"A los Ábalos" pone en escena un tributo que, en la vecindad del musical y desde una perspectiva marcadamente emocional, expresa la esencia del proyecto institucional creado por Ariel Barreda. Mirá los videos
"Debes amar la arcilla que va en tus manos"

("Sólo el amor". Silvio Rodríguez)


Acaso Ariel Barreda haya podido contagiar a los integrantes de ese conglomerado múltiple y variopinto que es el Instituto de Artes Folklóricas Vitillo Ábalos, su devoción por la ya legendaria tarea desarrollada por los cinco hermanos santiagueños en el ámbito de la música popular argentina surgida del ámbito rural.

Sin embargo, no es del todo desandado pensar que este trabajo que el grupo acaba de presentar en el Teatro Municipal, trazado con una perspectiva integradora, pero que no sigue estrictamente algún precepto genérico, es producto de un gesto amoroso personal, un agradecimiento íntimo convertido en hecho artístico.

Entre aquella primera experiencia de aproximación a Adolfo, el creador del patrón musical del grupo, y la profunda relación trabada hasta ayer nomás con Vitillo, intercalada con el conocimiento de los otros tres hermanos, ha transcurrido una historia íntima, la de Ariel, cuya caladura emotiva se manifiesta, a pleno, primero en la creación del Instituto y ahora, como derivación necesaria, en "A los Ábalos".

Ya este título manifiesta su condición de tributo que, en la vecindad del musical, y desde una perspectiva marcadamente emocional, expresa la esencia del proyecto, digamos institucional, creado por Ariel, y que se expresa casi voluptuosamente, y en toda su dimensión, en el saludo final, cuando todos los integrantes del elenco confluyen a escena.

Antes, ha sucedido una combinatoria que los ha hecho desfilar, entre detalles biográficos mostrados en proyecciones audiovisuales con las que circunstancialmente interactúan, y a ritmo de zambas, chacareras, carnavalitos o cualquiera otra de las formas que los homenajeados cultivaron a lo largo de sus largos años de creación.

Ese sentido de multiplicidad, que atiende al concepto de cuerpo homogéneo aun en sus particularidades e impulsa al Instituto, se despliega en el escenario contando con el sustento básico de una Orquesta que, dirigida por Sebastián Welner, logra un sonido compacto y lleno de sabor, climáticamente muy adecuado al espíritu de la obra.

Una delicada expresión que refleja su ánimo, entre melancólico y celebratorio, apenas arranca el espectáculo y se apodera del ámbito una bella versión instrumental de "Nostalgias santiagueñas" (arreglada por Ezequiel Infante como todo el ensamble musical) que volverá a sonar, como emblema, para que se sumen el canto y la danza.

La interpretación de "Casas más, casas menos", "El Gatito de Tchaikovsky"  y el famoso recopilatorio de malambo (tres destacados momentos resueltos con elementos escenográficos e interrelación con el audiovisual), y de "Carnavalito Quebradeño" y "La del angelito" (con la entrañable interpretación de los chicos del elencos), sobresalen de un todo que no pretende brillos parciales sino más bien todo lo contrario.

Por eso las coreografías de Belén Italiano (diseñadora también del vestuario) y de Vanesa Ledesma, se abstienen de cualquier exceso. Es que "A los Ábalos" está pensado para contener a todos, a la gran cantidad de bailarines e incluso a la formación coral. De esa manera se afirma un criterio alusivo a la grandiosa sencillez de la obra de los homenajeados que le dio forma a una expresividad raigal espontánea y multiforme que, Andrés Chazarreta mediante, buscaba cauce.

Bajo ese paraguas conceptual de frescura y sencillez, sucede el Instituto. Y con esa perspectiva, nos permitimos conjeturar, es que Ariel Barreda, director general del conjunto, se imaginó esta pieza. Una creación que trabaja a partir de aquella arcilla que moldearon los cinco hermanos de leyenda.

Esa arcilla, ese material maleable y multiforme del Instituto es el que, visto lo visto,  Ariel busca moldear, acaso en la tarea diaria del Instituto y evidentemente en este trabajo orquestado desde ese impulso amoroso, según asegura Silvio Rodríguez, es imprescindible para "alumbrar lo que perdura".

Ricardo Sánchez. Especial para Puntal

Ficha Técnica

Dirección Orquesta: Sebastián Welner.

Integrantes: Piano: Sebastián Welner y Ariel Barreda.- Violines: Fabián Giusiano y Lucas Vettore.- Cello: Marcela Marioli.- Guitarra y voz: Darío Guivanini.- Bombo y voz: Ignacio Gottardi.-Charango: Néstor Carranza.-

Armónica: Bocha Duarte.

Edición Fotografía y Videos: Leandro Bojko.

Coreografías: Belén Italiano, Vanesa Ledesma.

Maestras de Danzas: Virginia Pastor, Milagros Novillo, Viviana Álvarez, Ana Maldonado.

Diseño de Vestuario: Belén Italiano.

Ensamble Coral: Jonathan Neiro

Dirección General: Ariel Barreda

TEMAS: abalos
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