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Río Cuarto, un destino que se cruzó varias veces con la vida de Maradona

Desde sus anécdotas con Osvaldo Wehbe, hasta los halagos a Pablo Aimar, el Diez tuvo sus encuentros con la ciudad. En su vuelta a Boca, a mediados de los 90, compartió plantel con Martín Herrera y Héctor Bracamonte

Queda claro que el 2020 será un año difícil de olvidar. Pasan los días y él se empeña en tirar cachetazos para quedar marcado en la memoria colectiva. La muerte de Diego Maradona es una trastada más en esta época difícil. Al hablar del Diez y su relación con Río Cuarto es imposible no acordarse de otro de los adioses repentinos que tuvo dar esta ciudad hace unos meses: el de Osvaldo Wehbe.

Resulta difícil no ponerse a pensar que no habría pluma mejor que la del Turco para escribir sobre la muerte de Diego. Seguramente, ya lo recibió allá arriba con alguno de sus majestuosos relatos. En una de sus narraciones, lo denominó como el “petiso justiciero”.

Wehbe contó muchos partidos de Maradona y tuvo varios encuentros con él. De hecho, cuando el Turco se fue a las cabinas del cielo, el Diego lo recordó con mucho afecto en las redes sociales.

Otro riocuartense ilustre que tuvo la oportunidad de conversar con Maradona fue Pablo Aimar. “Quisimos ser como él antes que un superhéroe. QEPD Diego Armando Maradona”, escribió el hijo del Payo en su cuenta de Twitter. En 2001, el exjugador del Valencia dijo presente en el homenaje que se le brindó al Diez en la Bombonera.

Alguna vez, allá por el 2002, Maradona halagó a Aimar y lo nominó como a uno de sus herederos. "Pablo se divierte jugando, como yo lo hacía", dijo el Diez.

Maximiliano Comba es el último de los referentes del fútbol regional que tuvo la oportunidad de estar cerca de Diego. Maradona lo dirigió en Gimnasia y Esgrima de La Plata y lo mantuvo durante varios partidos como titular indiscutible.

El Chin, que está de vuelta en Estudiantes, salió al lado de Maradona en la foto del día de la presentación en el estadio del Lobo en el Bosque platense.

Uno de los riocuartenses que compartieron plantel con Maradona fue Martín Herrera. El hoy subsecretario de Deportes fue compañero del Diez en Boca, a mediados de los 90. “Me quedó con el regalo que me dio el fútbol de verlo entrenar y jugar. Era un tipo ganador dentro del fútbol. Él era un distinto. Era un líder por naturaleza. Era el primero que llegaba a entrenar y transmitía algo que no se ve muy a menudo”, comentó el exarquero.

Herrera, de paso por el Alavés español, contó que ni bien se supo la noticia, recibió varios llamados desde la península ibérica para consultarle por lo que había pasado. El exarquero, que también jugó en el Fulham inglés, explicó que, pese al impacto de los goles del Mundial 1986, en las islas hay mucho respeto por lo que representa Maradona para el fútbol.

Otro oriundo de Río Cuarto que tuvo la suerte de compartir plantel con el Diego en Boca fue Héctor Bracamonte. El delantero, conocido amante de la música, le compuso una canción a Maradona. “Qué ilusos, creen que murió! Gracias 10 por ser la estrella inmortal!”, escribió el Popi en su cuenta de Twitter.

El riocuartense Gustavo Abatedaga, exjugador de Estudiantes, compartió un entrenamiento con Maradona cuando estaba en las inferiores de Boca. “Nunca en mi vida sentí la sensación que tuve cuando vi a Diego”, remarca y agrega que había algo muy particular en la personalidad del Diez, que no encontró en ninguna otra persona.

De aquel entrenamiento, en el que le tocó enfrentarlo, Abatedaga guarda una anécdota particular. “Cuando vi que se me acercaba, se ve que me traicionaron los nervios y me quedé medio paralizado, entonces él me miró y me dijo: “No me vas a saludar”. Eso me sorprendió y lo terminé abrazando”, recuerda. Esa práctica terminó inmortalizada en la edición del día siguiente de uno de los diarios porteños. En la foto, aparece Abatedaga marcando a Maradona.

Gastón Leva, actual entrenador de Atenas, se formó en Newell´s y tuvo la oportunidad de estar presente en el Parque de la Independencia, cuando Maradona volvió al fútbol argentino con la camiseta de la Lepra. “Fue espectacular. Se revolucionó todo Rosario. Nosotros entrenábamos en el predio de Bella Vista y lo veíamos llegar”, cuenta el entrenador del Albo. “Es un golpe muy fuerte para todos los futboleros. Todos los que jugamos al fútbol nos acercamos a las canchas queriendo ser como Diego. Es muy duro para todos que ya no esté”, señaló.

La historia de Maradona con Río Cuarto tiene su primer capítulo el 20 de marzo de 1977. Ese día, Estudiantes enfrentó a Argentinos Juniors en el estadio Ciudad de Río Cuarto (hoy Antonio Candini) en un amistoso que terminó 0 a 0. En el Bicho dijo presente un joven Diego, que ya era la joya más preciada del equipo de La Paternal.

Al momento de conocerse la noticia, las instituciones expresaron sus condolencias y su tristeza por el fallecimiento de Maradona. A modo de homenaje, la dirigencia de Estudiantes encendió las luces del Candini al cumplirse las 10 de la noche.