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En 2011 fueron asesinadas 282 mujeres por violencia de género
Más de la mitad de estos homicidios fueron cometidos por novios, esposos o ex parejas. Córdoba es la tercera provincia con más femicidios, un fenómeno que viene aumentando desde 2008 en Argentina
Cada 30 horas, una mujer muere en el país a causa de la violencia de género. El dato surge del relevamiento realizado por el Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano en distintos medios de comunicación entre enero y diciembre de 2011. En ese período fueron asesinadas 282 mujeres por agresiones sexistas, cometidas en más de la mitad de los casos por esposos, novios o ex parejas de las víctimas. Córdoba es la tercera provincia con más femicidios, un fenómeno aterrador que viene aumentando año a año desde 2008.

“Rocío Bulacio Guerrero, 18 años, Córdoba. La asesinaron estrangulándola, en la habitación de un hotel. El culpable de cometer el femicidio sería su novio, Jorge Luis Martínez, de 25 años”. Este hecho, ocurrido el 11 de diciembre pasado, representa tan sólo una de las 20 muertes por violencia de género registradas en la provincia en 2011.

Descripciones similares se repiten a lo largo de más de 40 páginas para detallar los asesinatos de 282 mujeres a nivel nacional en el informe elaborado por el Observatorio de Femicidios en Argentina, espacio creado en 2008 por la asociación civil La Casa del Encuentro.

A través de un seguimiento de los casos publicados por las agencias informativas Télam, DyN y 120 diarios nacionales y provinciales, año a año la entidad viene detectando un aumento de los asesinatos de mujeres por violencia de género.
Estas muertes son consideradas como femicidios, término creado en 1974 para designar una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres: el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad.

“El término femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista”, expresan desde La Casa del Encuentro.
 
En las provincias, el país
y el mundo

Durante 2011 se registraron 282 femicidios de mujeres y niñas en Argentina. De cualquier manera, desde la asociación que realizó este relevamiento advirtieron que el dato sólo incluye los casos que han trascendido en los medios de comunicación.

“Seguramente son muchísimas más y hasta que no existan informes oficiales, las ONGs vamos tratando de demostrar que no son casos aislados ni crímenes pasionales porque no hay pasión, solamente hay odio”, enfatizó Ada Rico, la directora de La Casa del Encuentro.

El informe realizado por la organización revela que en todas las provincias del país, a excepción de San Luis, se ha cometido al menos un femicidio durante el año pasado.
El territorio más afectado por este fenómeno es la provincia de Buenos Aires, con 92 mujeres asesinadas. Luego se ubica Santa Fe con 27 hechos de este tipo y, en tercer lugar, la provincia de Córdoba con 20 femicidios. “En Córdoba hay un alto porcentaje de femicidio”, señaló Rico respecto a esta problemática en nuestra región.

Desde que el Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano comenzó a funcionar, en el 2008, pudo detectarse que la cantidad de femicidios crece año a año en Argentina. Los homicidios cometidos en 2011 demuestran un aumento de un 8% respecto a 2010 y de un 18% respecto a 2009.

En relación a este crecimiento, la directora de la asociación explicó: “Tal vez los medios visibilicen más el tema pero la realidad es que más allá de que va incrementando hay más de 200 mujeres asesinadas por año”.

Respecto de la edad de la víctima, la mayoría de las mujeres asesinadas durante 2011 tenían entre 31 y 50 años, rango que representa a 100 casos de los registrados por el informe a nivel nacional. Le siguen los 89 femicidios que involucraron a personas de entre 19 y 30 años.

Por otro lado, según datos difundidos por la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), la violencia hacia mujeres y niñas también es un problema en ascenso a nivel mundial.

Una campaña impulsada por Naciones Unidas asegura que hasta el 70 por ciento de las mujeres experimenta violencia en el transcurso de su vida.

En tanto, la Organización Mundial de la Salud señala que “al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido maltrato, ha sido forzada a mantener relaciones sexuales o ha padecido algún tipo de abuso a lo largo de su vida, generalmente por parte de alguien conocido”.

El peligro en casa

“La principal causa de inseguridad contra las mujeres no son los robos, secuestros o toma de rehenes, es la violencia de género, que muchas padecen en sus propios hogares”, expresan desde Feim.

Esta realidad es reafirmada en el informe elaborado por el Observatorio de Femicidios: sobre 282 homicidios, 159 ocurrieron en la vivienda que la mujer tiene después de separarse o que comparte con el asesino.

