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Pablo Dema: "Me gusta ver los libros entre los juguetes"

El destacado escritor local cuenta de su primer libro para niños, "Lía y el mar", editado por Planeta, que presenta hoy.

Esta noche a las 20hs. en el CECIS (Constitución 846) se llevará a cabo la presentación del libro “Lía y el mar” del escritor riocuartense Pablo Dema, ilustrado por Romina Alejandro.

Antes, a las 19hs. se realizará “Leer con ojos de niño2, taller de exploración de estrategias de lectura para abordar lo literario en los primeros años de la formación lectora, a cargo de la profesora Romina Luna, Mg. en Escritura y alfabetización. Destinado a mediadores de lectura y público en general, los interesados deben inscribirse en otrosmundoslibros@gmail.com. Cupos limitados.

Nacido en General Cabrera, Pablo Dema es escritor, docente y editor de Cartografías. “Lía y el mar”, editado por Planeta, es su primer libro para niños.

En la contratapa del libro se puede leer: “La primera vez que Lía ve el mar, le parece horrible, horrible. Y el mar se queda preocupado. Pero con el correr del tiempo, van teniendo otros encuentros, reuniones en las que Lía empieza a conocerlo, a entrar en confianza, a verlo como una amiga más, para terminar sintiendo que puede fundirse en él como si fueran una misma gota de agua. Lía y el mar tienen una relación fuerte, intensa, que sube y baja como las olas. O como la vida misma”.

Hablamos con Pablo:

-¿Cómo surgió la idea de escribir un libro para niños?

-No tomé la decisión de comenzar a escribir para niños ni de hacer este libro en particular, fue algo que se dio sin planearlo. Como lector mi horizonte se amplió hace ya más de diez años cuando fui papá. Ahí uno empieza a comprar y leer más libros para chicos y también a mezclar un poco el rol de lector/contador de cuentos con el de docente y escritor. Son muchos años de leer y jugar, dibujar y de ahí partir a dar clases. (Hubo unos años en los que dicté una materia sobre literatura para el nivel primario). De todo eso algunas cosas fueron quedando en la memoria o escritas. Alguna vez hice una versión de los reyes magos que eran "mágicos", otra vez de una tarea escolar también salió una leyenda y así se fue dando. También en Cartografías venimos pensando en una colección de poesía para niños y otra de filosofía. Entonces se prueban formatos, géneros, extensión de los textos.

Este libro, "Lía y el mar", surgió de un viaje a Mar del Plata en el año 2019. Mi hija menor tenía seis años recién cumplidos y nunca había visto el mar, así que asistir a ese encuentro con el mar fue algo muy lindo. Primero me pareció que hubo una decepción de su parte, porque el mar no era para nada agradable (agua helada, amarga si te toca la boca, viento fuerte) pero con las horas se fue amigando. Así que un poco de esa experiencia de decepción y aceptación de eso otro tan inmenso y poderoso que es el mar salió esta historia. Eso es la base, después hay muchos elementos imaginativos porque se me ocurrió que si ella buscaba estrategias para acercarse al mar y asimilar sus particularidades el mar podía también, por la noche, pensar estrategias para dejarse habitar. Entonces, en vez de tumbar a los chicos con grandes olas podría "plancharse", quedar como una gran sábana celeste... Así fue surgiendo la idea del proceso en el que la niña y el mar por la noche sueñan y piensan en el otro y se van amigando.

-Se puede decir entonces que es en parte autobiográfico el libro…

-La idea de usar el nombre real de Lía era una forma de decirle que eso escrito era algo que tenía que ver con ella y con nosotros compartiendo ese momento. Entonces llega el libro cuando ella está aprendiendo a leer así que tenemos una buena oportunidad de crear otra escena de lectura y volver sobre el recuerdo de aquel viaje. Pero la Lía del cuento es ella pero no en tanto que ese individuo sino en tanto que niña que tiene una experiencia que es universal, que todos pasamos en su momento. Estoy seguro de que cada lector lo primero que va a hacer es decir algo sobre su experiencia al conocer el mar, parecida en un punto a la de Lía pero también única y diferente.

-¿Cómo llegaste a la edición de Planeta? Siendo Planeta una de las editoriales más importantes del país, imagino una emoción muy grande…

-Con los años las cosas se van dando solas. No creo que esto hubiese dado resultado si me hubiera propuesto escribir para niños como un objetivo para llegar a una gran editorial. Una experiencia que es en sí rica genera el deseo de escribir y lo escrito se comparte entre los allegados, la familia, amigos, y en la conversación es que llega a quien tiene la antena para captar lo que puede funcionar. Justo le mostré este cuento a mi hermana cuando ella había hecho una nota periodística con editoras de distintas editoriales. Ella mostró el cuento y una de las editoras de Planeta lo llevó a la mesa de trabajo, gustó y avanzamos. Pero podría haber salido en una edición artesanal o haber quedado en casa como un libro casero. Como no sabía cómo era el proceso de edición pregunté su podía sugerir a un ilustrador. Me dijeron que sí y hablé con Sergio Villar para que ilustrara. El proceso de edición involucra mucha gente, ciertos tiempos (este libro estaba pensado para salir en marzo, en el inicio de clases) y Sergio estaba muy atareado con el mural para el Museo Histórico. Como la editora necesitaba cerrar el proceso le propuso seguir a la artista Rocío Alejandro, quien ya había trabajado con ellos y tiene mucho training en el arte para libros destinados a la infancia. Como siempre sucede cuando hay buena voluntad e interés, el cambio resultó muy bueno para todos. De Sergio, que es un amigo, me quedaron unos hermosos bocetos y unas acuarelas que me gustaría enmarcar.

