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¿Por qué las exportaciones son vitales para el futuro de Argentina?

La Fundación Fada creó una nueva herramienta que revela la importancia de las ventas al mundo en la vida cotidiana

Con el objetivo de poner sobre el centro de la escena la relevancia que tiene para el país la ampliación de las exportaciones en el futuro inmediato, pero no desde un punto de vista numérico estrictamente, ni vinculado a las cuentas de la balanza comercial, sino relacionado a la vida cotidiana de los argentinos como la contracara de lo que permiten hacer esos dólares que ingresan al país. Ese es el objetivo del nuevo monitor creado por la Fundación Fada y que releva 19 cadenas agroindustriales que explican el 70% de las divisas que ingresan al país por comercio exterior. Y muestra resultados contundentes además sobre el rol que ocupa Argentina en el escenario mundial con algunos de sus productos estrella, como el aceite y la harina de soja, que la ubican como principal exportador mundial.

Así, pensar en la mayor parte de la tecnología que se usa a diario, desde un celular hasta Netflix, ropa, vehículos y demás, son posibles porque los dólares utilizados para su importación provienen antes de las ventas argentinas al mundo.

En los últimos días el tema entró en agenda nacional por las proyecciones de la economía pospandemia y también por el reciente acuerdo de la deuda que requerirá de muchos dólares para poder afrontarla cuando llegue el momento.

“Exportar más genera más empleos, posibilita al Estado dar mejores servicios, infraestructura, salud, etc., ayuda a evitar crisis y permite la llegada de productos a nuestras casas”, son algunas conclusiones que se desprenden del estudio que se lanzó ayer por primera bajo el nombre “Monitor de Exportaciones Agroindustriales”.

Según este informe, en el primer semestre, las exportaciones agroindustriales fueron el 74% de las exportaciones totales del país. Es decir, poco más de 7 de cada 10 dólares entran al país por las ventas externas de las cadenas agroindustriales. En dinero, fueron 20 mil millones de dólares que ingresaron.

“Pero ¿qué tienen que ver con mi vida?”, plantea David Miazzo, economista jefe de Fada: “Las exportaciones se necesitan para la economía diaria de nuestra casa. ¿Por qué? Porque cuando vendemos afuera granos, carne, frutas, legumbres, u otros productos, entra el dinero que necesitamos para poder comprar lo que no producimos acá. Por ejemplo: celulares, ropa, partes de autos o de las pantallas, computadoras, Netflix; y ahí se derriba una de las creencias de que a la mayoría no le aporta nada”, señaló Miazzo.

¿Qué gano yo?

Uno de los datos novedosos del informe es el “Ranking de productos que exportamos”, el cual arroja que Argentina está en los primeros puestos en el podio internacional. El país aparece como primer exportador mundial de aceite y harina de soja, yerba y porotos. Segundo en exportar maní. Tercero en maíz, soja, girasol y peras. Y cuarto con carne de vaca, camarones, langostinos, té negro y leche en polvo. Y la lista sigue, ya que el estudio registra el potencial de 19 complejos agroindustriales a través de 10 indicadores.

“Con estas escalas nos preguntamos, ¿qué gano yo?”, plantea Nicolle Pisani Claro, economista de la Fundación. “Vamos con otro mito que cae: que con las exportaciones ganan unos pocos. ¿Por qué no es así? Porque generan muchos de nuestros empleos y así también es como llegan a nuestros bolsillos. Puede que directa o indirectamente, tu trabajo exista gracias a toda la cadena que genera el circuito de exportar. Vamos con ejemplos. La cadena de la carne de vaca genera 100 mil empleos en su circuito de exportación: trabajadores del campo, veterinarios, camioneros, del frigorífico, entre otros”, remarcó la economista.

“Pero también genera millones de empleos indirectos”, agrega Miazzo. “Veámoslo en la cadena de la soja o el maíz. El productor compra semillas a una empresa, que a su vez, contrata empleados. Usa un tractor, que compra a una fábrica que contrata ingenieros, operarios y contadores. Su camionero carga nafta en una estación de servicio que emplea al playero y al administrativo. En el puerto lo reciben empleados, otros en la aduana, y las ramificaciones de trabajos parecen interminables”, indicó Miazzo. El informe destaca que hay que sumar que cada persona que accede a un trabajo puede invertir y gastar, lo que genera un efecto multiplicador, que mueve a la economía y genera aún más empleo.

Inyecciones pospandemia

De los 20 mil millones de dólares generados de esas ventas agroindustriales, el 70% provienen de las cadenas granarias, el 15% de economías regionales, 8% de carnes, el 2% de lácteos y el 5% de otros productos. “Dentro de estas áreas hay un variado repertorio de granos, yerba, carnes, frutas, pesca, legumbres, lácteos, mostrando a una Argentina con un amplio espectro de riqueza productiva”, señala el informe. “Estos registros tiran abajo otro mito, demostrando que exportar no empobrece ya que, por el contrario, es riqueza productiva generando más riqueza para la economía del país”, concluye Pisani Claro.

Ligado a esto, Miazzo destacó que “mientras más se exporte, junto a otros aspectos, ayuda a evitar crisis. ¿Cómo es? El exportar más colabora en evitar que nos quedemos sin dólares, lo que disminuye el riesgo de devaluaciones y ayuda a no endeudarnos. Claves para nuestro país pospandemia, cuya economía necesitará inyecciones que nos levanten”, apuntó.

Un impuesto paradoja

El Monitor de Exportaciones releva que las cadenas agroindustriales aportaron más de 3.600 millones en derechos de exportación (DEX), en los primeros 6 meses del año. “Esto se traduce en menos recursos para las regiones productivas que generaron la riqueza, ya que es un tributo que no se distribuye de manera automática por coparticipación a las provincias”, explicó Nicolle Pisani Claro, Por ejemplo, sólo en relación a cereales y oleaginosas, Buenos Aires dejó de recibir 1.019 millones de dólares y Córdoba 886 millones, en el semestre. Esto es menos inversiones, menos actividad económica, menos empleo regional.