Pese a que este segundo entendimiento fue respaldado por todos los países miembros del bloque europeo, se estima que no será avalado por el Parlamento británico 
A último momento, el gobierno de Boris Johnson y la Unión Europea (UE) anunciaron ayer un segundo acuerdo de Brexit, que fue respaldado por todos los miembros del bloque, pero todo indica que se encamina a fracasar en el Parlamento británico este sábado.

"Esto significa que el Reino Unido saldrá de la UE unido: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, todos juntos. Y eso significa que podemos decidir nuestro futuro juntos", aseguró el primer ministro al anunciar el acuerdo.

Este segundo acuerdo entre un gobierno británico y la UE para ordenar la salida del país del bloque regional reemplaza la parte más cuestionada del texto anterior: la llamada salvaguarda irlandesa, que postergaba para más adelante, sin plazo claro, la definición política y económica de la frontera en la isla irlandesa, entre la República de Irlanda -miembro de la UE- y la región británica de Irlanda del Norte.

Según el nuevo acuerdo, todo el Reino Unido, incluido Irlanda del Norte, abandonará la unión aduanera de la UE, con lo que Londres podrá sellar el acuerdo de libre comercio con otros países.

Esto significa que habrá una frontera aduanera entre Irlanda del Norte e Irlanda, pero, para evitar violar los acuerdos de paz que terminaron el conflicto armado en esa región, en la práctica, los controles serán entre Gran Bretaña y la isla de Irlanda, en puertos de Irlanda del Norte.

Los importadores no tendrán que pagar aranceles, al menos de manera automática, por productos que entren a Irlanda del Norte desde Gran Bretaña. Pero cuando ese producto esté "en riesgo" de ser transportado hacia la República de Irlanda, sí se pagará un arancel.

Como en la práctica Irlanda del Norte quedará separada del resto del Reino Unido y atada a las normas comerciales de la UE, el acuerdo da al Parlamento autónomo norirlandés la facultad de poder votar sobre estas reglas.

Al anunciar este nuevo acuerdo, Johnson se mostró optimista de que los diputados británicos "lo aprobarán el sábado", lo que permitirá que "el Reino Unido concrete el Brexit de una manera democrática y abandone la UE el 31 de octubre".

Sin embargo, la bancada que todos los analistas señalan como la clave para conseguir el apoyo del Parlamento británico ya adelantó que no votará a favor.

"No vamos a votar a favor de esto el sábado, pero el sábado no es el final. No es ni siquiera el principio", aseguró a la cadena Sky News Arlene Foster, la líder del Partido Democrático Unionista (DUP, por sus siglas en inglés), el socio minoritario del gobierno conservador de Johnson.

En paralelo, el diputado del DUP Sammy Wilson aclaró que su bancada de diez legisladores no se abstendrá, sino que votará en contra.

Las bancadas de los partidos de la oposición tampoco apoyarán el acuerdo impulsado por el gobierno de Johnson.

“Este acuerdo no unirá al país y debe ser rechazado", sentenció el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, ante los periodistas. El Parlamento sesionará y votará el sábado, lo que no es habitual. Pero los tiempos apremian porque los propios diputados aprobaron una ley que establece que, si no se aprueba un acuerdo del Brexit para la medianoche del sábado, entonces el premier está obligado a pedir una nueva prórroga a la UE, lo que eliminaría la fecha del 31 de octubre.

Alivio en Bruselas



Mientras las negociaciones ganan dramatismo en Londres, en Bruselas el clima se distendió un poco tras el anuncio del acuerdo.

En apenas unas horas, el presidente del Consejo Europeo, que reúne a los jefes de Estado y Gobierno de todos los países miembros del bloque, Donald Tusk, informó que la cumbre daba la luz verde al acuerdo.

"Estamos preparados para la ratificación logística, política y técnicamente. Ahora la pelota está del lado del Reino Unido", advirtió el dirigente europeo.

Pero la distensión en Bruselas se convirtió rápidamente en tensión hacia Londres.

Ni bien llegó a la capital belga para participar de la cumbre regional, el presidente francés, Emmanuel Macron, marcó el nuevo tono hacia el gobierno británico.

"Quiero creer que Johnson tendrá una mayoría para apoyar este acuerdo", aseguró y, como el resto de sus colegas en Bruselas, evitó hablar de una nueva prórroga, una posibilidad que cada vez toma más fuerza en Londres.

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