En una jornada organizada por la Asociación de Ingenieros Agrónomos, un grupo de profesionales recorrieron el establecimiento de los ingenieros Ossana y Otamendi, donde se hace doble cultivo de vicia y maíz pisingallo, entre otras producciones
La sustentabilidad no es sólo una palabra que sirve para explicar cómo se puede producir sin afectar al entorno, sino que –a veces- suele ser la única manera en que se puede lograr una producción rentable. Es el caso del establecimiento que los ingenieros agrónomos Jorge Ossana y Hernán Otamendi tienen en la zona de Tres Acequias, pegada a Río Cuarto, en donde en un suelo hostil, arenoso, en partes casi con arena para la construcción, muy cerca del río, logran hacer una doble producción anual con buenos resultados económicos y basada, en gran parte, en la utilización de cultivos de servicio que también son rentables porque logran comercializar las semillas que cosechan.

Precisamente el uso de cultivos de servicio fue el tema de una jornada de actualización técnica para profesionales realizada la semana pasada en ese campo, con la organización de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba (AIASC), en conjunto con el INTA, la Mesa de BPA Río Cuarto y el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba.

Un calificado grupo de jóvenes profesionales y productores de la zona acudieron a la convocatoria, que contó además con la participación del ingeniero Cristian Cazorla, especialista en cultivos de servicio del INTA Marcos Juárez, quien iba dando mayor sustento –como si hubiera hecho falta- a las explicaciones de Ossana y Otamendi, quienes no sólo atesoran una importante trayectoria como docentes e investigadores, sino que también han asesorado y continúan haciéndolo, a importantes proyectos productivos.  Se encontraban presentes también las ingenieras Cecilia Márquez, del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba, y Alejandra Canale, responsable del INTA Río Cuarto.

El ingeniero Jorge Ossana explicó que en el campo en cuestión tienen 90 hectáreas que trabajan bajo riego subterráneo con un sistema de doble cultivo para mejorar el suelo y obtener mayor rentabilidad. Esos cultivos son centeno y vicia para semilla, coriandro, en invierno, y para el verano maíz común, maíz pisingallo y soja.

En distintas paradas se fuero observando calicatas en donde el ingeniero Cazorla fue explicando las características del suelo, observándose el elevado contenido de arena, y se recorrieron lotes con vicia y centeno, apreciándose también el funcionamiento del equipo de bombeo y riego subterráneo. Se observaba también la presencia de colmenas estratégicamente ubicadas para favorecer la polinización de los cultivos.

Explicó Ossana que la vicia es utilizado normalmente como cultivo de cobertura y que en este caso, como tratan de cosecharla para semilla, cumple funciones de cultivo de servicio y genera un interesante ingreso para la empresa. “Es muy útil por su potencial para la fijación de nitrógeno. El año pasado medimos entre 200 y 250 kg de nitrógeno aportados por la vicia y eso nos permitió obtener después un maíz de 10 mil kilos por hectárea sin usar ningún fertilizante nitrogenado”, precisó.

Consultado sobre el mercado al que acceden con estos cultivos que pueden ser considerados especialidades no tradicionales, como el coriandro, el profesional comentó que el coriandro se exporta a Brasil, donde una empresa semillera lo comercializa para producirlo como una aromática que allí se usa en lugar del perejil. “Y el maíz pisingallo también es un maíz con buena salida para la exportación”, precisó.

Sabia jornada

Para el ingeniero Daniel Ulla, presidente de la AIASC, fue una jornada “sabia”, donde se refleja la sabiduría de los productores e ingenieros Hernán Otamendi y Jorge Ossana, que han sabido hacer en este campo una síntesis de sus trayectorias como investigadores, docentes y asesores de tantos proyectos productivos. “Han sabido comprender cómo funcionan los ciclos biológicos en la agricultura, vinculados a la naturaleza. Más allá de lo técnico, creo que eso es lo que me llevo”, enfatizó.

Consideró además que están llevando adelante un proyecto sustentable, donde logran hacer un doble cultivo que se potencia a si mismo brindándoles mayor rentabilidad que las explotaciones tradicionales, y prácticamente sin aplicar agroquímicos. “Si, acá estamos viendo cómo se le va encontrando la vuelta, para decirlo vulgarmente, a la producción sustentable. Y es para destacar, además, el espíritu de colaboración que hay entre los profesionales, ya que estos dos referentes no tienen ningún problema en compartir información, en ofrecer su experiencia a jóvenes colegas. Se cumple, por otra parte, con una demanda de la sociedad, en materia de ahorro de agroquímicos y cuidado del medio ambiente”, precisó el profesional.

En cuanto al uso de cultivos de cobertura, un tema que está en la esencia de este proyecto, donde se ven más que nada como cultivos de servicio, el ingeniero Ulla manifestó que se trata de una técnica que se está extendiendo muchísimo en el sur de Córdoba, que debe ser una zona pionera en la materia, sobre todo desde Río Cuarto hacia el sur. “El otro día vimos los resultados de una empresa manisera en la zona de Huinca Renancó, donde hacen siembra aérea de centeno y vicia sobre maní a punto de cosechar. Esto es sumamente interesante porque sirve para demostrar que se puede ser sustentable cultivando maní, que es un cultivo con mala prensa”.

A su juicio, en esto tienen mucho que ver las exigencias de los consumidores, porque las empresas productivas se van adaptando a sus requerimientos en cuanto a sustentabilidad y la trazabilidad de los alimentos que consumen. “Cada vez es más necesario que el consumidor sepa de dónde vienen sus alimentos y cómo se produjeron”, concluyó.

 

 

Jorge Vicario. Tranquera Abierta

 

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