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"Las últimas medidas sobre el dólar son realmente nocivas y negativas"

Ercole Felippa, vice de la Unión Industrial de Córdoba, manifestó que las decisiones del Banco Central van a contramano de lo que el país necesita: generar dólares genuinos. Pidió que haya consenso para salir de la crisis.

Ercole Felippa, vicepresidente de la Unión Industrial de Córdoba y titular de la empresa láctea Manfrey, señaló que las últimas medidas tomadas por el gobierno nacional para contener la caída de reservas son “realmente nocivas y negativas”.

Felippa habló en el programa Mensaje Directo, que se emite por Somos Río Cuarto y Quatro TV.

- ¿Cómo ve las últimas medidas del gobierno nacional? ¿Qué impacto pueden llegar a tener para el sector industrial?

- La verdad es que lo estoy viendo con mucha preocupación. Sabemos que algunos de los principales insumos macroeconómicos son la expectativa y la confianza. Una economía realmente funciona cuando existe confianza y las expectativas son favorables. Lamentablemente, en los últimos tiempos lo que venimos viendo tanto en lo económico como en lo político es una serie de cuestiones que no ayudan para nada a las soluciones que está necesitando nuestro país sino que profundizan los problemas. Todos sabemos que el nivel de reservas del Banco Central es crítico y que tenían que hacer algo para realmente parar la sangría de divisas, que es una consecuencia directa de la falta de confianza. Pero todo lo positivo que significó haber arreglado con nuestros acreedores externos en muy pocos días se diluyó ese beneficio con algunas medidas que tomaron. Y estas últimas medidas me parece realmente algo nocivo y negativo. A las empresas que se están financiando en el exterior se las obliga a renegociar su deuda. Incluso esto de alguna manera perjudica las exportaciones. Imagínense que las empresas que exportamos para prefinanciar nuestras exportaciones lo tenemos que hacer en moneda extranjera y ahora les tenemos que decir a nuestros acreedores que les vamos a pagar el 40 por ciento y el otro 60 por ciento lo tenemos que renegociar. Es una situación que no ayuda a generar de manera genuina los dólares que hacen falta para que el Banco Central pueda recomponer su nivel de reservas y el país pueda afrontar sus compromisos externos. Todo esto atenta contra el objetivo de generar dólares de manera genuina.

- ¿Qué puede pasar con los insumos? ¿Se encarecen algunos rubros de la industria y eso puede llegar a tener impacto también en los precios?

- Sí, alguien lo definió muy bien en estos días cuando hizo una descripción de la situación y dijo que es como poner una piedra en una puerta giratoria. No salen dólares pero tampoco entran. En Argentina, por la matriz productiva y siendo el agro el principal generador de dólares por las exportaciones, precisamente el agro utiliza en una mayor parte todo lo que son insumos importados, como semillas, agroquímicos, que si bien muchos se producen en el país, se hacen con materia prima importada. Eso primero empieza a escasear y después, para poder conseguirlos, va a haber que pagarlos a un precio muy superior. Y ahí me quiero detener en otro análisis: las exportaciones del campo, que exporta con un dólar de 40 o 50 pesos, van a tener que comprar los insumos a un dólar de 140 o 150 pesos. Con lo cual, a un sector que es el gran generador de divisas se lo está poniendo en una situación muy difícil para que pueda producir en los volúmenes que necesita el país.

- ¿Qué debería hacer el Gobierno para generar esa confianza de la que usted habla, para generar los incentivos que impulsen las exportaciones y la inversión? Debe hacerlo en un contexto muy complejo, porque se está en pandemia y con unas reservas en baja.

- A ver, en materia macroeconómica nuestro país venía con problemas desde antes de la pandemia. La pandemia fue un piano que nos cayó de un quinto piso, que nadie lo esperaba y que tiene un impacto muy fuerte sobre la economía. Por lo que vemos, vamos a tener que habituarnos a convivir con la pandemia por un tiempo bastante largo. Yendo a la otra cuestión, el tema no sólo es económico sino que también tiene un alto componente político. En primer lugar, creo que hay que priorizar las cuestiones que afectan al país. Si miramos la agenda política, no tiene nada que ver con los problemas de la gente, con generar empleo, que las fábricas produzcan y demás. Veamos las cuestiones que se están discutiendo en el Congreso de la Nación. Entonces, hay que tener una agenda que priorice los problemas que el país tiene que solucionar. Y por otro lado, hay una necesidad imperiosa de conseguir consensos. Es fundamental. No podemos tener una grieta que se amplíe cada día más. El país necesita que nos pongamos de acuerdo en cuatro o cinco aspectos básicos. Después podemos tener matices, disensos, pero me parece que de una vez por todas los poderes del Estado deben funcionar como realmente deben funcionar. Desde el Ejecutivo deben lograrse los consensos necesarios para hacer los cambios que el país necesita. Pero si no tomamos conciencia de la gravedad de la situación que Argetina está pasando, estamos complicados. Es inconcebible ver que las cajeras de los supermercados, los trabajdores de la salud y tantas otras actividades no han dejado de trabajar ni un día y que tengamos una buena parte del sector público que no esté yendo a trabajar. El Estado tiene que seguir funcionando, no puede estar paralizado por seis meses.