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Baggini: "El fútbol me dejó una enseñanza muy linda y me permitió crecer como persona"

Sus inicios fueron en Lutgardis Riveros y tuvo su "momento de gloria" en el triple ascenso de Racing de Córdoba

“Me dejó una enseñanza muy linda y me permitió crecer como persona”, fue la respuesta de Javier Baggini cuando se le consultó sobre que significó el fútbol en su vida.

El hombre de Alcira Gigena recorrió distintos puntos del país y algunos puntos del exterior en su trayectoria como jugador.

Se formó en las inferiores del club Atlético Lutgardis Riveros de Alcira Gigena, donde debutó en primera a los 15 años. A los 17 años fue adquirido por Racing de Córdoba. La Academia cordobesa lo cedió un año a América Pumas de San Antonio de la segunda división de Estados Unidos.

De regreso a Córdoba integró el equipo de Racing que logró el tri-ple ascenso subiendo tres categorías en poco tiempo. Ganó el torneo de la Liga Cordobesa, el Torneo Argentino B y el reducido final del Argentino A para llegar al Nacional B.

Táchira de Venezuela, un breve paso por Atenas de Río Cuarto, Central Norte de Salta, Independiente Petrolero de Bolivia, un paso por España (incluyendo 5 años en el fútbol de sala profesional) para regresar posteriormente regresar a su Alcira Gigena natal y retirarse en Lutgardis Riveros.

En todo ese recorrido sin dudas que el momento más trascendente fue en Racing, donde quedó en la historia del equipo que logró el tri-ple ascenso, con el agregado que fue el máximo goleador en el torneo que lo terminó depositando en la B Nacional.

“Era un equipo joven. El ochenta por ciento de jugadores del club. Los más grandes no tenían más de 25 años. El resto promediábamos los 20, 21 años”, empezó recordando.

“Arrancamos ese Argentino B, tras haber ganado la Liga, y nadie esperaba nada. Sin un mango, de suerte nos daban la pensión y la comida, y nos tiraban una moneda”, añadió.

Continuó diciendo: “Ese torneo arrancó gasolero porque en el Anterior habían armado un equipo con figuras del club como Gasparini, Ferreyra y no se logró pasar de fase”.

“Nosotros arreglamos por la recaudación y a medida que empezamos a ganar el hincha se entusiasmó y jugábamos los partidos con 10 o 12 mil personas”. En la primera fase de esa rueda, la Academia compartió zona con Atenas de Río Cuarto.

“Los partidos los ganábamos en los 20 minutos finales. Era un equipo joven y con un preparador físico que venía de Atenas que nos mataba en los entrenamientos. Pero eso tuvo sus frutos porque en los minutos finales marcábamos mucha diferencia con los rivales”, resaltó.

“En la final del Argentino B le ganamos a Central Norte. Ese título, además de darnos el ascenso, nos permitió jugar el octogonal final del Argentino A. En esa fase final jugamos con Estudiantes de Río Cuarto. Me acuerdo que cuando ju-gamos en la cancha de ellos, que fue la previa al ascenso, nos acompañaron más de cuatro mil hin-chas”.

El director técnico de ese equipo era Juan Manuel Ramos. “El Negro era especial, muy ganador y muy cabulero. Era su forma de ser. Puteaba al que tenía que hacerlo, nos tenía cortitos a todos. Tenía su trayectoria en el club. Era muy de la casa, tenía su trayectoria porque había sido una de las figuras del equipo del 80. Se le plantaba a todo el mundo”, resaltó.

“Era muy cabulero. No te dejaba pasar por debajo de una escalera, no quería tener colorados en el cuerpo técnico. No dejaba que le alcanzaran la sal, había que dejarla arriba de la mesa. Incluso nos re-taba si veía que entre nosotros lo hacíamos. Mientras ganábamos se mantenía todo”, añadió.

Sobre su paso por Estados Unidos rememoró: “Era muy chico, a los 17 años había salido de Gigena para ir a Córdoba. De ahí a Estados Unidos. Era muy joven, mi mamá tuvo que firmar permisos porque era menor. No sabía si dejarme ir o no. Llegar allá, ver ese país inmenso fue experiencia hermosa”.

“En Estados Unidos no era importante el fútbol, salvo el Cosmos. Estuvimos quince días en Los Ángeles Dallas y ahí estaba jugando el Pibe Valderrama, así que entrené con él”, expresó.

“En Venezuela y Bolivia jugué en clubes de primer nivel, pero no se le daba la importancia como ahora”, señaló.

Sobre su estadía en España contó: “Ahí cambió mi vida de deportista. Estuve jugando en un equipo local de Málaga, en una Liga Regional. Se complicaron los papeles y no pude seguir jugado. Me salió una propuesta laboral y acepté. Después jugué cinco años en fútbol sala, en Liga Profesio-nal”.

“El fútbol me dejó una enseñanza muy linda. Poder viajar de joven, conocer muchos lugares. Me hizo crecer como persona enfrentar de chico esos viajes. No había las comunicaciones de ahora, en mi casa no teníamos teléfono fijo así que yo llamaba a la casa de una vecina para que le avisaran a mi mamá así la volvía a llamar al rato”, recordó.

Finalmente dijo: “Son experiencias que nunca se olvidan. Me ayudó a madurar más temprano. Pude conocer países que si no era por el fútbol no sé si hubiera te-nido oportunidades”.