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Marcela Acuña: "Fui precursora y transgresora, logré la reglamentación y fui campeona mundial"

La Tigresa fue pionera y consiguió que la disciplina fuera considerada igual que la rama masculina. En 2001 realizó el primer combate profesional en Argentina

Marcela Eliana Acuña nació hace 44 años en Formosa. Le dicen Tigresa y ha sido campeona mundial de boxeo, eso lo conocemos todos.

Pero su figura no sólo se reduce a lo mencionado, sino que trasciende ampliamente el mundo del deporte. La Tigresa Acuña es pionera, precursora, ejemplo de romper estereotipos y ubicar a la mujer en el lugar que merece.

Alguien de un origen muy humilde que a los golpes se impuso en un mundo donde lo que primaba era el machismo y sólo el machismo.

Incursionó en política, fue concejal del partido bonaerense de Tres de Febrero y siempre guarda un compromiso de militancia para con los más desfavorecidos.

Marcela Acuña quedará siempre en los anales de la lucha de la mujer. La Tigresa hace gala de su apodo y así se ha ganado todo. Madre, campeona, esposa, mujer, en definitiva, ejemplo para una sociedad que intenta abrirse.

Nos dimos un lujo: hablamos con ella de todos los temas, comenzando por una neumonía que la tuvo a maltraer y de la cual está saliendo.

“Ya estoy recuperada, empezando a entrenar; hace un par de semanas que empecé a moverme, sólo desde lo físico porque lo técnico no podemos hacer porque no están flexibilizados los gimnasios de boxeo. Hay algunos que ya están empezando a trabajar, otros no y todavía hay que seguir cuidándose, aún estoy en la zona de riesgo y debo cuidarme mucho”, indica.

-Hablando con Pablo Chacón la semana anterior, nos contaba sobre cómo se las ingenia para que sus pupilos tengan un sustento más allá del boxeo. ¿Cómo ves hoy la profesión, sabiendo que no hay peleas y, por ende, no pueden cobrar?

-Es bastante difícil; lamentablemente, todos los que estamos en este deporte sabemos que si no competimos no tenemos un ingreso de dinero. Imaginate que es una situación bastante difícil, algunos más y otros menos estamos viendo en qué otras cosas invertir nuestro tiempo, más que nada.

-Has estado en política (fue concejal del partido de Tres de Febrero) en lo profundo del conurbano bonaerense. Contanos cómo ha sido tu experiencia allí...

-La provincia de Buenos Aires es uno de los lugares donde más se ven las necesidades económicas por la pandemia. Es una situación bastante difícil, nos mantenemos cerca de la gente, en política no ocupo cargo pero estoy militando con los más necesitados. Es bastante difícil, se ha triplicado prácticamente la cantidad de comedores y merenderos para poder ayudar a la gente.

-Tu figura, Marcela, excede al boxeo por haber roto muchos paradigmas y haber abierto un camino. ¿Dimensionás todo lo que has logrado en estos años?

-La verdad es que en el único momento en que tomo dimensión es cuando la juventud me lo recuerda. En especial, cuando hay tantas chicas que a través de las redes me piden consejos y me preguntan cómo eran mis comienzos. Me pongo a contarles y muchas se sorprenden de lo que he hecho para que hoy en día el boxeo femenino sea lo que es. Eso es lo que veo.

-¿A qué te tuviste que enfrentar en su momento?

-A un montón de cosas; en especial, al machismo de la dirigencia de la Federación, al machismo de la sociedad, a la discriminación de los medios. En todas las áreas hemos tenido que enfrentar una cultura que venía de hace años, en la que se pensaba que la mujer estaba sólo para ser ama de casa o trabajar fuera del hogar, sin hacer cosas que resultaban poco convencionales. Grande fue la sorpresa cuando aparecieron mujeres que querían imponerse en la política o ser líderes de grandes empresas o en los deportes. Fue un cambio cultural en esos años con el siglo nuevo, fue un cambio de pensamiento cultural, en el cual las mujeres empezaron a abrir varias puertas que estaban cerradas. Y no fueron abiertas amablemente por un caballero, tuvimos que golpear o patearlas porque era imposible entrar de una forma tranquila.

-¿Cómo ves hoy, Marcela, la realidad el boxeo femenino?

-La realidad es que hoy es difícil, como todo; siendo la Argentina ícono y referente en campeonas mundiales, somos el país que más campeonas mundiales tiene. Podríamos decir que cuando arrancó el 2020 estábamos en pleno crecimiento, auge total, con unas Olimpíadas con representantes y un grupo grande que iba a estar en Tokio, pero todo esto de la pandemia tiró para atrás lo planeado y planificado. Estamos viendo qué es lo que va a ocurrir, qué se puede llegar a hacer y por el momento somos muchas las campeonas que estamos inactivas, sin poder defender los títulos. Vamos a ver qué es lo que disponen las entidades por cada campeona, estamos a la espera de ver qué va a suceder en los próximos meses.

-¿Qué te dejó, al margen del show, haber participado en el programa de Tinelli?

