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Sostienen que por el cierre de empresas podrían perderse hasta 300.000 empleos

Estudios de la Came señalan que entre el 6 y el 9 por ciento de las pymes están pensando en cerrar por la profunda caída de actividad y ventas. Piden más auxilio del Estado.

Si no hay ayuda estatal, si la asistencia no se mantiene durante la crisis sanitaria, pero sobre todo después, entre el 6 y el 9 por ciento de las pymes del país podrían cerrar y así se perderían entre 200.000 y 300.000 puestos de trabajo en el país. Sería otra consecuencia social profunda de la pandemia del coronavirus.

Los datos surgen de encuestas que han realizado en los últimos días agrupaciones asociadas a la Came (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) y que pintan un panorama de la profunda crisis que están viviendo las empresas pequeñas y medianas.

Pedro Cascales, secretario de prensa de la Came, indicó que se necesitará más asistencia del Estado para que las pymes puedan sostenerse durante 2020. Porque sus previsiones señalan que recién a fin de año podría comenzar a normalizarse la actividad y, por lo tanto, las facturaciones de las empresas.

- La Came realizó un relevamiento que señala que el 50% de los cheques fueron devueltos por falta de fondos.

- Sí, es realmente un dato preocupante. Un estudio que hicimos de todos los sectores de la actividad económica pyme detectó que solamente un 24 por ciento pudo cubrir los cheques, el resto casi un 50 por ciento no pudo cubrir ningún cheque, y un 25 por ciento pudo parcialmente. Es una situacion muy preocupante. Se hizo el estudio el mes pasado y ahora habrá que ver la situación. Pronto vamos a sacar la medición de abril, que seguramente será peor. Esperamos que en mayo mejore un poco. Pero tampoco va a mejorar gran cosa porque a pesar de que muchos comercios e industrias, sobre todo en el interior, empezaron a abrir, la actividad sigue siendo muy baja.

- ¿Cuánto tiempo más puede sostenerse una situación combinada de actividad casi nula e ingresos muy acotados? Además, la demanda es muy baja en muchos sectores.

-Así es. La demanda está muy deprimida. En Capital Federal un estudio marcó que las ventas fueron un 25 por ciento de lo que era habitual, es decir, un 75 por ciento de caída. En el país en general, sacando los rubros esenciales que estaban permitidos, las caídas fueron de entre el 75 y el 80 por ciento en todos los rubros. Así que falta demanda, ese es el gran problema, la gran preocupación. No sabemos cuánto se puede sostener, pero hay estudios que nos dicen que entre el 6 y el 9 por ciento de las pymes están pensando en cerrar. Eso puede generar entre 200.000 y 300.000 puestos de trabajo menos. Va a depender de qué haga el Estado con la ayuda. El ATP fue un alivio pero parcial porque falta cubrir el otro 50 por ciento de los sueldos. Nosotros desde Came decíamos que a las empresas de hasta 40 empleados habría que cubrirles el 100 por ciento, no el 50 por ciento. Después falta el resto de los otros compromisos: los impuestos, la deuda bancaria, los alquileres, los proveedores y cubrir los cheques rechazados. Hay compromisos que, sin ventas, son muy difíciles de absorber. Por eso va a ser necesario algún auxilio del Estado porque el 6 al 9 por ciento que está pensando en cerrar puede generar un efecto en cadena que puede empujar a otras empresas a la misma situación.

- ¿Ese auxilio debería sostenerse durante el resto del año?

- Hay que prever el resto del año porque no es que la situación va a mejorar como una v corta como dicen los economistas. Tal vez alguna actividad puede ser que sí, por ejemplo la construcción pero después va a ser lenta la recuperación. Y todos los estudios nuestros nos dicen que recién a fin de año se va a normalizar. Vamos a necesitar un período de gracia para acomodar los números porque, si no, va a ser muy difícil salir de esta encerrona de la cuarentena obligatoria. La salud es lo primero pero esta cara de la moneda también es una realidad muy inquietante. Por eso creemos que la asistencia deberá ser más prolongada.

- El 90 por ciento de las pymes destina su producción al mercado interno. ¿Debería haber también planes de estímulo para que mejore el consumo?

- Seguramente que sí. Acá, evidentemente si empieza a haber crédito y algún estímulo, la economia se puede reactivar más rápido. Pero eso no resuelve todo porque al crédito hay que pagarlo y acá arrastramos un problema de décadas que es la tremenda carga impositiva que soportan un consumidor y una pyme. El 50 por ciento de lo que le ingresa a una pyme debe pagarlo en impuestos y lo mismo le sucede al consumidor. Hasta que eso no se reestructure vamos a seguir chocando con la misma piedra. La contracara es la gran informalidad que hay. Lo mismo ocurre con el mercado laboral: para contratar a una persona hay que pagar un 60 o 70 por ciento mas en aportes, contribuciones o impuestos. Tal vez sea una buena oportunidad para empezar a ver cómo hacemos para generar condiciones.

- ¿Cuáles son hoy los rubros más complicados?

- El transporte de pasajeros, el turismo, la gastronomía. Esa cadena que podemos englobar en el turismo son los sectores que no sólo están más afectados hoy sino los que, tal vez, más tiempo requieran para recuperarse. Emplean mano de obra intensiva y son generadores de empleo en economías regionales en el interior. Va a ser difícil reemplazar eso. El Estado va a tener que asistirlos porque, incluso, son generadores de divisas.