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"Estamos en un momento histórico para pensar cómo nos relacionamos con el otro, con nosotros y con la totalidad"

Juegos, danzas, movimientos, una ronda o un simple caminar; con uno mismo, con el otro, con el ser; todo cobra sentido cuando las personas se desprenden de sus nombres para indagar en el propio argumento de vida

Rosana Daniele y Pablo Galimberti son facilitadores y didactas de Biodanza, un sistema de reeducación afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originales de vida. “Es un sistema de desarrollo personal que se realiza en una instancia grupal, esta expandida en todo el mundo y en Río Cuarto hace del año 1994 que se viene realizando. Yo aproximadamente desde el 2009 facilito grupos y para la gente que lo desconoce, es bueno decir que durante mucho tiempo circulé diciendo que hacia Biodanza y explicaba que era trabajar las emociones desde la música y el movimiento”, empieza diciendo Rosana y agrega que es “poder poner en movimiento tu propia biografía, poder trabajar en este espacio solo conociéndonos con tu nombre pila y poder trabajar tu propio argumento de vida. En este momento histórico viene bien poder trabajar nuestra rehabilitación existencial, ponernos a pensar cómo nos relacionamos con nosotros, con el otro y con la totalidad”.

¿Cuán importante es el trabajo grupal?

“El trabajo en grupo es fundamental en Biodanza, lo primero es esto de bajar la crítica, aceptar a las personas tal cual son y poder vincularse desde ahí en dinámicas que tiene que ver con juegos, con danzas, desde el movimiento, con sensación de bienestar y desde la posibilidad de dejar de lado la cuestión critica.

La idea es poder vincularse sin necesidad de cumplir ningún requisito, entonces surge otra forma de relacionarse con las personas, una relación más franca cuando no espero nada del otro, solo el respeto. Por este motivo se generan relaciones muy estrechas en muy poco tiempo.

Una de las cosas que más le llama a atención a quienes hacen Biodanza es cómo, en muy poco tiempo, desarrollan vínculos de amistad con otras personas que casi ni el nombre conocen”, responde Pablo.

Dejar el pensamiento lógico de lado

Es desde la música, desde la acción y no tanto desde el pensamiento lógico, que las personas empiezan a darse cuenta de qué cosas sirven y qué cosas no tanto.

Rolando Toro Araneda, antropólogo chileno, fue el Creador del sistema Biodanza y lo hizo en la década del 60, su paradigma es “El principio biocéntrico”, es decir la vida al centro, desarrollar inteligencia afectiva para modificar el estilo de vida (a través de los distintos niveles de vinculación). Araneda decía que la Biodanza es la terapia de lo obvio.

¿Por qué?

“Hoy, la Biodanza es una disciplina actualizada por los avances científicos, sobre todo en la rama de las Neurociencias. En el devenir de las terapias complementarias, en algún momento, se le decía la terapia de lo obvio porque con ejercicios muy sencillos, como caminar, hacer una ronda o un juego te lleva a la rehabilitación existencial. El Creador decía: una vez por semana, preguntarnos, con quién quiero vivir, dónde quiero vivir, cómo quiero vivir; aunque no tenga las respuestas pero sí para recordarlo.

Biodanza

Hay personas que a tiempo se dan cuenta que el estilo de vida que están eligiendo les está enfermando, entonces acuden rápidamente no solo a Biodanza, sino a muchas otras posibilidades en donde hacemos un ‘stop’ al síntoma físico entonces los niveles de estrés bajan. El 95% de las patologías tienen causas psicosomáticas. Entonces ante esta posibilidad histórica de preguntarnos cómo estamos viviendo y cuestionarnos nuestro estilo de vida, no es algo habitual, preguntarnos estas cuestiones para no llegar a enfermarnos, para ser seres más solidarios, para poder pensar en todos y todas, me parece algo fundamental”, señala Rosana.

¿Quiénes acuden a esta terapia?

“En general vienen quienes la descubren a través de otras personas, preguntándose qué es lo que les hace tan bien. Nos llegan también personas que vienen con la recomendación de médicos y profesionales de la salud que ya ven en la Biodanza una forma de estar apuntalando otros procesos que hacen a la medicina tradicional”, dice Pablo.

Rosana, ¿ves también mucho enojo y agotamiento en este momento?

La gestión de las emociones hace muy poco que lo venimos trabajando, yo hace 35 años que estoy en el sistema educativo como profesora de música y no es un elemento común en la educación, todavía ahora, ni desde la formación de los profesionales.

Se trata de aceptar todo esto que surge en el sistema nervioso central a partir de un estímulo, ahora tenemos el estímulo de la pandemia pero saca a la luz mecanismos que son muy difíciles de desalojar; como la justificación y la negación. Lo que sucede en el cotidiano duele tanto que yo me justifico porque no lo puedo afrontar o lo niego porque no lo puedo afrontar.

Cuando las restricciones vigentes lo permiten, las dinámicas de Biodanza en Manantial Espacio Biocéntrico son semanales, de acuerdo al aforo del lugar, en grupos regulares con actividades durante dos horas y media. Se logra, de esta manera, un proceso anual de carácter grupal e individual. “Creemos en lo rítmico y en el proceso durante un tiempo largo, hay muchas propuestas que son de cambios instantáneos y en eso no tenemos tanta expectativa porque sabemos que esos cambios mágicos, como llegan se van, el cambio en los seres humanos lleva tiempo y energía”, considera Pablo.

Rosana, hablaste de un momento histórico, por qué

Soy una persona muy esperanzada a que como humanidad podamos tomar este “parate” para repensarnos, mirarnos, para avanzar con otros paradigmas. La tierra dijo basta, y dice basta de muchas maneras, pero creo que esta vez la diferencia es que la estamos pudiendo leer.

Por Fernanda Bireni