El obispo abogó por la creación de empleo. También acotó: “Tenemos que respetar toda forma de vida”. Señaló que el Papa por ahora no vendrá y criticó que la Pascua se haya convertido en 4 días turísticos.
El obispo Adolfo Uriona calificó de buena noticia la baja de la pobreza a nivel nacional pero advirtió que todavía hay situaciones extremas.

En diálogo con PUNTAL, monseñor Uriona habló también del aborto, el sentido de la Pascua, el papa Francisco, la Capilla de Tegua y los 75 años del Seminario Jesús Buen Pastor. 

-¿Qué significado tiene hoy la Pascua en este momento especial que vive la Argentina cargado de tensión y de muchos debates a nivel nacional?

-Antes que nada, el otro día, cuando me hicieron un reportaje, se habían quedado impactados al escuchar al Papa diciendo que la Pascua es más importante que la Navidad. Son los dos grandes misterios de la vida de Cristo. La Navidad es la encarnación y el nacimiento y la Pascua, la pasión, muerte y resurrección. Pero todo el sentido de la vida de Jesucristo es su Pascua. Para nosotros, los cristianos, la Pascua es algo fundamental, Si bien se está diluyendo por esta cultura que hoy vivimos que ha convertido estos días en jornadas más de turismo.

-¿Una cultura más hedonista, quizás?

-Estamos en una cultura que ha perdido el sentido de estas celebraciones. Con la Navidad pasa lo mismo. La Navidad es una fiesta de compras. Y la Pascua se ha convertido en cuatro días de turismo en los cuales tanto en Córdoba como en Mar del Plata los hoteles están copados. Pero, para el cristiano que quiere vivir realmente este misterio, es el central de nuestra fe. Si queremos ser cristianos no sólo de nombre sino también de hecho debemos saber que nuestra fe comienza con la muerte y resurrección de Jesucristo que significa que yo también voy a pasar del tránsito de la muerte a resucitar con Él. Ése es el sentido fundamental. Nuestra vocación no es la muerte sino la vida. En este sentido, vivimos momentos de tensión por todo este debate en torno de la despenalización del aborto acerca del cual se lo ha calificado de una nueva grieta entre los argentinos.

-¿Por qué la Iglesia se opone al aborto?

-Nosotros queremos reafirmar el tema de la vida. Cristo vino a darnos vida y vida en abundancia y tenemos que respetar toda forma de vida y en todos los momentos. Como la ciencia lo ha determinado muy claramente, en el momento de la fecundación se da una nueva vida que es independiente de la vida de la madre. Eliminar esa vida es eliminar una vida humana. Ése es el argumento básico. No es un argumento religioso sino antropólogico fundamentalmente. Y por eso la Iglesia piensa que puede haber otros caminos para ayudar a estas personas que quedan embarazadas como es facilitar la adopción y acompañarlas. Recuerdo que, cuando estaba en Añatuya, donde se daban muchos casos de embarazos en adolescentes, teníamos una institución que se llamaba Gravida que acompañaba a estas chicas porque las familias medio como que las dejaba de lado. Y las chicas no sabían que tenían que hacer controles más en situación de pobreza y precariedad como hay allá. Creo que el Estado tiene que implementar maneras de acompañar a estas personas.

-Dicen que la Iglesia retrasa doscientos años con esta posición.

-¿Les parece que hay que eliminar vida humana? Ésa es una pregunta básica que hay que hacer. No es retrasar doscientos años. Es trabajar por la vida humana en toda su dignidad. Porque el día de mañana corremos el riesgo, como pasa en otros países, de la otra etapa, la final, la de la eutanasia, que es otra manera de eliminación de la vida humana.

-¿Esto tiene que ver con lo que dijo la hermana Martha Pelloni de que se busca a nivel mundial contrarrestar el tema de la superpoblación en todo el planeta?

-Detrás del tema del aborto hay muchos intereses económicos y mucha presión de distintas ONG. Hay un testimonio de Patricia Sandoval de México de cómo ella hizo tres abortos y estaba en esa institución que promovía el aborto que mueve un montón de intereses económicos.

-El Gobierno informó que bajó la pobreza al 25,7 por ciento. ¿Qué lectura hace de esto?

