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Estudiantes cayó en los penales frente a Sarmiento y ahora va por la revancha

En un partido apasionante y con un gran fútbol, el equipo de Marcelo Vázquez quedó a un paso de la Primera División. En los noventa empataron 1 a 1 y desde los doce pasos el Verde se quedó con el ascenso

Estudiantes quedó a un paso de la hazaña máxima del deporte de Río Cuarto. La historia pasó por delante del equipo y los penales dictaminaron otra cosa en el Estadio 15 de Abril con el ascenso de Sarmiento de Junín.

Orgullo es la palabra que sobresale en boca de todos por lo que significó y fue el partido con un empate 1 a 1 que fue justo, con un tiempo para cada uno de los equipos, en una auténtica final, con dientes apretados y muy cerrada, al margen de ser también un encuentro súper atractivo.

El primer tiempo de Estudiantes fue de lo mejor de esta parte del año, dio gusto ver jugar al equipo de Vázquez; una muestra de fútbol moderno, rápido, vertiginoso, que puso en aprietos y maniató al buen Sarmiento de Junín. Con baluartes apoyados en la experiencia como Mancinelli, Vismara o Vicentini, arquero del Verde.

El equipo de Vázquez se ajustó a su libreto, a lo que siempre le da resultado: el juego por afuera, utilizando las bandas. En fin, la manera óptima y de siempre para encarar los partidos.

De hecho, la primera jugada del partido tuvo a Cainelli a un paso de convertir antes de los 30 segundos del inicio. Lo sometió Estudiantes y quizá faltó lo que lamentablemente fue la tónica de este campeonato: ser más eficaz, convertir más en función de todo lo que se genera.

Figuras hubo, auténticos leones, desde la finura de Sepúlveda y su gol hasta la entrega, juego, marca, quite y euforia de un jugador de Primera División como es Lucas Suárez. Todo eso en el combo del primer tiempo, de esa manera, con esa tesitura.

Así llegó la apertura del marcador, un verdadero golazo, a puro toque y velocidad, en combinación por el sector izquierdo, con Suárez, Hesar, centro del lateral y anticipo de Sepúlveda.

Antes de eso lo tuvieron Comba, Cainelli -como lo decíamos- y hasta el propio Bruno en acción detenida por el bueno de Vicentini.

Como si no bastaran el atrevimiento, las ganas de atacar, de ir hacia arriba, de buscar el segundo, de no conformarse, siguieron y eso es lo valorable de este equipo, de la idea del genio de Marcelo Vázquez y de la aplicación de los jugadores a lo que saben hacer.

El gol de Pombo para el empate allá por los cuarenta de la primera mitad fue tan inesperado como sopresivo. Nadie pensaba que Sarmiento, preso del dominio de Estudiantes, de la tesitura futbolística del Celeste, iba a lograrlo. Pero el fútbol es así, por eso es un juego tan atrapante y seductor. Llegó esa igualdad cuando menos se lo pensaba y cuando Estudiantes más cómodo se sentía en el partido.

Segunda mitad, con paridad

Si el primer tiempo se destacó por las virtudes de Estudiantes, el complemento fue mucho más parejo, más nivelado, más igualado y hasta con Sarmiento con mucho más aplomo y jugando el partido como más lo quería.

Los nombres de Vismara, Graciani, Quiroga, el hábil número diez, comenzaron a pesar de otra manera y equilibraron claramente las acciones.

Ya Estudiantes tan cómodo no se sintió, se vio más cerca de Ardente que de costumbre, tuvo que apelar a otras armas que sabe este equipo. El aguantar, con coraje y fútbol, bancarla, en definitiva, producto de la experiencia y de las agallas del equipo también es una faceta que se aplica en estos partidos.

Tantas llegadas no hubo para el equipo riocuartense; Sarmiento creció al punto de que tuvo un cabezazo en el travesaño y un par de salvadas providenciales de Ardente, en un mano a mano a Graciani y otra despejada por encima del horizontal.

Así se fue el complemento. Estudiantes lo tuvo sobre el final con Arismendi de contra, pero el resultado ya estaba sentenciado y la agonía se prolongaba con los penales, siempre tan injustos, siempre tan determinantes.

Definición por penales

La definición otorgaba a Sarmiento la chance de comenzar pateando y el penal fallado por Torres tirándolo por encima del travesaño, sumado al gol con la clase de siempre de Ortigoza, un buen semblante de cara a lo que venía. Acertó luego Garnier para el Verde y Ferreira, con suspenso, para Estudiantes. Luego, Graciani y llegaría el poste que le negó a Ardente la ventaja. A esa altura el margen de error es ínfimo, es minúsculo y Sarmiento no fue otra cosa que eficaz, con Mancinelli y Vismara. Estudiantes lo fue con Vester y no con Sepúlveda. Lamentablemente, Bruno falló el quinto, lo detuvo Vicentini y la alegría fue para los juninenses, quienes tras varias frustraciones consiguieron su premio.

La historia sigue para Estudiantes, las semifinales asoman como el nuevo objetivo en búsqueda de la gloria, del sueño eterno y de saber que las chances están a dos partidos de poder lograrlo y volver a pensar en grande.