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Es bombero desde los 13 y su cumpleaños 27 lo pasó combatiendo un incendio en Achiras

Se trata de Ezequiel Núñez, quien se desempeña en el cuerpo activo de la localidad de las sierras del sur. El pasado 28 de agosto sus compañeros lo agasajaron tras controlar un foco que se había avivado en la zona de Los Pozos.

“Estuvimos todo el día trabajando en el incendio y cuando miré el reloj eran las dos de la mañana. Mis compañeros me empezaron a cantar el ‘Feliz Cumpleaños’ desde que llegué al cuartel e incluso en el incendio”, contó con emoción el bombero Ezequiel Núñez, al referirse al particular festejo que tuvo, mientras combatía el fuego en la zona de Los Pozos, el pasado 28 de agosto.

El brigadista, oriundo de Suco, se desempeña desde hace 7 años en el cuartel de Achiras. En diálogo con Puntal, aseguró que la llegada de sus 27 años, en plena tarea y junto con sus compañeros, fue un momento inolvidable porque pudo compartir rodeado de quienes él llama “su familia”.

“Me brindaron esas palabras que te cargan de batería y te hacen seguir en el trabajo”, narró al rememorar los mensajes que recibió en esa celebración tan única.

Si bien apenas terminó las labores viajó para ver a su hija unos minutos, luego, de regreso al cuartel, lo esperaban con mate cocido y facturas, una merienda que parece de lo más común; sin embargo, para Ezequiel fue el mejor agasajo, no sólo para conmemorar la llegada de un año más de vida, sino para festejar junto con sus compañeros la satisfacción del deber cumplido.

Además de ser bombero, Ezequiel es enfermero y expresó: “La vocación de servicio me nació desde muy chico”.

Y así es, porque a los 13 años inició su carrera en el cuerpo activo de Sampacho como cadete y allí se formó hasta cursar el sexto año del secundario. Si bien abandonó unos años la actividad, retomó con más fuerza y entró al cuartel de Achiras.

“Cuando empezaba el secundario en Sampacho, sentí la sirena por primera vez y eso me movilizó mucho. En ese momento no sabía qué pasaba, si había algún problema en Sampacho o en Suco. Ese fue el disparador para empezar a ver de qué forma yo podía ayudar y por eso me inscribí”, manifestó Ezequiel.

Sobre los reiterados focos de incendio en Los Pozos, que ya han dejado más de 1.500 hectáreas dañadas, destacó la gran ayuda que los cuarteles recibieron de los productores de la zona, que se sumaron codo a codo para contener las llamas.

“Hubo mucha colaboración de los vecinos de los campos. Chicos jóvenes que tienen sus establecimientos cerca del pueblo nos dieron una mano muy grande. Incluso estoy tratando de que ellos se sumen al cuartel”, subrayó.

En este sentido, dejó en claro: “Me gustaría mucho seguir contagiando esta tarea para que sigan trabajando con nosotros o con otros cuerpos, siempre hace falta”. “Uno aprende muchísimo y tiene valores muy presentes trabajando en esto. Se forma una familia y hay gran compañerismo. Sería muy interesante que la gente comenzara a ver que en los cuarteles se necesita mucha ayuda, tanto sea en la comisión como colaborando con bomberos de una u otra forma”, rescató el bombero.

- ¿Cuál es el incendio que más recordás?

-Todos los incendios nos dejan marcas. Desde el incendio en 2009 aquí en Achiras, que fue importante por la velocidad del viento que había. Teníamos condiciones similares a las de este año. Pero todos dejan su huella. Sí tengo muy presente un incendio en la zona de Alpa Corral, Las Albahacas y El Chacay que estaba muy próximo al pueblo. Fue de muchos días. Fue el primero en el que vi el avión de la Provincia trabajando con nosotros. Te queda siempre el ruido del avión, el sonido del fuego cuando el viento es muy fuerte y cuando la carga de combustible en pajonales altos es mayor; se siente siempre un ruido, muy característico de las llamas cuando avanzan.

Para finalizar, Ezequiel agradeció también al centro de día en el cual trabaja en Río Cuarto, ya que siempre le permiten ausentarse cuando su tarea lo requiere.