El actor va por el Oscar por su formidable interpretación en el film de Todd Phillips.
Ningún favorito logra más unanimidad que Joaquin Phoenix para alzarse con una estatuilla dorada en la 92na edición de los Premios Oscar, a pesar de que como Mejor Actor compite en una categoría que este año presenta performances brillantes, como el caso de Antonio Banderas intepretando al alter ego de Pedro Alomodóvar en “Dolor y gloria”, Leonardo DiCaprio en "Había una vez en Hollywood" o, más lejos, Adam Driver en “Historia de un matrimonio”.

El actor, que ya fuera nominado en otras tres ocasiones (“Gladiador” en 2001 para actor secundario; “Johnny & June: pasión y locura” en 2006 y “The Master” en 2012, las dos últimas como actor protagónico), viene arrasando con todos los premios previos a los de la Academia, que muchas veces preanuncian o formatean el resultado de los Oscar.

Phoenix ganó su categoría como Mejor Actor Protagónico en los Globo de Oro que entrega la prensa extranjera y que abre la temporada de premios que culmina este domingo con la gala de los Oscar en el Dolby Theatre, y luego repitió en el Critic's Choice Awards y el Sindicato de Actores, para cerrar con los Bafta británicos.

Su composición a carne viva de uno de los personajes más oscuros del comic norteamericano, creado en 1940 por el trío de Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson, y que incorpora rasgos psicopáticos con un humor enfermo y cierto goce ante la crueldad parecen marcarle el camino a Phoenix a su primer y relegado Oscar.

“Guasón”, de Todd Phillips -película que compite el domingo en 11 categorías de los Oscar- indaga la psicología profunda del enemigo número uno de Ciudad Gótica y aspira a ir tallando un personaje ideal para el apetito hollywoodense: de oscura relación con su madre, con problemas psicológicos profundos, dejado de lado por los servicios sociales, despreciado por sus pares y despedido del trabajo, que comienza un lento camino de redención personal a través del terror y la muerte.

Antonio Banderas

Aun cuando Phoenix parece número puesto en la categoría Mejor Actor, nada está dicho en la gala de los Oscar, que en su historia cuentan con muchas sorpresas, y de hecho nadie podría molestarse si en vez de Phoenix, el español Antonio Banderas se lleva la estatuilla el domingo.

La interpretación una suerte de alter ego de Pedro Almodóvar en “Dolor y gloria”, es notable y de una contundencia implacable, donde ningún gesto está sobreactuado pero entre todos logra componer un personaje complejo, de talento insondable y, al mismo tiempo, con fragilidades a flor de piel, atravesado por la soledad, los miedos y ciertas manías, como es el retrato ficticio que el realizador de “Todo sobre mi madre” y “La ley del deseo” construyó sobre sí mismo, en esta cinta, que compite también en la categoría Mejor Filme Extranjero.

Detrás de estos dos colosos y candidatos máximos viene Adam Driver, una de las estrellas ascendentes y de mejor futuro de Hollywood desde su aparición televisiva en “Girls”, y que ahora es una de las estrellas de la franquicia “Star Wars”, pero también trabajó con Jim Jarmusch en “Paterson” y con Spike Lee en “Inflitrado en el KKKlan”.

Nominado por la película de Lee el año pasado como Actor Secundario, esta segunda oportunidad de los Oscar le llega a Driver por “Historia de un matrimonio”, donde desarrolla una precisa, aunque no descollante, composición de un director teatral neoyorquino independiente en proceso de divorcio de su esposa, una actriz con pasado hollywoodense que decide volver a Los Angeles.

La dupla que en la película de Noah Baumbach, Driver establece con Scarlett Johansson (también nominada como Mejor Actriz) alcanza momentos de alto vuelo y aunque el filme no deja de escapar a ciertas fórmulas de Hollywood, logra un relato interesante que describe el ascenso y declive de una historia de amor y, como dice el título, matrimonio.

Además de estos tres candidatos hay otros dos peso pesado en la competencia de la categoría: la megaestrella Leonardo DiCaprio, ganador del Oscar por “El renacido” y nominado en otras cuatro oportunidades , que arriba a esta instancia por su trabajo en “Había una vez en Hollywood”, opus 10 de Quentin Tarantino, .

En el filme del creador de “Pulp Fiction”, DiCaprio se carga la película al hombro componiendo a una vieja leyenda del cine del Lejano Oeste de Hollywood en decadencia y que busca volver a las marquesinas.

El quinto nombre de la categoría es el del galés Johnattan Price por su trabajo en la producción de Netflix “Los dos papas”, donde compone al argentino Jorge Bergoglio -el segundo argentino de fama mundial que interpreta después del Perón para la “Evita” de Alan Parker-, en una filmación que lo trajo nuevamente a Buenos Aires.

“No podía decir que no a este Papa. Aún sin ser católico he tenido conciencia acerca de los papas, y este fue el primero que me gustó lo que decía, y no como el líder de la Iglesia, sino como un líder mundial”, dijo Pryce acerca de lo que lo atrajo de este papel en charla exclusiva con Télam en Buenos Aires.

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