Por Marcelo Irastorza
Hoy vence el plazo para el cierre de las listas de candidatos de las distintas alianzas y partidos que participarán en las elecciones municipales del 29 de marzo próximo. Y con este paso formal previsto en el cronograma electoral se inicia la campaña proselitista, que no estará exenta de cruces y polémicas a lo largo de su desarrollo. Será una campaña corta, para no cansar a los votantes, y en pleno verano, es decir cuando todavía hay electores que están de vacaciones. Ésa fue precisamente la queja de la oposición apenas se conoció la fecha de la elección. “Los comicios locales se hacen cuando la gente está regresando de sus vacaciones y tiene la cabeza puesta en el inicio de las clases de sus hijos”, criticaron. Con encuestas bajo el brazo, que le dan una diferencia significativa, la estrategia del oficialismo se basa en lo que indica el manual eleccionario para este tipo de ocasiones: no hacer olas y dejar que el tiempo pase hasta el día mismo de la votación. Esa misma fórmula es la que usó el gobernador Juan Schiaretti cuando buscó su reelección y la que lo llevó a conseguir un contundente triunfo en los comicios provinciales del 12 de mayo pasado. Y el PJ local se halla en ese mismo camino: mostrar las obras y no entrar en polémica con la oposición.



De no mediar ningún imprevisto, serán siete las fuerzas políticas que competirán en el proceso electoral: esto es, cuatro alianzas (Hacemos por Córdoba, Riocuartenses por la Ciudad, Juntos por Río Cuarto y el Frente de Izquierda-Unidad) y tres partidos políticos (Respeto, País que le presta el sello a Nuevo Respeto y el Partido Libertario). Juan Manuel Llamosas irá por su reelección en un escenario electoral que presenta un peronismo unido y una oposición dividida. Saldrán también a la cancha el dirigente radical Eduardo Scoppa, el exsecretario Gabriel Abrile, la ambientalista Lucía de Carlos, el exconcejal Pablo Carrizo, la activista de izquierda Guadalupe Fantin y el contador público Mario Lamberghini. El gran desafío de los postulantes al Sillón de Mójica consiste en definir cuál es el modelo de ciudad que necesita Río Cuarto. Se trata de una materia pendiente muchas veces prometida pero nunca concretada por distintos motivos. Quizás porque cada vez que empezó un nuevo gobierno tiró por la borda lo que hizo el anterior y arrancó de cero o porque el oficialismo y la oposición no tuvieron la grandeza de consensuar políticas de Estado que se prolonguen en el tiempo más allá de los gobiernos de turno. El Imperio del Sur alberga un potencial enorme que aún no ha sido explotado por el egoísmo propio de la clase dirigente y la miopía política de una dirigencia que no busca estar a la altura de las circunstancias.

Llamosas saldrá a jugar este partido con la consigna de que Río Cuarto está de pie. “Heredamos una situación compleja y difícil y pusimos a la ciudad en marcha”, dicen los llamosistas. Y añaden: “Queremos continuar trabajando para seguir creciendo juntos por una ciudad mejor”. La oposición, por su parte, ya empezó a marcar algunos déficits de la gestión, como el mantenimiento de las calles, el costo del servicio de recolección de residuos y la deuda en dólares. Entre otros temas, ésos serán los ejes principales en torno de los cuales girará la campaña que, por un lado, cierra un intenso año electoral y que, por el otro, se convierte en el primer test electoral del gobierno nacional del presidente Alberto Fernández. El 29 de marzo venidero el país pondrá los ojos en las elecciones de Río Cuarto.

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