Villa María | ayuda | comedor | viandas

Tiene 12 años y ayuda con las viandas en un comedor de barrio Nicolás Avellaneda

Las colaboradoras del centro comunitario 'Lugar de Amparo' describen a Alan -el muchachito de la historia- como una persona "educada y respetuosa" y agregan que brindarse al resto es un valor innato en él. "Me gusta ayudar", dijo tímidamente el pequeño ante PUNTAL VILLA MARÍA

Alan tiene 12 años. Se acerca a los colaborares que llevan horas cocinando la comida que luego será repartida entre las familias del barrio Nicolás Avellaneda y zonas aledañas.

Detrás de la cortina de vapor que emana la olla, aparece una silueta que por poco supera el metro cuarenta. Esboza dos palabras: “¿Puedo ayudar?”. Todos reconocen que es Alan.

“Me hace bien colaborar. Lo hago porque me dan muchas ganas. Siempre voy al comedor y me ayudan”, señala tímidamente el muchachito de la historia, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA.

“Alan es el mayor de cinco hermanos, es muy educado y respetuoso”, describió Yamila Salgueiro, colaboradora del comedor y merendero ‘Lugar de Amparo’, espacio ubicado en la esquina de calles Salta y Seydell, en barrio Nicolás Avellaneda.

“Y como verás, muy colaborador, porque cuando tenemos los almuerzos también ayuda”, agregó sin pedir permiso, Dayana Morre, otra de las asistentes del centro comunitario.

ALAN.jpeg
Alan colabora en la elaboración de las <a href=viandas." id="145117-Libre-1317228121_embed" />

Alan colabora en la elaboración de las viandas.

“El gesto de Alan me pareció grandioso, porque lo que hacemos es por ellos y para ellos. Que quiera empujar con nosotros este colectivo me parece muy bueno, y nos hace pensar que no es en vano nuestro trabajo”, reflejó Salgueiro, a la vez que añadió que “nos llena de orgullo el saber que estamos transmitiendo buenas enseñanzas”.

Alan dibuja una tibia sonrisa y cuenta que tiene que cumplir con la tarea que le entregaron sus docentes durante la cuarentena. “Terminé un cuaderno y me quedan otros dos”, señaló ante este matutino.

Me hace bien colaborar. Lo hago porque me dan muchas ganas. Siempre voy al comedor y me ayudan

Salgueiro se derrite en elogios. “Es una persona muy respetuosa, con su mamá y con su abuela, es un ejemplo para todos los niños de su edad”, dijo con brillo en sus ojos.

Un contexto poco favorable

“La demanda creció muchísimo. Ahora no vienen solamente niños sino que también viene todo el grupo familiar, incluso asisten vecinos de los barrios San Nicolás y Botta”, reflejó Morre, acerca del contexto que atraviesan como institución.

El Lugar de Amparo brinda desde hace dos años un almuerzo (los sábados) y dos meriendas (los martes y jueves).

Con el aislamiento, los más de quince colaboradores que forman parte del centro comunitario decidieron separarse en grupos para evitar la aglomeración de personas al momento de cocinar.

“Ahora nos limita el tema de la cantidad. Antes tratábamos con 50 niños y las porciones alcanzaban para todos, pero ahora tenemos que trabajar para abarcar también al grupo familiar”, sostuvo Salgueiro.

Y agregó: “En el 2018 comenzamos con 20 chicos. Nunca pensamos que la situación se iba a agravar. Un plato más en nuestras mesas es triste. Ahora llegamos a dar hasta 70 viandas”.

Con la pronta llegada del invierno, las colaboradoras del espacio señalaron que la demanda de abrigo creció. “Las familias piden ropa, zapatillas, frazadas y también alimentos”, afirmaron.

Yamila detalló que el centro comunitario se sostiene con la ayuda de un grupo de donantes permanentes, que son aproximadamente 30 personas. “También tenemos un aporte de la Municipalidad que agradecemos y valoramos, pero que lamentablemente no nos alcanza”, cerró la mujer.