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"Lo mejor que me pasó en la vida"

Heraldo Pereno aclaró: "Como hincha de Boca, ir a la Bombonera, ver a Diego Maradona y a continuación que el Xeneize salga campeón es inolvidable. Con mi yerno estábamos decididos a ir a verlo a La Plata. Es nuestro gran ídolo"

Cuenta Heraldo Pereno que no fue fácil convencer a su yerno, y que varios amigos desecharon la invitación cuando les propuso ir a ver a Boca a la Bombonera, el día de su consagración en el último título conseguido en la Superliga.

“Dejá de tirar la plata. River va a ganar en Tucumán”, recuerda el dirigente de San Lorenzo de Las Perdices, que le dijeron.

Insiste: “Seguro que se arrepintieron. Con mi yerno Víctor Hugo Gerónimo vivimos una noche soñada: vimos el homenaje a Diego (Maradona), y luego a Boca campeón”.

Comentó: “Suelo ir seguido a ver a Boca con las peñas de Río Cuarto, de General Deheza, o con la de Villa María, pero esta vez me tenía fe, y aunque Boca no hubiese sido campeón, ver a Maradona en la Bombonera fue imperdible”.

Manifestó: “Diego salió a la cancha por la manga del túnel visitante, y nosotros estábamos a unos 50 0 60 metros. Lloré tanto al verlo que me tuve que sentar. Un viejito que estaba a mi lado me preguntó si me sentía bien, y le dije que Maradona era mi ídolo. Me contestó que a él le pasaba lo mismo cada vez que lo veía a Diego, y que lo había visto jugar en la Bombonera desde el ‘81”.

Recalcó: “Esa figura gordita, que apenas podía caminar, y que tenía dos tipos grandotes al lado tratando de agarrarlo para que no se cayera, era como ver a Dios”.

“Agradezco a mi yerno porque me acompañó. Los dos llorábamos y no lo podíamos creer. Diego es un ídolo, pero además para los argentinos es un líder futbolístico y un héroe”.

Indicó: “Superó todas las barreras, y se lo demostraron en cada cancha que visitó con Gimnasia. Diego es la Argentina misma, un ser extraordinario como jugador, y como persona. No hay un futbolista que haya sido compañero de Diego que hable mal de Maradona. No hay uno”.

“Los que lo juzgan por sus errores, que seguro que ha tenido, primero tienen que mirar para adentro, hacer autocrítica, y luego pensar que Maradona era un ser humano extraordinario, porque todos queríamos tocarlo, que nos firme un autógrafo, o sacarnos una foto”.

“Yo nunca había tenido la suerte de verlo, pero soy muy maradoniano y bostero. Esa noche me pasó todo lo que uno sueña ver en un estadio de fútbol. Una fiesta completa, con emociones tan fuertes que hoy todavía no puedo creer haber visto la última vez que Maradona fue a la Bombonera. Fue como la despedida en vida del ídolo en su templo”.

“Adorado y venerado”

Insistió: “Si me apuran les digo que nunca lloré tanto. Esa emoción hasta me hacía mal, no podía contener el llanto”.

Con respecto al resto de la gente en la Bombonera dijo: “Era increíble, pero todos llorábamos y nos abrazábamos con el del lado o el de atrás o el de adelante. Gritábamos por Diego, y él apenas se podía mover”.

Y resalta: “Es adorado en Boca. Es venerado. Es Dios, pero en serio que estaba preparado para verlo, pero cuando entró a la cancha, lo vi tan viejo y lento al caminar, que me acordé de mi papá”.

“Yo tengo 62 años, y Diego tenía 60. Vi toda su carrera, y me acuerdo cuando mi papá me dijo: ‘Yo he visto mucho fútbol hijo, pero como Maradona no hubo ninguno. Ni Pelé, ni Di Stéfano, ni Cruiff’. No sé lo que habrán generado esos monstruos, pero lo que Diego fue capaz de generar con sólo salir a la cancha no lo he visto nunca con ningún otro personaje”.

Destacó: “Mi señora y mis hijas me enviaban mensajes por whatsapp que me decían que estaban emocionadas en casa viendo por TV lo que yo estaba viendo en la Bombonera. Maradona era el único motivo que me impulsó a ir esa noche, pero, después, ver a Boca campeón ya fue demasiado”.

La gallinita y el deseo de verlo

Heraldo Pereno y Víctor Hugo Gerónimo se habían prometido esa noche, en el viaje de vuelta, que íban a ir a La Plata, para ver a Diego. Sólo para volver a verlo.

Señaló: “La última imagen de Diego fue cuando hizo la gallinita antes de irse de la cancha. Explotó el estadio más que con el gol de Carlitos (Tevez). La alegría que la gente tenía con Maradona era suficiente, pero la vuelta olímpica lo transformó en lo mejor que me pasó en la vida. Aclaro que hablo de fútbol. Porque el fútbol de Diego era sagrado, nadie podrá jugar tan bien y nadie podrá hacer sentir lo que Diego transmitía al verlo”.