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"Los estudiantes del último año podrán iniciar la Universidad"

Nicolás Trotta, ministro de Educación de la Nación, manifestó que están trabajando con las casas de altos estudios para que se pueda hacer la transición de un nivel a otro. Se extenderá el ciclo lectivo hasta abril. Dijo que no habrá promociones automáticas.

“Vamos a garantizar que los estudiantes del último año del secundario, una vez que terminen, puedan iniciar la Universidad”. El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, adelantó que están trabajando junto a las casas de altos estudios para que la transición de un nivel a otro, en plena pandemia, pueda realizarse sin interrumpir el proceso de los alumnos.

- Hace unos días hablábamos con la secretaria de Educación de la Provincia, Delia Provinciali, y nos decía que, por la situación sanitaria, en Córdoba va a ser muy difícil que vuelvan las clases este año. ¿Cómo se está llevando adelante el cronograma en el resto del país a partir de la definición del semáforo epidemiológico que se acordó con las provincias?

- El proceso de regreso a actividades escolares presenciales empezó a darse en mayo. Dimos un paso importante constituyendo comisiones que nos permitieron el 2 de julio aprobar los protocolos de regreso seguro a las clases. A partir de allí, el proceso efectivamente se inició el 12 de agosto, cuando regresaron estudiantes de la provincia de San Juan. Desde entonces, son siete provincias las que han dado pasos concretos para el regreso a actividades escolares. Algunas lo han podido sostener, otras debieron ponerlo en suspenso porque cambió su realidad epidemiológica. Es así que hoy en Argentina tenemos clases de manera escalonada, no todos los estudiantes. Formosa empezó el 14 de agosto y lo pudo sostener, La Pampa y San Luis también. Ciudad de Buenos Aires no tiene clases presenciales pero sí actividades de revinculación educativa. Y ahora empiezan las clases en un poco más de 50 establecimientos de la ruralidad en la provincia de Santa Fe. Hay otras provincias que están proyectando el regreso a clases según la realidad epidemiológica. Todos los pasos que demos para retornar a clases presenciales son fundamentales no sólo porque sabemos el impacto educativo que tiene el desafío de seguir aprendiendo en el hogar sino porque todo esto es relevante para generar aprendizajes institucionales de lo que debe ser el regreso a clases en el propio 2021.

- ¿Córdoba tiene un panorama especialmente complicado?

- Bueno, toda la región centro tiene un panorama complejo porque vemos cómo la región metropolitana de Buenos Aires ha irradiado al resto del país y a las provincias más pobladas de Argentina, como son Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Tucumán. Esas cuatro provincias tienen indicadores epidemiológicos complejos y a partir de allí cada provincia, según su realidad sanitaria en el momento en que se encuentra, va adoptando cada una de las decisiones. Tenemos un diálogo muy estrecho con el gobernador Schiaretti, con el ministro de Educación (Walter Grahovac) y acompañamos estos desafíos de fortalecer la educación a distancia con la enorme apuesta que en ese sentido viene haciendo la provincia. También acompañamos la estrategia que plantea el gobernador Schiaretti en cuanto al momento justo de regresar a las aulas pero priorizando el cuidado de la salud. Por eso creemos también que esta guía epidemiológica que hemos aprobado hace dos semanas es fundamental para darle claridad a la decisión frente a una comunidad que tiene incertidumbre frente al momento de regresar a las clases presenciales.

- ¿Qué va a pasar con la promoción de un año a otro, más que nada con los chicos que pasan del primario al secundario y del secundario a la Universidad? ¿Cómo van a acreditarse los aprendizajes?

- En primera instancia, hay que dejar en claro que no hay promoción automática. No es que los chicos van a empezar el año próximo como si no nos hubiese atravesado la pandemia y sus consecuencias. Hemos sido claros en el marco del Consejo Federal en el sentido de que no hay promoción automática, que tenemos que garantizar todos los aprendizajes. Por eso estamos trabajando el concepto de unidad pedagógica, tomando el 2020 junto con el 2021 y sólo vamos a acreditar los saberes que los chicos efectivamente han adquirido. Esto, inclusive, en la vinculación de los distintos niveles educativos, primario y secundario. Todo lo que nos quede pendiente el último año del primario lo vamos a tener que transitar con una promoción acompañada en la propia escuela secundaria y lo mismo en todos los demás años. Y si esto implica, en el proceso de reorganización, que algunos aprendizajes que deberían ser abordados en el 2021 nos quedan pendientes, son contenidos que quedarán para el 2022. Para nosotros, la mayor responsabilidad es garantizar los aprendizajes. ¿Qué adolescentes no tenemos el año próximo? Son los que terminan el secundario. Por eso, hemos dado la posibilidad de extender, algo que va a definir cada jurisdicción, el ciclo lectivo para los chicos del último año del secundario hasta el 30 de abril, con la presencialidad que sea necesaria para garantizar los aprendizajes tan heterogénos que han tenido los chicos. Porque si bien en la escuela el aprendizaje es heterogéneo, mucho más lo es en el hogar. Por eso es fundamental que trabajemos en el concepto de esta propuesta pedagógica excepcional. Y les decimos a los chicos que sostengan el esfuerzo, que vamos a garantizar esos aprendizajes y también vamos a garantizar que los estudiantes, el año próximo, una vez que terminen el ciclo secundario, puedan ir a la Universidad. A eso lo estamos articulando con las instituciones de educación superior.

- En cuanto a la cuestión social, en un país de muchos contrastes y desigualdades, ¿la educación virtual no intensifica las desigualdades?

- Por supuesto que en el hogar se consolidan las desigualdades, cuestión que se logra abordar de otra forma en la escuela. Y somos conscientes de que Argentina va a ser más desigual después de la pandemia, a pesar del esfuerzo que está llevando adelante la sociedad y los gobiernos: el IFE, el ATP, la tarjeta Alimentar, cada una de las iniciativas educativas que estamos llevando adelante. Y, en ese sentido, la conectividad es uno de los aspectos que refleja la desigualdad en nuestra sociedad pero no es la que garantiza tampoco la continuidad educativa y pedagógica: es el vínculo entre el maestro y el estudiante, el rol de los adultos del hogar. Y ese proceso de aprendizaje es heterogéno. Y es verdad que la desigualdad se agranda en esta realidad pero también es multicausal: el acceso a la conectividad no es el único elemento que influye. Por ejemplo: no es lo mismo un hogar monoparental donde de hay un solo adulto para acompañar a tres chicos, que una familia en donde son dos adultos y dos chicos. El acompañamiento es distinto. También condiciona muchísimo la realidad socioeducativa y socioeconómica de cada familia. Por eso el gran desafío del año próximo es atacar una profundización del desgranamiento educativo y, al mismo tiempo, ser conscientes de que vamos a tener que desplegar políticas pedagógicas para aulas que van a ser más desiguales, más heterogéneas que lo habitual en todas las escuelas. Por eso, el trabajo de diagnóstico va a ser fundamental para ver desde dónde se retoma y cómo acreditamos los aprendizajes.