El libro surgió de un viaje a Mar del Plata en el año 2019. Mi hija menor tenía seis años recién cumplidos y nunca había visto el mar, así que asistir a ese encuentro con el mar fue algo muy lindo. Primero me pareció que hubo una decepción de su parte, porque el mar no era para nada agradable (agua helada, amarga si te toca la boca, viento fuerte) pero con las horas se fue amigando. Así que un poco de esa experiencia de decepción y aceptación de eso otro tan inmenso y poderoso que es el mar salió esta historia El libro surgió de un viaje a Mar del Plata en el año 2019. Mi hija menor tenía seis años recién cumplidos y nunca había visto el mar, así que asistir a ese encuentro con el mar fue algo muy lindo. Primero me pareció que hubo una decepción de su parte, porque el mar no era para nada agradable (agua helada, amarga si te toca la boca, viento fuerte) pero con las horas se fue amigando. Así que un poco de esa experiencia de decepción y aceptación de eso otro tan inmenso y poderoso que es el mar salió esta historia

-La literatura infantil siempre es fundamental para el crecimiento psíquico de los niños. ¿Creés que en pandemia se profundizó esa necesidad de imaginar?

-Creo que los libros acompañan el crecimiento de los niños, me gusta ver los libros entre los juguetes y apreciar la continuidad que hay entre lo que los chicos leen o lo que se les lee y lo que sucede después, cuando ellos hacen sus dramatizaciones con muñecos, reproducen diálogos, crean historias que tal vez luego plasman en dibujos. Los libros se nutren de la imaginación de los chicos y de su curiosidad y a la vez la potencian. Me gusta mucho esa continuidad, el libro integrado en ese proceso. En la pandemia el juego con objetos pequeños, la lectura y también por supuesto el uso de la tecnología, se potenciaron muchísimo. Es notable cómo los chicos procesan la información amenazante que reciben de fuera a través del juego, por ejemplo, se los vio mucho jugando a curar a los muñecos y en muchos casos también reclamando más la situación de la lectura, que es un momento de contacto y de seguridad. En nuestro caso familiarmente pasamos el año pasado bastante bien, redescubriendo la casa, estando más en el patio, aprendiendo sobre las plantas, pero también, por supuesto, extrañando tantas cosas habituales que hacíamos antes y sobre todo preocupados por la salud y lamentando las víctimas de esta enfermedad, algunas conocidas y muy queridas.

-Contame de tu otro nuevo libro "El tono de una voz perdida"

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-"Lía y el mar" tendría que haber salido en 2020. Por lo que te comenté antes, la salida se pasó para este año, pero el año pasado se concretó la publicación de un libro de cuentos que titulé con el nombre del relato final, el más largo: "El tono de una voz perdida". Son cuentos que publiqué en los últimos años en distintos medios, entre otros en "La ciudad ficcional" de Puntal, y quedaron reunidos en este volumen, junto a otros cuentos inéditos hasta ahora. Quedó una colección de una decena de cuentos, que es un formato que mí como lector y como editor me encanta. El cuento es un género que sigo disfrutando escribir y leer. Con ese libro volví a un camino que es el que más he transitado desde que empecé en 2005 con aquella colección de cinco cuentos que fue "Fotos" y con la que arrancaba Cartografías. El editor en este caso es de Córdoba, es escritor y librero también, Andrés Nieva, de la editorial Postales Japonesas. Me da mucha alegría estar en esa editorial que forma parte del riquísimo y diverso paisaje formado por las editoriales llamadas independientes. Entrar en una editorial implica entrar en un catálogo y un circuito de lectura distinto. Y para mí es un compromiso con el editor difundir mi libro, ayudar a que circule y que se conozca más su catálogo, hecho con una visión muy personal en este caso. Próximamente, antes de fin de mes, estaremos haciendo una presentación en el espacio de la Casa de la Poesía. Volviendo a la pregunta sobre el sentido de publicar en una editorial de mucha llegada o en una de un circuito independiente, creo que más allá de las dimensiones o los alcances de cada editorial o del rol circunstancial que uno juega (autor, editor, docente) hay un espíritu que tiene que ver con disfrutar y compartir la palabra y los libros. Me siento parte de ese intercambio y muy agradecido con la gente que me voy cruzando a lo largo del tiempo.

Sobre Romina Alejandro

La ilustradora del libro de Dema, se presenta así: “Nací en 1978, me recibí de diseñadora gráfica pero encontré en la ilustración infantil mi verdadera vocación. Me encanta ser alumna, hice talleres y workshops de montón de cosas (sumie, encuadernación, percepción de color, etc.) que fueron influenciado mi trabajo. Ilustré libros para varias editoriales argentinas y extranjeras. Mis ilustraciones fueron seleccionadas para formar parte del catálogo de Sharjah exhibitions for children’s book illustration en Emiratos Árabes y para la Golden Pinwheel Young Illustrators Competition en Shanghai. En 2017 gané el X Premio Compostela para álbumes ilustrados con mi libro “La huerta de Simón” que también fue ganador del premio Cuatro Gatos en 2018.