chicos que comen con una necesidad muy grande que crece todas las semanas”.



Misma situación



Esta realidad a la que refirieron en el informe del Concejo Deliberante, y que mencionó Pérez, se repite en los otros asentamientos de la costanera. Algunos se encuentran en peor condición, como el San Martín y Las Delicias, pero todo a lo largo del río, Avenida Argentina, Quena, Islas Malvinas, Ranqueles, todos muestran necesidades similares.

Lorena Toledo, responsable del comedor “Ilusiones”, en Cola de Pato (y que también trabaja con familias de La Cava), aseguró: “Se incrementó mucho el número de familias, quizás no tanto en el sector en el que está el centro comunitario porque no hay mucho espacio, pero la gente que empieza a construir lo hace en el sector de La Cava, en terrenos donde antes hubo un relleno sanitario de escombros y ramas”. 

La referente barrial comentó que se construyeron algunas casas pero han tenido muchos problemas cuando los terrenos cedieron. “Se les parten las paredes, por eso asesoramos que allí no construyan porque se les puede caer en algún momento”, indicó. 

En tanto, explicó que también se ha construido en gran magnitud sobre la misma costanera, pero en la calle que desemboca en el puente colgante. “Se han sumado muchas familias en un sector donde tres años atrás no había nadie”, explicó.

- ¿A este aumento poblacional lo ven acompañado de mejoras en los servicios del asentamiento?

- No, creció el barrio pero sigue todo igual en relación a los servicios. Hemos hecho un reclamo muy fuerte por el agua, que en muchos momentos del año se corta en este sector porque no da abasto, incluso los días de mucho calor no llega. Por eso se habló de hacer una red nueva, pero es algo que no ha sucedido y ojalá se concrete pronto, porque es lo más deficiente. En cuanto a la luz, como son todos terrenos fiscales se complica hacer la bajada de luz con una casita nueva. Antes se daba una luz especial en la que se daba cuenta de que se vivía en un asentamiento, pero la gente nueva que viene al barrio a ese trámite no lo tiene.

- ¿Ha aumentado la demanda de ayuda en el merendero en este último año?

- La demanda en el merendero no ha crecido en cuanto a los niños, porque tenemos el mismo número, pero sí aumentó en el caso de las familias que se llegan pidiendo mercadería. Antes teníamos 4 o 5 al mes que venían a pedirnos una ayuda, pero ahora son 5 o 6 por semana. Es algo que se complica mucho porque en el comedor tampoco tenemos una llegada de productos como era antes, se ha visto reducida la ayuda de la gente, y no se puede cubrir la necesidad de todos los vecinos del barrio. Se nota la falta de trabajo porque muchos lo hacían en las obras y ahora van dos o tres veces a la semana, está todo muy resentido.

Por su parte, Juan Pereyra, encargado del centro comunitario “Sol de Esperanza” en Las Delicias, manifestó su preocupación por el aumento en la demanda de alimentos por parte de los vecinos. Indicó que no sólo hay más personas pidiendo asistencia, sino que ha disminuido la ayuda de donaciones que reciben en el merendero.

“La situación está complicada para todos, pero afecta más a los barrios carenciados. En las viviendas a veces se levantan 4 paredes y techan con chapas para luego ir a vivir allí, porque lamentablemente está difícil acceder a una casa, más para estos sectores en los que es imposible acceder a un crédito”, comentó Pereyra sobre la mayor población, e indicó: “El barrio crece constantemente, porque en cada terreno se construyen todo el tiempo casas nuevas para cada miembro de la familia”.

- ¿Cuál es la situación de los servicios a los que acceden los vecinos?

- Con los servicios no se avanza, antes quizás nos traían los kits de luz para la conexión de las familias, pero ahora no hay nada y nos adelantaron que no se haría nada nuevo. Los vecinos se cuelgan o el que tiene el pilar les pasa el cable, pero todo con conexiones muy precarias.

- ¿Muchas personas se acercan a pedir alimentos?

- Sí, en el merendero recibimos a mucha gente, pero directamente no recibimos mercadería. Queríamos armar el comedor para atender a todos los que vienen, pero vamos a tener que salir a buscar donaciones porque no alcanza. Hace un rato nos vinieron a pedir al menos un paquete de fideos y no teníamos. Estamos muy mal porque vienen muchos a pedir y no podemos darles respuesta.



Luis Schlossberg



Preocupación por el consumo

Una de las problemáticas más denunciadas por los referentes en los barrios es la del aumento en el consumo de drogas por parte de los jóvenes. 

Al respecto, Toledo, del Cola de Pato, sostuvo que “en el barrio más que el problema de consumo tenemos el de la venta, donde usan mucho a los adolescentes”, aseguró, en tanto que afirmó que se sigue consumiendo, “pero creció la distribución”.

Si bien la problemática es común a todos los barrios, sin distinción socioeconómica, los asentamientos carecen de contención para quienes consumen. 

Pereyra, de Las Delicias, comentó que “los pibes, desde chicos, tienen problema con el consumo, pibes muy chicos que se drogan y los padres ya no saben qué hacer. Muchos jóvenes que no consiguen trabajo, algo que está muy difícil de encontrar para todos”, y agregó: “Los chicos comienzan a consumir de jóvenes y cuando llegan a grandes lamentablemente están quemados. Es la realidad que vemos a diario y que sabemos que se repite en otros sectores”.

Números que alarman de barrios periféricos

El último relevamiento que se realizó en los asentamientos de la ciudad fue elaborado por la organización Techo; se trata de un trabajo que luego fue tomado por organizaciones como la Fundación Río Cuarto 2030 para sus iniciativas vinculadas al desarrollo del “Distrito Río”.

De acuerdo a los números del informe que elaboraron hace ya 2 años, 1.650 familias viven en los 12 asentamientos de la ciudad, 10 de ellos ubicados a lo largo del río. Asentamientos como el Oncativo, en aquel momento tenían una población aproximada de 300 familias, con la ausencia de prácticamente todos los servicios, con red eléctrica a través de tarifa social y con iluminación solamente en las esquinas principales.

En el Cola de Pato, en tanto, se registraron 230 familias, en una superficie menor, y con la preocupación de los vecinos de que algunas fuerzas, como la de Bomberos o la Policía, no ingrean al sector en caso de emergencias. 

Sólo mencionando a los asentamientos más grandes, de acuerdo al relevamiento, Las Delicias cuenta con una población que supera las 500 familias, con problemáticas como la inundación de la mayoría de sus calles en caso de lluvia, la ausencia de servicios y sin desagües pluviales. 

El trabajo de Techo daba cuenta de una población de 200 familias en el sector de Ranqueles, pero sin discriminar a ambos asentamientos divididos por el puente: Ranqueles y San Martín. Con las obras de la costanera el primero se vio acotado y no creció como los otros barrios, pero el crecimiento en San Martín ha sido notable en los últimos meses. 

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