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El Parlamento británico aprobó el plan de Johnson para dejar la Unión Europea

La nueva mayoría conservadora aprobó ayer el plan de Brexit en el Parlamento británico.

La norma salió airosa con la voluntad de 358 diputados que votaron a favor y 234 en contra.

Se votó en primera lectura y, llegado este final, casi pasó desapercibido que les había costado cinco votaciones y una primera ministra llegar a este punto.

El nuevo texto, que consagra la prohibición de solicitar una nueva prórroga, recorrerá aceleradamente el resto de trámites parlamentarios a comienzos de año para que el Brexit sea una realidad el próximo 31 de enero.

Los siete diputados, de una mayoría conservadora de 365, que no votaron a favor del texto no llegaron a la categoría de anécdota, porque el resultado, a diferencia de las penurias que tuvo que sufrir el gobierno tory en la pasada legislatura, fue arrollador.

El nuevo texto legal es diferente del que se presentó ante la Cámara de los Comunes el pasado octubre.

Downing Street decidió además eliminar de la ley el compromiso de que los derechos de los trabajadores británicos mantendrán su equiparación con los de los de la UE. “Se trata de dar a cada cuestión el vehículo legislativo correspondiente", aseguró el ministro para el Brexit, Steven Barclay,  cuya primera tarea va a ser precisamente eliminar su cartera.

Mientras tanto, la oposición laborista, diezmada en las elecciones del 12 de diciembre, votó en contra de la ley, pero no extendió innecesariamente un debate que no tenía ni fuerzas ni unidad para afrontar.

"Esta ley será un ariete que nos empujará hacia el camino de una mayor desregulación, y hacia un acuerdo tóxico con Donald Trump para privatizar nuestro Servicio Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés) y encarecer el precio de las medicinas. Seguimos convencidos de que existe un modo mejor y más justo de que el Reino Unido abandone la UE", ha replicado Jeremy Corbyn.

Anunciada ya su retirada una vez que el partido ponga en marcha el proceso de sustitución, que debería concluir el próximo marzo, el veterano político de izquierdas logró una respuesta relativamente compacta de su grupo parlamentario sin esforzarse en cerrar filas.

La fuerza de oposición parlamentaria quedó prácticamente en manos de los independentistas del Partido Nacional Escocés (SNP).

Su victoria el 12 de diciembre, que les llevó a aumentar de 35 a 48 el número de escaños y consolidar su posición como tercer grupo parlamentario, les ha dado bríos para reclamar un nuevo referéndum de independencia y combatir el Brexit de Boris Johnson.

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