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La Sociedad Española y el sueño de que su edificio sea patrimonio

Desde hace años esperan que la construcción de Constitución y Fotheringham se proteja mediante una declaración del Concejo Deliberante. La institución tiene 144 años de vida

La conducción de la Sociedad Española de Río Cuarto no abandona su sueño e insiste en la necesidad de que el edificio ubicado en la intersección de las calles Constitución y Fotheringham sea declarado Patrimonio Histórico por el Concejo Deliberante, con el objetivo de preservar su particular arquitectura. Aunque el proyecto y sus argumentos se presentaron hace ya algunos años, el expediente nunca fue tratado por los ediles. Por eso, desde la comisión directiva de la institución que el mes pasado cumplió 144 años de vida, reiteraron el planteo para que las autoridades locales tomen nota.

Silvina Urquiza, presidenta de la entidad, dijo a Puntal que no buscan un rédito económico con la declaración en cuestión y remarcó que la meta es que, más allá del paso de los años, la construcción no sea dañada o derrumbada.

“Creemos que se le tiene que dar valor por su arquitectura. Junto con el de la Policía Federal (Vélez Sarsfield y Lamadrid), son los únicos edificios de ese estilo en la ciudad. No buscamos un reconocimiento económico, queremos un reconocimiento histórico, más allá de lo que pueda ocurrir con las instituciones de este tipo en el futuro”, expresó Urquiza.

Orígenes

La Sociedad Española se fundó el 4 de junio de 1876. Fue gracias al trabajo de un grupo de inmigrantes españoles que llegaron a Río Cuarto con grandes expectativas y deseos.

De acuerdo a las actas que se conservan en poder de la institución, entre los años 1905 y 1908 se compraron los terrenos donde actualmente está el edificio de la entidad.

La construcción se hizo en cuatro etapas, donde se adquiría el material y se indicaban las formas en las que debían ejecutarse los trabajos.

“El edificio tiene un valor muy significativo para toda la ciudadanía desde lo arquitectónico, lo histórico, lo cultural y lo educativo”, sostuvo la presidenta de la Sociedad Española.

La edificación se concluyó en 1923, hace casi 100 años. En principio, allí se iba a instalar el Hospital Español, pero por dificultades económicas el proyecto quedó trunco, por lo que el lugar quedó deshabitado por tres años.

En 1926, la Nación decidió alquilar el edificio para instalar el Colegio Nacional de Río Cuarto.

Con el paso del tiempo, también funcionó un hotel, un apart hotel, una confitería y una galería con locales comerciales, hasta que, en 1995, se fundó el Colegio Hispano Argentino, que este año está cumpliendo sus bodas de plata.

En relación al aspecto arquitectónico, desde la conducción de la Sociedad Española dijeron que el edificio tiene reminiscencias moriscas (en referencia a los naturales del noroeste de África que invadieron la Península Ibérica en el año 701 y se asentaron en el sur de España) tanto en el frente como en el interior.

De esta forma, la construcción se desarrolló con paredes de ladrillos, que se adornaron con cerámicos de mayólicas, y arcos en sus aberturas.

Las galerías se hicieron abiertas al patio central, donde se instaló una fuente (que desde el 2009 está en el Cementerio de la Concepción). El frente, en tanto, cuenta con arcos con ladrillos.

En lo que respecta a lo histórico, desde la comisión destacaron la figura de Gumersindo Alonso, el médico nacido en España que se radicó en Río Cuarto y que participó activamente de la institución, además de ser reconocido por la sociedad en general, debido a que se desempeñó como director de la asistencia pública municipal.

El colegio

El Colegio Hispano Argentino cuenta hoy con más de 300 alumnos. Desde su creación, ofrece formación únicamente en el nivel secundario.

“Cumplir 25 años es muy importante, más allá de que el contexto en el que estamos no nos permite festejar. Es un colegio que se ha sostenido con mucho esfuerzo y que hoy es el motor principal de la Sociedad Española. El vínculo es permanente”, consideró Urquiza.

Por otro lado, la presidenta destacó el sostenimiento de las raíces culturales que se ha dado a través de diferentes disciplinas, pero especialmente por medio de la danza española, con la impronta sin igual de la profesora de Norma Moriones de Carranza.

“Aquí vienen desde niños y hasta adultos mayores, aunque con intereses diferentes”, agregó Urquiza.

Desafío

Uno de los mayores desafíos de las personas que forman parte de la conducción es lograr que más gente joven se acerque a la entidad para prestar su tiempo y colaboración, además de pensar ideas innovadoras que permitan que la institución se adapte a las necesidades de la sociedad de hoy, ya que las mismas son bien distintas a las que motivaron el surgimiento de las asociaciones de colectividades como la española.

“Tratamos de abordar el tema con los estudiantes que están en los últimos años del colegio. La idea es que se quede al menos uno por año y que empiecen a participar más activamente de la institución”, afirmó Urquiza.

Además de los servicios de índole mutualista, en la sede de la Sociedad Española funciona el Viceconsulado de España en Río Cuarto, donde se realizan distintos tipos de trámites relacionados con la ciudadanía y el pasaporte español.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal