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El agro aún mira con desconfianza los gestos del Gobierno nacional

Tres referentes de las entidades del campo de Córdoba analizan el giro discursivo de la gestión de Alberto Fernández, especialmente después del fracaso de Vicentin. Esperan conocer políticas que alienten la producción.

La vuelta atrás con el proyecto de expropiación de Vicentin, la definición del presidente Alberto Fernández sobre la “vaca viva”, las reuniones del Consejo Agroindustrial Argentino con el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa y luego con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el propio Fernández fueron todas señales que desde la Casa Rosada comenzaron a emitirse hacia el campo y la agroindustria en lo que algunos decodificaron como un cambio de actitud hacia el más competitivo de los sectores económicos del país.

Después de las diferencias y desencuentros que generaron los aumentos en las retenciones, las promesas de devolución de parte de los derechos de exportación a los productores más chicos que nunca se efectivizaron, el paro de las entidades del campo en la primera mitad de marzo y el plan Vicentin, hay en lo discursivo un clima diferente que el campo percibe, pero que no termina de entusiasmarlo. Hay, en las entidades ruralistas todavía cierta desconfianza que, aseguran, podría diluirse si comienzan a ver hechos concretos que respalden los dichos.

En ese sentido, tres referentes de las entidades del campo en la provincia analizaron para Tranquera Abierta esta situación y coincidieron en que “sin dudas somos un sector que está en condiciones de dar respuestas, pero potencialmente hay mucho más por hacer si el Gobierno garantiza algunas premisas básicas que alienten la inversión y la producción”. Gabriel De Raedemaeker, vicepresidente de CRA; Marco Giraudo, consejero de Coninagro nacional; y Agustín Pizzichini, de Federación Agraria Argentina delegación Córdoba, admitieron que sin embargo aún es demasiado pronto para determinar si hay un cambio real del Gobierno que busca dar vuelta la página o sólo se inscribe en el plano de los dichos.

“Soy optimista por naturaleza, pero realmente tengo algunas dudas. No hay que perder de vista que son las mismas personas y han hecho siempre lo mismo, no retroceden nunca”, se quejó Giraudo. Y agregó: “Pensar que cambiaron me parece raro. Lo que puedo pensar es que la necesidad extrema que hay en el país les haya hecho cambiar el discurso y por eso tienen un mensaje mucho más suave y consiliador. Seguramente Kulfas -Matías, el ministro de la Producción nacional- les dijo que estamos mal y vamos a estar peor, y que así no vamos a ningún lado. Pero tengo desconfianza, al menos hasta que no muestren algo. Hablaron de las 60 medidas para reactivar pero no se conoce de qué hablan, tampoco hay pistas sobre el tipo de cambio que vamos a tener, los mercados, qué van a hacer con las retenciones”, enumeró el representante cooperativista.

De Raedemaeker admitió que “uno no deja de ilusionarse con que esta nueva mirada del Gobierno sobre el campo sea realmente así. Lo que pasa es que tenemos el derecho de tener la desconfianza que el tiempo nos ha ido generando. Ojalá que el Gobierno haya tomado conciencia sobre la relevancia trascendental que tiene el sector productivo agropecuario para poner de nuevo en funcionamiento a la Argentina y la manera en que hay que generar un clima y un escenario propicio para las inversiones, que es lo que se vino reclamando desde hace mucho tiempo”, enfatizó el vice de CRA.

Por su parte, Pizzichini indicó que desde el Gobierno “se tendrían que haber dado cuenta ya que lo mejor es ser amigable con el campo. Nosotros desde Córdoba estamos dando un ejemplo claro de que con diálogo entre los productores y el gobierno los resultados son mejores para todos, y más en esta crisis tan tremenda que se vive ahora. En ese contexto creo que el campo puede ser un motor muy importante para salir adelante. Y creo que hay que mirar al interior y su potencial, y en particular cómo se trabaja aquí con la provincia por ejemplo. Incluso estamos participando y llevando adelante programas de manera conjunta”, destacó el referente de Federación Agraria.

Giraudo destacó además un dato clave para la Casa Rosada en medio de la escasez de recursos: “El campo está en condiciones de aportar en el corto plazo, en marzo del año que viene. O incluso con la fina a fin de año. Al resto de los sectores les va a costar mucho recuperarse. Por eso creo que hay otro discurso, porque no le queda otra, no hay alternativas. Y ruego que no generen nada que tense relaciones, o que rompa el clima. Y lo que hay que recordar siempre es que sin productores no hay producción. Después viene todo lo demás”, dijo el consejero nacional de Coninagro.

Entre los guiños del Gobierno hubo una reunión entre representantes del flamante Consejo Agroindustrial Argentino y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. De Raedemaeker analizó ese encuentro -del que no participaron entidades de la Mesa de Enlace, sino representantes de bolsas y agroindustrias- y destacó que “más allá de algunas declaraciones irónicas de la vicepresidenta sobre los ataques a los silobolsas, uno tiene la esperanza de que podamos dar vuelta la página de una muy mala relación entre un Gobierno y el sector productivo agropecuario y que comencemos a transitar caminos de consenso para poder generar las inversiones y la producción que el país necesita cada vez más. Estamos en una situación, y vamos a estar en la pospandemia ante una necesidad muy importante de ingreso de recursos que únicamente el sector agropecuario puede garantizar en la proporción necesaria. Pero deberá entender el Gobierno que hay que generar las condiciones para un escenario económico e institucional para que las inversiones sean reales. Y ahí incluímos seguridad jurídica, a la propiedad privada, respeto a la división de poderes. No hablamos sólo de la situación impositiva o del tipo de cambio, se trata de mucho más que eso”, enumeró el ruralista de Oliva.

Entre los pedidos, Pizzichini simplificó la lista: “Todo lo que necesitamos del Gobierno nacional para potenciar la capacidad del campo es tener un vínculo amigable, que genere confianza”.

Mientras que Giraudo insistió en que es “optimista que como necesitan del sector para que se exporte lo máximo posible nos pueden dar algunos guiños, como créditos subsidiados para seguir creciendo. Porque los bancos están llenos de plata y algo hay que hacer con eso. Siempre y cuando la cosecha sea buena y los mercados internacionales nos ayuden con los precios vamos a estar en mejores condiciones de aportar. Esas son todas variables que incluso está mirando más el Gobierno que los productores a esta altura”, dijo el de Las Isletillas.

Ya sobre los temas de coyuntura, De Raedemaeker indicó que “necesitamos certidumbre y mínimamente comprar insumos y vender la producción al mismo tipo de cambio. Venimos hablando desde hace mucho del peso trascendente de los derechos de exportación, pero a eso hay que sumarle además el diferencial de tipo de cambio que hay hoy en Argentina. Al campo le genera muchas dificultades, como por ejemplo la falta de insumos porque los importadores deben conseguir los dólares en el mercado libre. Y ya empiezan a verse problemas. Nosotros lo planteamos al Banco Central hace un par de meses y nos dijeron que iban a arbitrar los medios para que no ocurriera, pero en la práctica está pasando”, alertó.

Finalmente, Giraudo admitió que “a nosotros nos salvan los rindes, porque si no tenemos eso estamos en la lona porque la presión fiscal no va a bajar, por lo menos en el corto plazo. Uno tiene expectativas de que eso pueda cambiar en el futuro, pero hoy, con la situación que tenemos es imposible de imaginar”, concluyó.