· Una banda de chicas · Crédito:
El otro estreno del Favio es “Una banda de chicas”, ópera prima de la directora argentina Marilina Giménez
Marilina Giménez presenta su ópera prima que propone un recorrido por la escena musical femenina desde una perspectiva de género, y que comenzó como un registro sobre ella misma y sus compañeras de “Yilet” -banda pop en la que tocaba el bajo-, y se convirtió en un documental sobre la noche porteña y las dificultades y problemáticas con las que se topan las mujeres, lesbianas y trans para seguir haciendo música.

“Una banda de chicas” se estrenó en la 33ra. edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y su estreno Internacional fue en el 48va. edición del Festival Internacional de cine de Rotterdam para luego circular en otros festivales y en San Francisco, La Plata y Santiago del Estero, entre otras ciudades argentinas.

Una decisión clave para la directora fue lograr un equilibrio entre los testimonios de las bandas y solistas -entre las cuales Miss Bolivia, Kumbia Queers, Las Taradas, Las Kellies, Kobra Kei, IbizaPareo, Liers, She devils y Sasha Sathya, entre otras- y los registros de los shows en vivo.

Todo comenzó cuando Marilina tocaba en Yilet (entre 2009 y el 2013). Primero entrevistó a sus amigas Ani Castoldi y Marina La Grasta, quienes siguieron tocando cuando ella decidió dejar el instrumento para agarrar una cámara. La idea inicial de aquel primer registro se fue transformando cuando comenzó a buscar material de bandas de chica grabado desde los 90′ hasta el 2010.

Acerca del nombre de la película, Marilina dijo que no solo se refiere a las bandas, sino a que la idea de que “todas juntas somos una banda, el 70 por ciento del equipo somos mujeres, el resto son varones gays y hay un solo varón héterosexual feminista; de alguna manera nos puede generar más tranquilidad o seguridad estar con pares que con personas que te discriminan”.

La cámara, desde los testimonios antes señalados, a los que pueden agregarse algunos más que hacen estallar el género y los géneros mediante la autogestión, circula por los festivales por el aborto libre y las acciones políticas contra la violencia patriarcal.

Tras ese comienzo juguetón, dado a imaginar un film que reflejara y denunciara la situación de violencia y ninguneo que vienen soportando históricamente las bandas musicales formadas por fuera del grupo de los varones que domina la escena de recitales, tanto del under como la festivalera, se impuso a la directora investigar la posible existencia de otras bandas de chicas, mujeres, trans y lesbianas que estuvieran en la misma situación que ella.

Por esos días fue que se topó en YouTube con un programa en el que se entrevistaba a las Kumbia Queers: el entrevistador, micrófono inalámbrico en mano, declamaba divino sus preguntas mientras que las respuestas de las músicas ni siquiera se oían. Y, como una contrapartida de ese  decadente no escuchar, Marilina decidió empuñar una cámara y comenzar a seguir, grabar y acompañar a las bandas de chicas del under local para que sus palabras se escucharan, y para capturar la energía del show en vivo.

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