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"Espiar" el whatsapp de la pareja o de un empleado es delito federal
La ley siempre hará preservar el derecho de la privacidad y secreto por sobre la torpeza de la víctima.

La Corte Suprema de Justicia falló recientemente sobre que el acto de acceder a la cuenta de una red social, correo electrónico o la lista de contactos de teléfono de un celular de la pareja es un delito federal.

 

La sentencia es concordante con lo establecido en el Código Penal de la Nación cuando dice que le corresponderá prisión al que abriere o accediere indebidamente una comunicación electrónica o de otra naturaleza, que no le esté dirigido.

 

O también cuando se apoderare indebidamente de una comunicación electrónica aunque la misma no esté cerrada o captare comunicaciones provenientes de cualquier sistema de carácter privado o de acceso restringido. Todo ello en complemento con que le corresponderá prisión, al que a sabiendas accediere por cualquier medio, sin la debida autorización o excediendo la que posea, a un sistema o dato informático de acceso restringido.

 

Las nuevas tecnologías han traído consecuencias no pensadas, como la posibilidad en la actualidad de ser causantes de la finalización de una relación e incluso que ello lleve a la cárcel. También son nuevas causales de divorcio con culpa lo que podrá justificar reclamos de daños y perjuicios ya que los mensajes son secretos. 

 

Todo esto es independiente del cuidado o reparo que sobre las claves de acceso deba tener el damnificado, incluso si no preservó el secreto de las mismas.

 

En este sentido el procurador general adjunto en el caso entendió que "el usuario de la red social y el correo electrónico constituyen una comunicación electrónica o dato informático de acceso restringido, cuyo acceso sólo es posible a través de un medio que por sus características propias se encuentra dentro de los servicios de telecomunicaciones". Y por ello estas razones son de "interés de la Nación".

 

Así, el fallo remarca el carácter de delito federal por la prestación de los servicios de comunicaciones y que el acceso a una cuenta electrónica, es equiparado a la violación de la "correspondencia epistolar", derecho ya reconocido como tal en el siglo XIX y presente en nuestra Constitución Nacional. En sentido similar tendemos a convergen en que todas las comunicaciones son solo propiedad el emisor y receptor, lo que abre la posibilidad que las empresas no podrán controlar los correos de sus empleados. Tanto para el ámbito privado, laboral o social sigue prevaleciendo la confidencialidad de las mismas. Ya no es inocente pensar de quién son los mensajes. Solos o acompañados, en secreto o en público las comunicaciones se han convertido en la panacea que Foucault pensó de la vigilancia omnipresente que no escapa ni al calor de hogar. Revisar una cuenta de la pareja de WhatsApp, abrir un correo o leer un mensaje en una red social podrían parecer algo banal o inocente, pero hoy traen sus consecuencias.