La incertidumbre económica impacta con fuerza en uno de los rubros que motorizan la actividad económica y la generación de puestos de trabajo en la ciudad. La construcción se desplomó en el año y se ubica en los valores más bajos de los últimas dos décadas.
Las estadísticas de nuevas construcciones en el área Obras Privadas de la Municipalidad de Río Cuarto marcan que los primeros siete meses del año fueron para el olvido. Se autorizaron edificaciones por 60.288 metros cuadrados.
En la comparación interanual el retroceso fue casi del 40 por ciento, se informó.
Entre enero y julio del año pasado, la Municipalidad autorizó construcciones por 95 mil cuadrados, con varios proyectos de envergadura.
En los doce meses de 2018, el área Obras Privadas autorizó presentaciones realizadas por unos 194 mil metros cuadrados.
Se especificó que 934 expedientes corresponden a nuevos proyectos y 563 a ampliaciones o mejoras edilicias.
Los especialistas sostienen que el tercer trimestre del año fue más crítico, por la incertidumbre electoral, la ausencia de créditos hipotecarios y la situación económica del país.
Desde finales del año pasado no hay presentaciones de proyectos que hayan llegado por un préstamo hipotecario, indicaron.
Las empresas constructoras están completando sus proyectos edilicios a un menor ritmo, pero han frenado las nuevas inversiones para el año que viene, a la espera de las políticas económicas que instrumente el presidente que sea electo en las elecciones del 27 de octubre.
La industria de la construcción es uno de los pilares para motorizar otros rubros de la economía, como corralones, ferreterías y el comercio en general, por la gran cantidad de puestos laborales que genera.
Desde la Dirección de Planeamiento Urbano se informó que en los primeros seis meses del año ingresaron 241 permisos nuevos de construcciones, con algo más de 50 mil metros cuadrados, mientras que 86 corresponden a ampliaciones o mejoras de viviendas o locales comerciales, por algo menos de 10 mil metros cuadrados.
Enero todavía traía el empuje de la última etapa del año pasado, con 17.130 metros, de los cuales 123 corresponden a nuevos proyectos aprobados y diez ampliaciones.
Julio, el último mes informado, refleja la situación caótica para el sector. Se aprobaron solamente 20 nuevos proyectos y 15 ampliaciones, por un total de 4.560 metros cuadrados, aunque muy superior a julio, con algo más de 3.100 metros.
La falta de previsión atenta contra el desarrollo de nuevos emprendimientos, especialmente a la hora de definir los valores de los edificios, teniendo en cuenta que la mayoría de los precios de los insumos están atados a la cotización del dólar.
“Es muy difícil poder avanzar en proyectos de gran inversión y que requieren varios años de ejecución. El problema mayor es la falta de previsibilidad en las políticas macroeconómicas”, admitió un constructor.
Viviendas y locales
Los proyectos que ingresaron a la Municipalidad durante el año son de pequeña envergadura, son escasos aquellos que corresponden a torres o grandes construcciones.
El boom edilicio se remonta al 2003, con la recuperación del país, luego de la crisis social y económica y la salida de la convertibilidad a finales del 2001.
El campo, a partir de los ingresos de la soja, volcó sus dividendos en el ladrillo, por lo que comenzó a modificarse la fisonomía de la ciudad, con los nuevos edificios en altura.
Según los registros oficiales, los mejores años fueron el 2008, con 305.282 metros cuadrados y 2014, con una superficie aprobada de 274.847 metros.
En los años de oro del sector, en la ciudad había unos 3.800 trabajadores registrados en blanco.
El comportamiento del mercado se asemeja a los años 2009 y 2010, que tuvieron un fuerte retroceso, luego del conflicto del campo con el gobierno de Cristina Kirchner.
“La renta agrícola ha mejorado este año, pero todavía no se volcó a nuestro sector, ya que hay otras alternativas que en este contexto de tasas de interés altas optan por una mayor rentabilidad inmediata, aunque el ladrillo es y será la mejor opción”, indicaron desde la Cámara de la Construcción.
En la comparación interanual el retroceso fue casi del 40 por ciento, se informó.
Entre enero y julio del año pasado, la Municipalidad autorizó construcciones por 95 mil cuadrados, con varios proyectos de envergadura.
En los doce meses de 2018, el área Obras Privadas autorizó presentaciones realizadas por unos 194 mil metros cuadrados.
Se especificó que 934 expedientes corresponden a nuevos proyectos y 563 a ampliaciones o mejoras edilicias.
Los especialistas sostienen que el tercer trimestre del año fue más crítico, por la incertidumbre electoral, la ausencia de créditos hipotecarios y la situación económica del país.
Desde finales del año pasado no hay presentaciones de proyectos que hayan llegado por un préstamo hipotecario, indicaron.
Las empresas constructoras están completando sus proyectos edilicios a un menor ritmo, pero han frenado las nuevas inversiones para el año que viene, a la espera de las políticas económicas que instrumente el presidente que sea electo en las elecciones del 27 de octubre.
La industria de la construcción es uno de los pilares para motorizar otros rubros de la economía, como corralones, ferreterías y el comercio en general, por la gran cantidad de puestos laborales que genera.
Desde la Dirección de Planeamiento Urbano se informó que en los primeros seis meses del año ingresaron 241 permisos nuevos de construcciones, con algo más de 50 mil metros cuadrados, mientras que 86 corresponden a ampliaciones o mejoras de viviendas o locales comerciales, por algo menos de 10 mil metros cuadrados.
Enero todavía traía el empuje de la última etapa del año pasado, con 17.130 metros, de los cuales 123 corresponden a nuevos proyectos aprobados y diez ampliaciones.
Julio, el último mes informado, refleja la situación caótica para el sector. Se aprobaron solamente 20 nuevos proyectos y 15 ampliaciones, por un total de 4.560 metros cuadrados, aunque muy superior a julio, con algo más de 3.100 metros.
La falta de previsión atenta contra el desarrollo de nuevos emprendimientos, especialmente a la hora de definir los valores de los edificios, teniendo en cuenta que la mayoría de los precios de los insumos están atados a la cotización del dólar.
“Es muy difícil poder avanzar en proyectos de gran inversión y que requieren varios años de ejecución. El problema mayor es la falta de previsibilidad en las políticas macroeconómicas”, admitió un constructor.
Viviendas y locales
Los proyectos que ingresaron a la Municipalidad durante el año son de pequeña envergadura, son escasos aquellos que corresponden a torres o grandes construcciones.
El boom edilicio se remonta al 2003, con la recuperación del país, luego de la crisis social y económica y la salida de la convertibilidad a finales del 2001.
El campo, a partir de los ingresos de la soja, volcó sus dividendos en el ladrillo, por lo que comenzó a modificarse la fisonomía de la ciudad, con los nuevos edificios en altura.
Según los registros oficiales, los mejores años fueron el 2008, con 305.282 metros cuadrados y 2014, con una superficie aprobada de 274.847 metros.
En los años de oro del sector, en la ciudad había unos 3.800 trabajadores registrados en blanco.
El comportamiento del mercado se asemeja a los años 2009 y 2010, que tuvieron un fuerte retroceso, luego del conflicto del campo con el gobierno de Cristina Kirchner.
“La renta agrícola ha mejorado este año, pero todavía no se volcó a nuestro sector, ya que hay otras alternativas que en este contexto de tasas de interés altas optan por una mayor rentabilidad inmediata, aunque el ladrillo es y será la mejor opción”, indicaron desde la Cámara de la Construcción.

