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Para recortar el déficit: ¿emisión, más deuda o retenciones?

Llega una nueva misión del Fondo Monetario Internacional para discutir un acuerdo que contemple la refinanciación de la deuda de U$S 44 mil millones y un posible nuevo desembolso para robustecer el alivio cambiario. El desequilibrio fiscal y su solución estarán en el centro de la discusión

Hay cierto reclamo amplificado de rebaja de impuestos que llega desde distintos sectores mientras el déficit fiscal del Gobierno se amplió con fuerza este año y el ministro de Economía, Martín Guzmán, escribió en el proyecto de Presupuesto de 2021 que bajará al 4,5%, aunque en realidad las medidas que va tomando advierten que pretende un mayor equilibrio para el año próximo.

Ese será sin dudas un capítulo de la charla que comenzará formalmente a tener mañana con los enviados del Fondo Monetario Internacional, con quienes busca alcanzar un acuerdo que refinancie la deuda de 44 mil millones de dólares tomados por el gobierno de Mauricio Macri, al tiempo que podría también avanzar con un desembolso nuevo que le permita robustecer las debilitadas reservas del Banco Central y así estirar un poco más el puente hasta que comiencen a llegar más dólares del campo por los resultados de la fina a partir del mes que viene, y especialmente los de la gruesa, desde abril próximo. El camino no es corto y más teniendo en cuenta la situación de las reservas y la tensión latente en el mercado cambiario, que viene de transitar dos semanas de tranquilidad luego del pico de $ 195 que alcanzó el blue.

Hay quienes cuestionaron esta segunda posibilidad de ampliar el crédito con el Fondo, que a su vez tiene a su principal accionista en un turbulento cambio presidencial de Trump a Biden. Pero lo cierto es que Guzmán parece haber optado por aplicar pragmatismo puro, especialmente a partir de la carta de Cristina Fernández de Kirchner. Es lo que necesita ahora para tratar de surfear la ola que siempre amenaza con desequilibrar más la compleja situación. En ese tramo, alguno deberá tragar sapos.

El déficit es un punto central en todo este proceso porque a partir de ahí se abre la discusión del modo en que se piensa financiar ese hueco entre ingresos y egresos. El camino de la emisión monetaria, después de un año en el que se amplió fuertemente la base de circulación para tratar de contener el desastre económico de la pandemia, es riesgoso. El ministro de Economía viene intentando ir en sentido contrario, quitando pesos de circulación para que no se le vayan al dólar, aun con costos importantes a futuro. De hecho, hoy habrá una nueva licitación por 750 millones de dólares. Esas últimas medidas fueron las que le dieron cierto respiro en el mercado cambiario. La otra vía de cubrir el bache fiscal es con más deuda. Ahí aparece la opción del FMI, pero de manera muy limitada. El Fondo ya hizo un préstamo récord a la Argentina y sus resultados fueron desastrosos. Y ahora está en medio de una renegociación antes de cobrar el primer dólar. Por eso cerrar el hueco es una misión difícil pero que Guzmán parece haber enfocado definitivamente.

En el Presupuesto hay un claro recorte en los subsidios, especialmente para el interior, algo que los legisladores del interior advirtieron, aunque sin el más mínimo éxito. Pidieron, por ejemplo, que sean revisados los del Transporte, que tiene un esquema de distribución para el año próximo de 80 a 20 entre AMBA y el resto del país. Un despropósito que marca un retroceso fuerte en el reparto de recursos. De hecho, las empresas de transporte de pasajeros del interior ya están advirtiendo que si eso no se cambia, 2021 será un año extremadamente difícil para el sector y muchas empresas quedarán en el camino, con pérdidas de fuentes de trabajo.

Aunque con menos ruido por ahora, también las universidades tienen una pérdida importante de recursos para el año próximo. En porcentajes, el monto global de este año tendrá un incremento del 13,8% para el próximo ejercicio. Sobre eso se dispuso un refuerzo de dinero, pero mínimo y cuya designación queda en manos de la Jefatura de Gabinete. La inflación del mismo presupuesto es del 29%, aunque la mayoría de las consultoras y hasta el Municipio de Río Cuarto en su propio presupuesto calculan que será del 32%, al menos. Por eso, la caída del poder adquisitivo de las universidades será fuerte si no hay más refuerzos por afuera.

Hay que sumar los subsidios a las tarifas de los servicios, que el propio Guzmán, de quien depende Energía desde el mes de agosto, ya anticipó que llegará el fin del congelamiento de tarifas con el ingreso del verano. Es otro lugar por donde va a pasar la tijera para equilibrar las cuentas.

Todo eso podría ingresar al terreno de una orientación ortodoxa de la Economía. Pero más allá de la tendencia en discusión, es la realidad que se impone para evitar que se agrave la delicada situación.

Sin embargo, el Gobierno deberá tener precisión de cirujano para que todos esos recortes no toquen sectores sensibles. Mientras pasa la tijera, debe tener listos los amortiguadores necesarios para los sectores vulnerables que ya no pueden hacer más “esfuerzos”. Hoy, dos tercios del gasto presupuestario va a gasto social. No es mucho lo que queda por fuera.

Y en medio de esa situación, podría caber otra opción: la suba de impuestos. ¿Por dónde podría avanzar un acuerdo con el FMI para sumar recaudación? ¿El campo podría incrementar el pago de retenciones aprovechando las mayores cotizaciones de los granos y la devaluación de la moneda? ¿Tiene margen el Gobierno para tomar ese camino, pese a la sequía anunciada y cuando logró sostener el diálogo con las cadenas del agro del Consejo Agroindustrial?