-La verdad es una buena noticia. De todas maneras, hay que seguir trabajando. Todavía hay más de 10 millones de personas bajo la línea de pobreza. Esto da una esperanza para seguir luchando, para que la gente pueda tener trabajo digno. Dicen que Río Cuarto es la ciudad con más trabajo informal. Eso es ayuda para ahora pero el día de mañana esas personas no van a tener jubilación.

-Es como que no hay que bajar los brazos.

-Exacto.

-¿Hay que apuntar a la pobreza cero?

-Los obispos lo habíamos planteado en el marco del Bicentenario. Trabajar por la pobreza cero. Y yo creo que sí: hay que ir hacia eso. En un país tan rico como el nuestro y con tantas posibilidades es absurdo que haya tantos pobres.

-Los economistas dicen que están mejorando los indicadores macroeconómicos pero no se advierte que eso baje a la realidad de la gente. ¿Cómo lo ve usted?

-Yo de economía no entiendo mucho. Sí me parece que hay que ver los dos factores. La macroeconomía es fundamental sino la micro no funciona. Pero eso tiene que bajar si no está en un nivel al que unos pocos pueden tener acceso. Creo que sobre todo hay que crear fuentes de trabajo para dar dignidad.

-¿Y cómo está viendo usted la situación?

-En realidad esto que han dicho que la pobreza bajó al 25,7 por ciento es una buena noticia. Pero no es que se ve tan rotundamente en lo que es la percepción casera que tenemos nosotros en el contacto con la gente. Los otros días estuve haciendo la bendición de ramos en el barrio Oncativo y realmente uno ve situaciones extremas. Más que de pobreza diría de indigencia. Y si uno recorre algunos otros barrios se da cuenta de que todavía esta percepción de mejora se ve relativamente.

-Como que está difícil la cosa.

-Yo creo que sí. Pero hay que seguir trabajando. Lo que puede hacer la Iglesia son paliativos. A través de Cáritas y los merenderos. Eso da un sondeo de cómo está la realidad de los más pobres.

-¿Qué pasa con el Papa y la Argentina? ¿Por qué no viene al país?

-Yo no sé mucho. Solamente conjeturo en base a lo que se ve y se lee. A mí me parece que el Papa no considera que sea el momento oportuno para venir. A él ya lo han catalogado con determinado partido político.

-Como el papa peronista...

-Para mí, él cree que no puede ser un factor de unidad en nuestra Patria. Él siempre dice que la unidad es superadora del conflicto. Pero él no se siente como la persona indicada para venir y promover la unidad de nuestra Patria. Creo que sus asesores le dicen lo mismo.

-Cuando usted estuvo con él a principios de año, ¿no le preguntó?

-Sí, le pregunté y me dijo que por ahora no lo tenía pensado. Lo saludé al final de una misa y no pude entablar de una manera más profunda la conversación.

-¿Dio alguna bendición para Río Cuarto?

-Sí, siempre lo hace. Su referencia sobre Río Cuarto es monseñor Víctor Manuel Fernández, el padre “Tucho”. Él cada tanto colabora en el tema de la confección de documentos del Papa. En esa oportunidad me dijo que le mandara a todos los feligreses de la Diócesis de Río Cuarto una bendición especial.

-Acaba de reinaugurarse la Capilla de Tegua. ¿Cuál es el significado de este templo del sur cordobés?

-Tiene un significado histórico. De que en los comienzos de la civilización en nuestra zona estuvo la fe. De entrada. Desde quienes construyeron la capilla.

-Es un símbolo de la tradición de fe que hay en la Argentina, ¿no?

-Esto existe en toda América Latina. Lo que pasa es que hay una fuerte tendencia a negar eso. Hay fuertes ideologías que buscan negar nuestras raíces.



Seminario



-El Seminario Jesús Buen Pastor cumple 75 años. ¿Cómo está el tema de las vocaciones?

-El tema vocacional es un problema de la Argentina en general. En nuestra diócesis podemos decir que estamos discretamente bien. El seminario esta vez se vio enriquecido con más seminaristas porque han venido de la Patagonia a hacer su formación acá. Así que ha crecido el número en el seminario.



Marcelo Irastorza

mirastorza@puntal.com.ar

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