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Aunque están preparados, los pueblos temen por nuevas inundaciones
Lo ocurrido en Buenos Aires y La Plata reavivó el fantasma en el sur cordobés. Los antecedentes alertan sobre el riesgo. En las últimas dos décadas varias localidades estuvieron una decena de veces bajo agua
El dantesco panorama que hoy muestran las ciudades de Buenos Aires y La Plata rememoró en los habitantes del sur cordobés catástrofes de similares características que sufrieron sus pueblos y que, aunque no dejaron víctimas fatales, llegaron a destruir por completo viviendas y pérdidas millonarias.

En una línea imaginaria que se puede trazar desde Bulnes, pasando por Coronel Moldes, Vicuña Mackenna, La Cautiva, Laboulaye, Melo, y más al sur por Jovita y Buchardo, todas estas comunidades sufrieron en alguna ocasión una inundación y hoy, a pesar de las obras de infraestructuras que se construyeron y el trabajo preventivo y de organización que se trazaron, una lluvia exepcional como la ocurrida en los últimos días en la provincia de Buenos Aires, provocaría incontables daños.

“Estamos preparados, sabemos cómo actuar ante una emergencia, pero claro está que si llueven 200 milímetros de golpe habrá problemas”, admitió el intendente de La Cautiva, Gerardo Bellocq.

Coinciden en ello también referentes de Defensa Civil de la zona, y admiten que ninguna localidad de la región está preparada para soportar unos 200 milímetros, la mitad de lo que se registró en La Plata.

A las lluvias excepcionales el sur cordobés, se suma en el riesgo de inundación el desorden en sus cuencas hídricas, que recién comenzaron a reordenarse después de la gran inundación de 2001 que afectó a una decena de pueblos desde Vicuña Mackenna hacia el sur.

1979, 1988, 2001 y más

Miguel Tutor, periodista de Laboulaye, recuerda que fue en 1979 cuando esta ciudad sufrió la peor inundación de su historia. “En esa época el agua entró al pueblo y cubrió todo. Recuerdo que para entrar y salir de la radio donde trabajaba lo hacíamos en bote”, señala.

Fue este el primero de una serie de desastres que sufrió la ciudad. En la década del ‘80 también hubo anegamientos, también en la década del ‘90. Pero fue en 2001 cuando se reiteró un desastre de características similares a las del ‘79, en esta ciudad. En esa oportunidad los vecinos protagonizaron una verdadera pueblada cuando voluntariamente se reunieron y comenzaron a llenar miles de bolsas de arena para construir una gran muralla de contención y así evitar que Laboulaye quedara sepultaba bajo las aguas.

También la gran masa líquida llegó a Jovita y Buchardo, poblaciones donde el agua había formado verdaderos ríos en las calles. Además, las lagunas que rodeaban los pueblos superaban en altura a las comunidades. Una imagen que en aquel momento PUNTAL reflejara en sus páginas era una gran laguna al norte de Pincén que superaba varios metros el nivel natural de la población. Así también en las banquinas de la ruta nacional Nº 7, el agua superaba a la carpeta asfáltica que parecía suspendida en medio de un mar.

La Cautiva ha sido, tal vez, una de las poblaciones más castigadas. Desde 1979 a la fecha en siete oportunidades estuvo en riesgo de quedar sepultaba bajo agua. La mayoría de las viviendas sufrieron algún grado de inundación y aún hoy estas construcciones muestran la marca de humedad a un metro del suelo.

Según recuerda el intendente Gerardo Belloq, una de las inundaciones más grave ocurrió en 1979, y otra de iguales características se dio en 2001. En ambas ocasiones el pueblo se vio sorprendido por los embates de la masa líquida.

“Hoy podemos decir que estamos organizados. Sabemos que si llega una inundación cómo debemos actuar, tenemos ya espacio para ubicar a los evacuados, contamos con material y hasta disponemos de un espacio donde trasladar el Hospital”. Y agregó el mandatario que en las primeras inundaciones se actuó con tanta precariedad como ocurrió hace pocos días en La Plata. “Nosotros la vivimos en varias ocasiones, hasta que nos empezamos a organizar. Hoy un evento de estas características al menos no nos va a sorprender, tenemos herramientas que nos ayudarán a mitigar las consecuencias”, admitió Bellocq.

La última inundación que afectó esta localidad fue en enero de 2010, cuando nuevamente -y a pesar de las obras hechas- el agua aisló al pueblo y lo rodeó, pero los daños fueron menores.

Fue también después de estas inundaciones que afectaron a La Cautiva, Levalle, Laboulaye, que los gobiernos nacionales y provinciales pusieron manos a la obra y ejecutaron obras que hacía décadas se proyectaban pero nunca se ejecutaban. Una de las más importantes en esta zona es la represa Tigre Muerto, que regula los excesos hídricos que bajan de las sierras.

“Se hicieron obras estructurales que nos ayudaron y mucho, pero lo que falta es un marco de contralor del estado. Nosotros tenemos la represa Tigre Muerto que nos evita ese desmadre hídrico, pero desde la cuenca de Suco hacia abajo se hicieron canales o tapones que no están coordinadas en un marco global y son de gran riesgo”, advirtió el intendente.

2007 La Carlota


En 2007 varias poblaciones fueron castigadas por lluvias intensas, con graves daños.
El caso, tal vez más grave, fue el de la Carlota. En enero de 2007 la ciudad fue despertada por un aluvión de agua y barro que salió del cauce del río Cuarto y la cubrió por completo. Aún hoy los vecinos miran temerosos toda vez que llueve, pues temen que el río vuelva a salirse de su cauce. Es así que en las últimas semanas se intensificaron las tareas de defensa que consisten en montículos de tierra ubicados en las márgenes del Cuarto.

“Nos sentimos vulnerables, creemos que si llueve mucho en las sierras, acá vamos a tener problemas y muy serios”, señaló un vecino que seis años atrás perdía gran parte de sus pertenencias al cubrirse de lodo y agua.

2010 Mackenna


En enero de 2010, Vicuña Mackenna también sufrió la peor inundación de su historia con barrios enteros anegados que obligaron a evacuar a decenas de familias. Aún hoy en esta comunidad se está trabajando para superar esa tragedia, pero el fantasma de que lluvias excepcionales vuelvan a inundarlos continúa rondando. Para la misma época, el agua anegaba calles en Del Campillo.

Bulnes es otra de las poblaciones que llegó a padecer anegamientos de viviendas y a pesar del reclamo concreto de las autoridades desde el año 2005, se vienen postergando obras de mejoramiento de cuencas que desembocan en el canal aliviador que atraviesa la población y que también cruza gran parte de Coronel Moldes rumbo a Fragueyro y Mackenna.


Patricia Rossia
Héctor Amaya
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