-Fue una linda experiencia haber estado con Tinelli, me abrió muchísimas puertas para con la sociedad. Había en aquel momento un gran prejuicio para con la mujer boxeadora, se la catalogaba de poco femenina o que no éramos mamás, ni siquiera plenamente mujer. A mí el programa me ayudó a mostrar que no necesariamente era lo que se pensaba, sino todo lo contrario. Yo mostré mi lado femenino, maternal, mi rol de mujer, se cayeron pensamientos negativos que tenían hacia la mujer boxeadora.

-Hablás de ser mamá y tu carrera la construiste ya siéndolo, ¿cómo fue todo eso?

-Es un punto muy importante que me favoreció, al mostrar que no necesariamente para ser boxeadora no necesitás formar una familia, que podíamos hacer todo a la vez, con hijos o sin hijos. Fue para mostrar esa lucha que hacemos también por la familia.

-Más allá de lo dialéctico y del show montado, ¿qué te dejaron los enfrentamientos con Alejandra “Locomotora” Oliveras?

-Yo considero que hasta ahora no ha habido una pelea tan taquillera como fue la nuestra. Nunca más se hizo una unificación de títulos mundiales de esa categoría y esas entidades. Fue algo muy notorio para dejar asentado en la historia del boxeo argentino. Lamentablemente, no se pudo hacer otra clase de peleas así, no se llenó más el Luna Park, ni fueron tan taquilleras ni interesantes para la sociedad. Esa pelea estaba en boca de todos, de la gente del boxeo y de los que no lo eran.

-Si bien tuviste tu película, “Licencia Uno”, ¿considerás que tu vida es de película?

-Se podría decir que sí. Tal vez por soñar con cosas diferentes o hacer cosas diferentes podríamos decir que es de película. La verdad es que yo, más que nada, me limité a soñar un poco y después, cuando me di cuenta de que era una negativa hacia todo, me dispuse a demostrar lo contrario; simplemente eso, creo que fue de película por las cosas que he tenido que pasar y por las cosas logradas. Gracias a Dios, yo pude lograr todos mis objetivos, en especial la reglamentación del boxeo femenino en la Argentina.

-De hecho, el primer combate profesional de mujeres en Argentina te tuvo a vos como contrincante junto con Jamilia Lawrence en 2001...

-Fui precursora y transgresora; no sólo logré la reglamentación, sino que llegué a lo máximo que puede aspirar cualquier boxeador, que es llegar a ser campeón mundial. Y no sólo de una entidad, sino de las cuatro entidades que rigen al boxeo mundial y eso no lo logró ni siquiera un hombre. Por eso me considero una transgresora del boxeo femenino.

-¿Creés que sigue vigente en parte de la sociedad la poca aceptación del boxeo femenino?

-Gran parte no, sí en un porcentaje mínimo, gracias a Dios, pero porcentaje al fin. Una cosa es que no te guste y otra cosa es la negación que se puede hacer. Lo más importante es que hoy en día la sociedad entienda que las mujeres podemos hacer lo que realmente queramos hacer en el momento que lo dispongamos.

-Estuviste con Cristina Fernández de Kirchner varias veces, ¿qué impresión te llevaste de ella como mujer?

-Recuerdo que había tenido una reunión después de la defensa de un título y le había comentado, porque ella pensaba que yo sólo era la única campeona del país, que éramos unas cuantas, más el amateurismo en pleno ascenso. Compartimos la reunión con todas ellas y quedó sorprendida por eso. Ella fue y es muy luchadora de los derechos de la mujer. Le fascinaba lo que yo había hecho en el boxeo.

-¿Pensás que la técnica del boxeo femenino ha evolucionado mucho en los últimos años?

-Ha evolucionado un montón. Hizo un giro importantísimo en los últimos años; las mujeres se han pulido por completo, hoy en día podés encontrar boxeadoras de todo tipo de técnica y eso hizo que el boxeo creciera en nuestro país. Y, otra cosa, muchas campeonas mundiales reinaron en su categoría durante muchísimos años, eso hay que destacarlo porque no sólo es llegar a ser campeonas mundiales, sino que también hay que mantenerse en el tiempo, porque muestran de qué están hechas y se fueron renovando con el correr del tiempo. Te puedo asegurar que, cuando recién comenzamos, las mujeres éramos -y me incluyo, obviamente- pura agresividad, no teníamos técnica, defensa, nada. Era salir, plantarse al medio del ring y tirar golpes. Con el correr de los años muchas han aprendido a boxear de una manera exquisita y hoy se mantienen en sus reinados mucho tiempo. Ni hablar de la camada del boxeo amateur, aquellas que nos van a representar en las Olimpíadas.

-Finalmente, del boxeo de hombres, ¿quién ha sido tu referente?

-Creo que, sin dudas, Omar Narváez es uno de los referentes, muy vistoso, que brilló en nuestro país en los últimos tiempos. Hizo muchas defensas y hasta hace muy poquito todavía estaba compitiendo, es digno de admiración.