Esta situación se debe a que casi el 60% de los femicidios ocurridos en 2011 fueron cometidos por la pareja o ex pareja de la víctima. Según el informe, 106 mujeres fueron asesinadas por sus esposos o novios y otras 58 murieron en manos de sus ex parejas.

El resto de los homicidas fueron padres o padrastros, vecinos o conocidos, hijos, hermanos, hermanastros u  otros familiares de la víctima. En sólo 52 de los 282 asesinatos registrados no existiría un vínculo entre la mujer y el agresor.

Para explicar la gran predominancia de esposos y ex parejas que cometen estos delitos, la directora de la ONG indicó: “En realidad el varón agresor considera que esa mujer le pertenece; por lo tanto puede hacer con ella lo que desea y, si esa mujer decide terminar ese vínculo, él decide demostrarle que no puede y se lo demuestra matándola. La mujer no tiene poder de decisión”.

Esta situación está directamente relacionada con el concepto de femicidio, que se configura especialmente cuando existe una relación de poder entre víctima y victimario.

“Para que exista un femicidio tiene que haber una connotación sexista de ese asesinato, o sea un asesinato cometido en ocasión de robo o en otra ocasión no es un femicidio. Tiene que haber un varón que considere que esa mujer le pertenece como un objeto y puede hacer con ella lo que quiera; golpearla hasta asesinarla”, puntualizó Rico.

En este sentido, destacó la importancia de diferenciar estos casos y relacionarlos con una grave problemática social.

“Los asesinatos por violencia sexista deben estar enmarcados en los derechos humanos de las mujeres. La diferencia es que son asesinadas por una desigualdad estructural que existe para que ese varón pueda considerar que esa mujer le pertenece. Son asesinadas por ser mujeres”, aseguró.

La gravedad de este fenómeno se vuelve aún más estremecedora cuando se observan las modalidades en que se cometieron los femicidios registrados: mujeres golpeadas, ahogadas, incineradas, apuñaldas, estranguladas y hasta descuartizadas -en la mayoría de los casos por personas conocidas- son la expresión extrema de la desigualdad de género que persiste en nuestra sociedad.

Las otras víctimas

Los femicidios no sólo acaban con la vida de las mujeres que son el blanco de ataque de los homicidas, sino que también provocan la muerte y el daño de otras personas que rodean a la escena del crimen.

Para relevar estos casos, desde La Casa del Encuentro desarrollaron el concepto de “femicidio vinculado”. El término designa el asesinato de personas que intentaron impedir el femicidio o que o que quedaron atrapadas “en la línea de fuego”. Pero también abarca a aquellas personas que tenían un vínculo familiar o afectivo con la mujer y que fueron asesinadas por el femicida con el objeto de castigar psíquicamente a la mujer sobre la cual ejercían dominación.

“Matan a sus hijos y no a la mujer. Entonces imaginate la culpa con que se queda esa madre”, dijo Rico.

Según el informe publicado, entre enero y diciembre del año pasado 29 hombres y niños murieron a causa de femicidios vinculados. A su vez, parte de las 282 mujeres asesinadas también fallecieron por este fenómeno.

Desde la Casa del Encuentro alertaron que los femicidios también provocan víctimas colaterales que, sin llegar a la muerte, sufren importantes consecuencias en sus vidas. 

“En este informe empezamos a relevar a los  hijos de las mujeres asesinadas, y relevamos 346 hijos e hijas que quedaron sin mamá porque fue asesinada y, en gran parte de los casos, el padre es el asesino. Estos niños han roto su vínculo de pertenencia”, dijo Rico.

El único femicidio registrado en la ciudad de Río Cuarto por el informe realizado a nivel nacional es una muestra de las secuelas que este fenómeno deja en las familias afectadas. Se trata del caso de Mónica Alejandra Lucero, una mujer de 39 años que el 19 de octubre de 2011 fue asesinada en Barrio Alberdi.

Mónica fue apuñalada y horas después falleció en el hospital. El culpable de cometer el femicidio sería su esposo, Luis Sosa de 44 años. El ataque sucedió en la vivienda que compartía con el femicida, quien quedó imputado por “homicidio agravado por el vínculo”. La pareja tenía un hijo y tres hijas. Una de ellas, de 19 años, presenció el ataque, cometido por su padre, que terminó con la vida de su madre.
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