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Covid-19 en la cárcel: el juez hablará por videollamada con los "caciques"

Más allá de la información que reciben a diario de las autoridades carcelarias, en Tribunales quieren escuchar las demandas y el diagnóstico de boca de los presos. Por eso, entrevistarán a los delegados de cada pabellón

La Justicia de Río Cuarto buscará desactivar la ola de reclamos que generó el primer caso de Covid-19 en la cárcel y tratará de llevar tranquilidad a los familiares de los 790 internos alojados allí.

Para eso, desde el Juzgado de Ejecución Penal, el área que actúa como nexo entre los tribunales y la cárcel local, contactarán a los “caciques” de cada pabellón. Esa es la denominación que reciben en la jerga carcelaria aquellos presos que ejercen la organización dentro del penal. Son ellos quienes se ocupan de hacer llegar a las autoridades las demandas que se generan intramuros.

Tal como lo anticipó a Puntal, el juez de Ejecución Penal, Gustavo Echenique Esteve, mantendrá hoy un encuentro virtual con cada uno de estos delegados.

Será por videollamada y la idea es que cada “cacique” le haga llegar al magistrado la visión de los internos frente a la emergencia sanitaria que recrudeció el último fin de semana, con la noticia del primer contagiado entre la población carcelaria.

“No quiero quedarme sólo con lo que me dice el Servicio Penitenciario en los contactos diarios que tengo, lo que busco con estas videollamadas es que los propios presos me cuenten sus inquietudes y cómo están atravesando este momento”, explicó Echenique Esteve.

El último fin de semana, el Servicio Penitenciario Número 6 pasó a ser el primero del interior provincial en registrar un caso de Covid-19 entre los internos.

Sólo unos días antes, la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA) del penal de Bower había registrado los primeros 4 casos de presos con coronavirus, en el territorio cordobés.

Ahora, las alarmas se trasladaron al penal de Río Cuarto porque el interno de 25 años que el sábado pasado dio positivo estaba alojado en el Pabellón Número 8 que es compartido por 70 detenidos.

Por ese motivo, entre ayer y el lunes hisoparon a cada uno de los internos de ese sector y es probable que se sumen nuevas confirmaciones el próximo fin de semana cuando lleguen los resultados del hisopado colectivo. “Estamos previendo la posibilidad de que haya más casos porque somos conscientes de que luchamos contra un virus que es muy contagioso”, advirtió Echenique Esteve.

Una de las medidas adicionales es evitar el contacto entre pabellones y respetar las distancias entre personas en los espacios compartidos.

En el caso de que se produzca el contagio de varios internos, se habilitará la carpa gigante de aislamiento que se montó en la zona del patio. Además, a instancias del área de Ejecución Penal, se entregaron partidas de elementos de higiene a los “fajineros”, los internos que se ocupan de la limpieza de las instalaciones.

Temen represalias

En la tarde del lunes, medio centenar de familiares de presos expresaron su preocupación frente al penal y exigieron medidas adicionales de prevención. Al día siguiente estaban golpeando las puertas de Tribunales para plantear ahí sus demandas.

-Ojalá no les haya pasado nada allá adentro.

Olga Santillán, madrastra de una de las mujeres detenidas en la cárcel de Río Cuarto, expresaba así su preocupación, en la ventosa mañana de ayer.

Con un frasco de alcohol en una mano y el barbijo que apenas dejaba espacio a una mirada cansada, esta mujer que bordea los setenta años se apostó frente a la entrada de Tribunales para reclamar que desde la Justicia garanticen el cuidado de los detenidos.

Después de la agitada manifestación del lunes frente al penal, su temor era que las autoridades carcelarias tomaran represalias contra los detenidos, por los disturbios que incluyeron quemas de cubiertas, piedrazos y roturas de los vidrios de la puerta principal de la cárcel.

Santillán y una decena de mujeres más esperaron afuera, mientras el jefe de Investigaciones de la Policía de la Provincia, Gustavo Della Mea, escoltaba a otras cinco familiares hasta el despacho del Juzgado de Ejecución Penal.

Como Echenique Esteve no está asistiendo al edificio por tratarse de personal de riesgo, fue el prosecretario del juzgado, Pablo Cambría, quien recibió a las madres y parejas de los presos.

Según el juez, las mujeres quedaron conformes con las respuestas que obtuvieron. “Por lo menos, así me lo manifestó el prosecretario, ellas dijeron estar atentas y esperando que nosotros no nos distraigamos con la situacion de los internos”, concluyó.

Después del primer positivo, llegaron los barbijos

Esta semana, empezaron a distribuirse barbijos entre los detenidos en la cárcel de Río Cuarto.

Fue después de la confirmación del primer caso positivo. Hasta entonces, la población carcelaria se manejaba sin esa protección.

“Hasta ahora no teníamos enfermos dentro de la cárcel, o sea que la transmisión a través de la saliva no se estaba dando, en cambio ahora que ingresó el virus se hace necesario el uso de barbijo y el refuerzo de elementos de limpieza”, dijo el juez de Ejecución.

Más allá de que el tapaboca no es una barrera infalible para el coronavirus, no dejó de sorprender el comentario del funcionario, pues deja en evidencia que hasta ahora sólo el personal penitenciario venía utilizando barbijos.

María, una de las familiares apostadas ayer en tribunales confirmó a este periodista que entre las viandas que acercan semanalmente a los internos, no les permiten introducir tapabocas. “¡Como si fuéramos a pasar algo raro adentro de un barbijo!”, se indignó la mujer.