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Una pista de lo que vendrá

Enero suele ser tiempo de juveniles sudamericanos, algunos con mayor o menor atención de la gente. No siempre se tiene a Diego y Ramón o a Román y Pablo. Por Osvaldo Alfredo Wehbe

Algunos eneros tienen sudamericanos Sub-20, como ahora.

Los juveniles no eran motivo de atención hasta por lo menos fines de los 70 para la prensa y la afición argentina. Aquel primer título logrado en 1967 sería hoy de una atención mediática excepcional. Es que ese Sudamericano se jugó en Paraguay y Argentina ganó el torneo por la moneda. Sí, por un sorteo. Por una moneda al aire como en los relámpagos de barrio en un tiempo.

El Torneo Juventudes de América lo veía ganador por primera vez al equipo de AFA, dirigido por Juan Carlos Jiménez y Mario Imbelloni. Pocos sabían que eso estaba ocurriendo en Asunción allá por 1967. Los juveniles no eran algo que convocara a mucha gente y menos si piensan ustedes que la TV no era masiva al efecto.

Sin embargo, el plantel estuvo integrado por pibes que después fueron figuras en sus equipos, ya que la mayoría no había debutado en Primera o sólo había jugado poco.

Los arqueros eran Perico Pérez, de River, y D´Alessandro, de San Lorenzo. Estaban, entre otros, Dominici, Eduardo Comisso (que jugaba en inferiores de River y después triunfó en Independiente) y Cibeyra, del Millonario; García Ameijenda, del Ciclón; García Cambón, de Chacarita; Teijón, del Deportivo Morón, que jugó luego en Belgrano; el Quique Wolff de Racing y Miguel Converti, de Banfield.

En la semifinal le ganó a Brasil dos a cero y en la final empató dos a dos luego del tiempo suplementario con Paraguay. La campaña no fue brillante. Jugó seis partidos, ganó uno, empató cuatro y perdió el otro. Hizo 9 goles y le marcaron 7. García Cambón, con 3, fue su goleador.

Diría que por estos lados ignorábamos lo que pasaba. El reglamento dijo: empate y a la moneda. Y habrá caído cara o cruz, pero ganamos.

No lo ganamos más hasta el 97, con Pablo Aimar y compañía en Chile, como el que se va a jugar dentro de unos días.

Fue en 1979 cuando posamos los ojos sobre un Sudamericano Sub-20 con bastante intensidad, en el torneo jugado en el verano de Uruguay. Eran momentos de pasos primarios en el fútbol de Maradona, a quien se discutía. Había sido excluido del Mundial de mayores del 78 por la decisión del técnico y, si bien brillaba en Argentinos Juniors, se esperaba de él una tenida internacional interesante para empezar a medirlo allende nuestras fronteras. Y ese Sub-20 fue una guerra futbolera porque Diego tenía enfrente a la figura estelar que peleaba con él la hegemonía en el Río de la Plata: Rubén Paz.

Argentina jugó en el Grupo A junto a Uruguay, Perú y Ecuador.  Tanto la Celeste como el equipo albiceleste golearon a sus rivales, pero el 22 de enero de ese 79 definieron su zona y perdimos contra Uruguay, por uno a cero, con gol de Luzardo.

Al cuadrangular final pasamos los dos, más Paraguay y Brasil de la otra zona.

Para los uruguayos, su gente y su prensa, el torneo parecía de vida o muerte.

Con Uruguay empatamos, pero también contra Paraguay, y vencimos a Brasil. Los charrúas batieron a guaraníes y brasileños y ganaron el torneo por un punto. Fue una locura para el "paisito". La 18 de Julio, de bote a bote. Las calles de Montevideo, un carnaval. El técnico uruguayo era Raúl Bentancor y fue ese el lanzamiento de una rivalidad de época que seguiría en el Mundial de Japón, en el que Diego y Ramón la descosieron y el mundialito de Uruguay del 80, en el que todo fue muy ríspido en cuanto a la rivalidad entre ambos conjuntos del Plata.

Se avecina un lindo campeonato en Chile. Argentina estará en el Grupo B, con Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Rancagua, Curicó y Talca serán las sedes. El debut nacional está previsto para el 20 ante Paraguay.

Hay una referencia cercana en el torneo de Alcudia, en España, para varios de los jugadores que dirigirá Fernando Batista. La lesión de Almendra por estas horas seguramente complica bastante. El volante de Racing Julián López será el reemplazante, mientras se aguardaba la autorización del Borussia Dortmund para que el defensor Balerdi (recientemente adquirido por los germanos a Boca) pueda sumarse a la selección. Y más allá de ellos, jugadores como Sosa y Álvarez, de River, Pereyra y Gaich, de San Lorenzo, Portau y Mura, de Estudiantes, muchachos que juegan acá, hay "extranjeros" en la nómina: Maximiliano Romero, del PSV de Holanda; Ezequiel Barco, del Atlanta United de EE.UU.; y Facundo Colidio, del Inter de Italia.

Todos los convocados conforman una selección a la que le faltaba definir en algún momento el técnico. Desde Scaloni, Aimar y Placente más nombres agregados luego como Samuel y Úbeda, dieron vueltas hasta llegar a Batista.

Una apuesta más de una AFA que precisa dar en la tecla con las selecciones nacionales.

La presencia de Pablo Aimar más algunos de sus colegas (se agregará ahora Roberto Ayala a la mayor) tiende a que exista un hálito de seriedad a la cuestión. Es imprescindible luego del derrape en Rusia. Y probablemente a partir de estos exjugadores se pueda componer esa esencia lograda en los tiempos de Pekerman y Tocalli.

Ya el hermano del Checho había estado junto a Claudio Úbeda en el Sub-20 en una floja campaña en el 2017 en Corea del Sur. Tapia les había prometido que volverían. Y acá están. Al ratificarse a Scaloni con la mayor y con la decisión de Aimar de permanecer con los más pibes, se dio la vacante. Y Batista, que trabajó un tiempo en Armenia, vuelve con los juveniles argentinos, ratificando que su línea y la de Scaloni son las mismas y que Pekerman y Tocalli son consultas permanentes.

A uno no le cerró de entrada el regreso de Batista y Úbeda. Parecían (tendrán que demostrar lo contrario) "sapos de otro pozo", respecto de Aimar, Placente y Scaloni.

Esperemos el camino sea el correcto. Es un torneo que siempre seduce. Hay un nombre "estelar", dicen, que es el del joven Pedro De la Vega, de Lanús.

Un Sudamericano Sub-20 está por comenzar. Como aquel del 67 y la moneda, como el del 79 y Rubén Paz vs. Maradona, como los de los chicos de Pekerman y Tocalli y hasta de Humbertito Grondona. Se busca lugar en el Mundial de Polonia.

Enero suele ser tiempo de juveniles sudamericanos, algunos con mayor o menor atención de la gente. Depende de los jugadores y de los resultados. No siempre se tiene a Diego y Ramón o a Román y Pablo. Pero ojalá si, inexorablemente, este futuro inmediato a días del inicio de la competencia en Chile sea (y ojalá que no, como viene siendo) un panorama de lo que vendrá en los tiempos para una camiseta que amamos.

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