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En una tarde repleta de sol, Estudiantes y Deportivo Morón igualaron sin goles

Después de casi nueve meses, el Celeste volvió a jugar oficialmente. Bajo un marco radiante y con estricto protocolo, el equipo de Vázquez y el Gallito empataron 0 a 0. Lucas Suárez y Ardente, los mejores.

Cuánto que dijimos, cuánto que cronicamos, cuánto que analizamos en este tiempo de cuarentena tan traicionero, tan feo, tan especial y hasta paradigmático en todo sentido.

Tras casi nueve meses, Estudiantes volvió a jugar de manera oficial, por los puntos y como debe ser empezar el camino rumbo a la Primera División.

La tarde del lunes se prestó al cien por ciento para ver fútbol, día espléndido, espectacular, con un campo de juego que es una maravilla, un auténtico billar.

Fue una jornada muy emotivamente maradoniana, con música desde el inicio evocando al Diez, canciones de todo tipo. Las que usted conoce mejor que nadie.

Deportivo Morón y Estudiantes ingresaron con camisetas alusivas, el Celeste con la de Argentina y el diez en la espalda mientras que el Gallito lo hizo con un modelo especial, con el emblemático número y su apellido debajo.

Todo esto que comentamos en la previa poco pudo traducirse en el campo de juego, casi nada, por parte de ambos equipos.

¿El empate estuvo bien?

Ante toda igualdad en cero surge la pregunta y la respuesta es afirmativa. Quizá al final del primer tiempo Estudiantes pudo haber hecho algo de daño al arco de Salva, en especial Gastón Benavídez, devenido en volante derecho, tuvo la más clara, que se fue cerca del palo izquierdo del uno bonaerense.

Y en el complemento la visita pudo hacer lo propio con un disparo en el palo y acto seguido una atajada monumental de Luis Ardente para evitar lo que hubiese sido la apertura del marcador.

El resto y por parte de ambos, simples insinuaciones, nada más que eso.

A Estudiantes le costó encontrar el partido, agarrar protagonismo, hacerse dueño del mismo, intentar someter a Morón, que comenzó algo más atrás pero que cuando se dio cuenta de que podía inquietar se adelantó aprovechando la insistencia de Gissi y el talento de D’Angelo.

Es una verdad y no hace falta decirlo ni recalcarlo, a Vázquez le falta su mejor carta, la mejor del equipo hace años y alguien que es difícil reemplazar. Buscarle el sucesor a Cabrera va a ser una tarea y una premisa sin igual. Actores para hacerlo hay y eso tranquiliza, por más que traiga aparejado un cambio de esquema en su defecto. A todo esto hay que sumarle bajas de consideracion por las bandas, que es donde Estudiantes más daño produce al rival, sumado que Maxi Comba en su redebut no encontró nunca su vértigo y su velocidad.

Cainelli, Arismendi o Hesar, por citar algunos, dan un plus que Estudiantes no tuvo la tarde de ayer.

Lo inmediato es recuperar piernas tras el desgaste y saber que la vara está altísima en torno al rival de turno. Será el próximo sábado, a las 17 hs. en Caseros, frente a Estudiantes, equipo que viene de ganarle con claridad a Agropecuario y que si gana sabe que saca una ventaja importante en este comienzo de torneo.