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El guapo del Royal

Ángel Olivieri fue uno de los nombres principales en la historia del boxeo de Río Cuarto. Peleó con Gática y tuvo 44 combates en ese templo nacional que es el Luna Park. Por Osvaldo Alfredo Wehbe  

Como ocurrió la semana pasada con Antonio Candini, me pareció bueno y justo reprisar esta nota publicada cinco años atrás. Es que este homenaje a don Ángel Olivieri es necesario hacerlo presente para que ese glorioso pasado que protagonizó el púgil y luego entrenador de nuestros pagos no quede en el olvido para siempre. Ahí va entonces:

«Uno de los institutos de enseñanza de inglés en Río Cuarto. Ese es el lugar para comenzar a contar la historia de mi acercamiento al personaje.

Una de mis compañeras era hija de don Ángel Olivieri. Una muchacha preciosa que cuando a mí, y sólo a mí, se me ocurría me contaba cosas del gimnasio de su padre y de historias del pugilismo nacional que trascendían largamente nuestra ciudad, ya que don Ángel había peleado contra el que se pusiera adelante y era una figura muy querida a nivel nacional, protagonista de veladas inolvidables en el Luna Park.

“No sé eso… andá a casa y preguntale a mi papá…”, me decía cuando yo la consultaba sobre Gatica y Sandy Saddler en las peleas del 51, de las cuales hablaban los mayores y uno leía en El Gráfico.

El tiempo hizo que lo tuviera muchas veces cerca a Angelito Olivieri. Por este bendito trabajo me tocó seguir a varios púgiles de su gimnasio y charlar de sus memorables combates, de los cuales Emilse, su hija, no me podía contar en detalle.

Alguna vez mi amigo Horacio García Blanco me hablaba de boxeadores riocuartenses haciendo pie en Raúl Rodríguez, el extraordinario mediano de los años 40, pero calificando de guapo como ninguno a Ángel Olivieri.

Angelito nació el 1° de febrero de 1926 en Río Cuarto, en donde pasó su vida dedicada al boxeo, como pugilista y, fundamentalmente, como entrenador de campeones y aficionados.

Su debut profesional fue el 29 de enero de 1949, cuando venció por puntos a Luis Penedo en un combate desarrollado a seis en la Capital Federal.

Ahí nomás, en febrero pelearía en Luna Park y vencería también en seis rounds y por puntos a Roberto Apoliese.

Como amateur había realizado 86 peleas y su record final como profesional fue de 90 combates con 45 victorias (25 por KO), 26 derrotas (6 por KO) y 19 empates, muchos digamos.

Su última victoria como profesional ocurrió el 5 de julio de 1958, cuando derrotó por puntos al chileno Sergio Salvia en la velada llevada a cabo en la Capital Federal.

En su última pelea como profesional, el 25 de octubre de 1958 en Capital Federal, perdió por KOT en el sexto asalto frente al español Fred Galiana,  que era campeón europeo.

En 1959 se radicó definitivamente en Río Cuarto. En ese año se recibió de entrenador de boxeo homologado por la Federación Argentina de Boxeo, aunque sus primeros pasos fueron como promotor. “Como promotor organicé 33 festivales, de los cuales en 28 perdí dinero. Como usted puede apreciar, no me fue nada bien en esa actividad” (Diario La Calle, 22 de agosto de 1973).

El 2 de enero de 1970 inauguró en Río Cuarto el Gimnasio Royal. Sus primeros pupilos fueron el Toto Brarda y Mario “Martillo” Miranda. Con el tiempo, el gimnasio fue creciendo. En 1973 concurrían 25 boxeadores, entre los cuales se destacaban los profesionales Ramón y Tito Pereyra, Francisco López, Gregorio Navarro, Félix González, Jorge Gómez y Ramón Araujo. En esa época asomaron los hermanos Prieto, Mario Vizcaya, Hugo Emer y Raúl Bianco.

Ante cada pregunta sobre lo que podría suceder con su pupilo en la próxima pelea, siempre arrancaba la respuesta con una muletilla: “bueno, mire, vea…” y allí se ponía en guardia, hacía los movimientos que él le recomendaba a su muchacho y nos explicaba todo sin guardarse nada.

Fue toda una leyenda-verdad su relación con Gatica (peleó dos veces con el Mono en 1951 y 1952, en ambas perdió en el séptimo episodio). El 20 de septiembre de 1951 se enfrentaron por primera vez: “Esta casa que usted está viendo me la compré con el producto de la primera pelea que realicé con José María Gatica. Esa noche reventamos el Luna Park” (Diario Puntal, 20 de junio de 1993).

“En 1948, cuando fui a pelear por la selección para ir a Londres, conocí a Gatica. Se vestía extravagantemente, eso es cierto, pero hay muchas cosas que se dicen que yo jamás se las vi. Ganaba mucho dinero, fumaba esos habanos y se ponía unos lujosos sombreros. En suma, fue muy gastador. Vivió durante muchos años en forma acelerada” (Diario Puntal, 20 de junio de 1993).

El propio Mono lo respetó siempre, tanto que declaró alguna vez: "Nunca di ni pedí perdón, creo que al único tipo al que le perdoné la vida sobre un ring fue a Ángel Olivieri". Nuestro querido Angelito contaba que cuando iba a pelear contra Gatica tomó una pastilla que le recomendó alguien para una afección estomacal que tenía y no pudo estar a la altura de las circunstancias, ya que “fue peor el remedio que la enfermedad”, decía.

Una de sus noches  gloriosas fue cuando venció por KO en el cuarto round a Roberto Giménez, “El Tifón de Mataderos”, quien llegaba invicto al compromiso. “Después de esa victoria -contaba-, don José Lectoure (dueño del Luna Park y tío de Tito) me vino a ver al camarín. Él estaba casi ciego, escuchaba las peleas por radio y me vino a conocer. Me palmeaba la cara y me dijo: 'Has entrado por la puerta grande del Luna Park'” (Diario Puntal, 14 de julio de 2002).

Combatió en 44 oportunidades como fondista en el Luna Park,  fue el riocuartense que más veces lo hizo en la historia del boxeo local y fue tapa de El Gráfico en la edición número 1.673, publicada el 31 de agosto de 1951.

Su primera pelea profesional en Río Cuarto fue el 3 de noviembre del 49, cuando venció por nocaut en el primero a Pascual Soriano.

El 30 de junio de 1951 estuvo frente a frente contra el estupendo noqueador campeón del mundo Sandy Saddler, contra quien cayó por nocaut en el quinto. El estadounidense vino a Buenos Aires traído por la promoción del Luna Park, como ocurriría con Archie Moore y Kid Gavilán, e hizo tres peleas en ese mes de junio: noqueó a Prada, Flores y Olivieri. De los tres, el riocuartense fue el que más le duró. Saddler ganó en su carrera 103 peleas por nocaut de las 144 en las que salió victorioso. Era un fenómeno y frente a él estuvo Olivieri.

Ese don Ángel que abría las puertas del gimnasio y entre mate y mate daba clases y contaba sus andanzas y luchas que fueron cuantiosas.

Como me había pedido su hija, por este laburo pude ir a su casa y preguntarle. Y él siempre contestó todo» .

Y así fue que cinco años atrás contábamos estas andanzas de un célebre riocuartense arriba de los rings. 

Y es bueno recordarlo. Segundos afuera y corazón adentro.

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