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El cupo de exportaciones de maíz que fijó el Gobierno avivó las críticas

Las entidades del campo redoblaron los cuestionamientos a las medidas dispuestas por el Ministerio de Agricultura, que fijaron un tope de 30 mil toneladas diarias para la comercialización al exterior del cereal.

El conflicto entre las entidades gremiales agropecuarias y el gobierno nacional se profundizó en las últimas horas, pese al anuncio del Ministerio de Agricultura de dar marcha atrás con el cierre de las exportaciones de maíz.

Es que, como informó este diario ayer, el Gobierno fijó un cupo máximo por día de 30 mil toneladas para exportaciones de ese cereal. Y los dirigentes agropecuarios coincidieron en que se repite así el mismo esquema de los ROE (Registros de Operaciones de Exportación) “utilizados desde 2008 por el kirchnerismo para controlar las exportaciones de productos agropecuarios (en especial cereales y carne vacuna) en un marco de absoluta discreción y falta de transparencia”, recordaron.

Por eso, el anuncio oficial, lejos de desactivar el paro de 72 horas en la comercialización de granos que comenzó ayer por parte de los productores, terminó reavivando las críticas.

Tal como se informó, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca difundió un comunicado cuando el paro impulsado por las entidades del campo ya había comenzado. Esa medida fue confirmada ayer por CRA, Federación Agraria y Sociedad Rural, mientras que Coninagro se mantuvo al margen desde el comienzo por considerar que “no es momento de protestas en el país sino de propuestas” y agregó que apuesta al diálogo. De todos modos, ayer su presidente, Carlos Iannizzotto, se mostró molesto por la nueva medida de cupos que fijó el Gobierno y destacó que “las bases están más efervescentes” (ver página 11).

Agricultura dijo que anunció la medida tras "intensas negociaciones" entre el ministro, Luis Basterra, y representantes del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA). Allí hay otro dato: los eslabones de las cadenas agroindustriales también están mostrando sus diferencias porque quienes participaron de los encuentros con Basterra no fueron referentes de la Mesa de Enlace (que representa a los productores), sino industriales y exportadores, especialmente de Ciara (grandes aceiteros) y del CEC (Centro de Exportadores de Cereales). A esa mesa se sumó también otro dirigente que la Mesa de Enlace mira con desconfianza: Roberto Domenech, titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, que pocos días antes de que se cerraran las exportaciones de maíz había planteado su preocupación por la existencia del cereal en el país y su precio en alza.

Pese a todas esas discrepancias, el Ministerio avanzó con el cupo de exportaciones remarcando que "se alcanzaron acuerdos entre los distintos actores de la cadena agroindustrial de esta materia prima y se verifica el compromiso de los oferentes al abastecimiento del mercado con fluidez hasta el empalme con la campaña 20/21", precisó Agricultura.

Y señaló que ese compromiso fue "aceptado" por los sectores demandantes de las cadenas productoras de alimentos de consumo.

"Es de preocupación del Estado nacional el impacto de los precios de esta materia prima sobre las distintas cadenas de transformación en alimentos de la mesa de los argentinos", planteó el Gobierno.

Resaltó que el Consejo Agroindustrial "también expresó preocupación similar, acordándose un cronograma de trabajo, con inicio el martes 12 de enero (por hoy), a los efectos de trabajar propuestas para desacoplar los precios internacionales de los domésticos".

Tras ello, el Gobierno consideró que se alcanzó el compromiso de garantizar la oferta de maíz a las distintas cadenas de producción, pero se aclaró que resta aún resolver las condiciones de accesibilidad a esa oferta, no sólo en términos de cantidad, sino también de precios. "Atento al acuerdo con el CAA, se decide dejar sin efecto provisoriamente la medida de suspensión de registros de Declaraciones Juradas”, finalizó el ministerio.