Fernando Yoerg dijo que su hija nunca le contó que era maltratada por su pareja. “Luego, me enteré de que los golpes venían de antes”, dijo ayer en el inicio del juicio contra Emiliano Cahuana
Samanta Yoerg nunca le confió a su padre que el hombre con el que vivía era un maltratador. En ocasiones la veía mal y le preguntaba, pero no conseguía que su hija le dijera una palabra.

Ni siquiera el hecho de que Samanta fuera una de las impulsoras del movimiento #NiUnaMenos en su ciudad, General Cabrera, les dio a los padres una pista de lo que esta mujer de 22 años estaba viviendo.

Fernando Yoerg, empleado municipal, era parte de la nutrida comitiva que llegó desde Cabrera para asistir al inicio del juicio contra Emiliano Alberto Cahuana y exigir que reciba la condena que la ley prevé para los femicidas: la cadena perpetua. 

Junto a él estaba la madre de Samanta. Pese a que están separados, Yoerg confió a PUNTAL que entre los dos se las ingenian para criar a los dos pequeños de 7 y 4 años.

“Ellos son chicos pero ya saben la verdad, saben que su papá fue el que mató a su mamá”, dijo Fernando Yoerg, con la angustia en el rostro.

En la mañana de ayer, los padres de Samanta, junto con un grupo de compañeras que estudiaban magisterio con ella, completaron los asientos que la sala de juzgamiento de la Cámara Primera del Crimen reserva para el público. 

Las mujeres llegaron a Tribunales vestidas con una remera negra que, en letras blancas, las identificaba como miembros del colectivo #Ni una menos. “Vivas nos queremos”, se leía y en la espalda, en letras de molde, estaba el nombre de Samanta, una más en la larga lista de mujeres víctimas de femicidio en nuestra provincia. 

“Queremos la perpetua para que se terminen los femicidios en nuestra región y en todo el mundo, lo único que esperamos es que se haga justicia”, recalcó el padre de Samanta.

Minutos antes del arranque del juicio, desde el tribunal les informaron que no podía exhibirse en el interior de la sala ningún atuendo ni pancarta que pudiera influir en el ánimo del jurado popular.

Son ocho ciudadanos comunes que, luego de escuchar a todos los testigos y examinar la prueba reunida, deberán votar sobre la culpabilidad o la inocencia de Cahuana.

Lo harán, junto a los tres jueces técnicos, Nora Sucaría, Lelia Manavella y Juan José Labat.

Samanta Yoerg fue asesinada a golpes en las afueras de su localidad. El 12 de octubre de 2016 fue llevada por Cahuana hasta la zona rural, donde habrían iniciado una discusión.

Dos días después, la encontraron muerta. Desde entonces, Cahuana está detenido. Ahora, enfrenta la acusación de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por razones de género.

La ronda de testigos que se inició el martes continuará hoy, y mañana podrían darse los alegatos y el veredicto. 

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