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Volver a empezar, a 13 mil kil贸metros de los bombardeos
Dani Jabour tiene 24 a帽os. Es administrador de empresas y si no emigraba de Siria su destino iba a ser el ej茅rcito de un pa铆s en guerra, desde 2011.

Dani Jabour lleg贸 a R铆o Cuarto desde Siria.

Dani Jabour lleg贸 a R铆o Cuarto desde Siria.

Dani Jabour junto a la familia riocuartense que lo recibi贸.

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Arropado por una familia riocuartense, Dani Jabour (24) se prepara para dar vuelta la página y dejar atrás un país arrasado por la guerra.

Hasta hace un par de días, vivía en An Nabk, a 71 kilómetros de la capital siria, Damasco, y aunque está recibido de licenciado en Administración de Empresas, sabe que si permanecía en su país tarde o temprano iba a ser reclutado por el ejército de Al Bashar Al-Assad, el presidente de una nación que lleva 6 años desangrándose en una guerra sin fin.

Lo sabe bien, porque su hermano mayor, Rami, entró al servicio militar con 19 años y a los 27 sigue alistado en el ejército sin poder regresar a su casa.

Ni él, ni sus dos hermanos, ni su padre visitador médico que ya lleva dos años desocupado en una economía paralizada, ni mucho menos su madre, desean tener otro hijo envuelto en la guerra. Por eso hoy Dani Jabour está sentado en el living de una casa de dos pisos en la Avenida España al 60, donde la familia Safadi lo alojará y le dará un techo y trabajo.

De los 10 millones de refugiados que expulsó el conflicto sirio, es el primero en pisar suelo riocuartense. Llegó el miércoles. Lo recibió un cielo encapotado y una llovizna persistente, por eso no pudo recorrer aún una ciudad que a él se le hace inmensa, comparada con su suelo natal.

De a poco, está habituándose al nuevo escenario: la cancha de Estudiantes a dos cuadras, un poco más allá el puente carretero y a un paso, un shopping muy diferente de los mercados de sus pagos.

Chavela y su esposo Omar Safadi, son los anfitriones. Pero el que movió los hilos de la burocracia hasta encontrar el camino más directo para traerlo a Argentina fue Iván Safadi, el presidente de la Sociedad Sirio Libanesa. Hace 8 meses empezó las gestiones hasta que en la sede cordobesa del Ministerio del Interior le indicaron que el atajo era tramitar un visado humanitario.

Safadi confió que en 2015, cuando el conflicto sirio se hizo más visible en los medios, hubo riocuartenses que se acercaron a la Sirio Libanesa a preguntar si se podía refugiar a alguien. Todo era cuesta arriba: el único programa estatal estaba orientado a alojar a quienes tuvieran lazos de parentesco.

“Con mi viejo y con mi hermano nos preguntábamos qué podíamos hacer por nuestra cuenta. Pensamos que trayendo a alguien tal vez estaríamos salvándole la vida y, aunque no buscamos que nos imiten o fomentar que otros hagan lo mismo, pienso que si muchos lo hicieran, la situación de los refugiados sería distinta. Hoy vemos cómo son rechazados en todos lados”, comentó.

El mayor desafío para el visitante y sus anfitriones es aceitar la comunicación, y en esa tarea cada uno pone su parte.  

Dani tiene un conocimiento básico del inglés, por eso apela al traductor de Google y no se despega de la notebook. Chavela es la que maneja mejor el inglés pero por si acaso retomó sus clases de idioma y, Omar, el padre de familia, encontró la ocasión ideal para refrescar las lecciones de árabe que tomó hace años. En un cuaderno, macheteó varias frases en árabe y las tradujo al inglés para poder salir del paso.


Alejandro Fara
afara@puntal.com.ar

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