¿No habrá riocuartenses entre los jueces que tendrán a su cargo el juicio por el crimen de Nora Dalmasso?

La posibilidad es concreta y ganó sustento en los últimos días, cuando se confirmó que la defensa de Marcelo Macarrón pidió la recusación de la única jueza titular que hoy tiene la Cámara Primera del Crimen, asignada para llevar a cabo el proceso.

Marcelo Brito hizo uso de la facultad que le otorga la Justicia de pedir el apartamiento sin causa de uno de los tres integrantes del tribunal y optó por la jueza Virginia Emma.

Fuentes tribunalicias sostienen que el 1° de febrero del año entrante jurarían en su cargo los otros dos jueces que se sumarán a la Cámara, el carlotense Daniel Vaudagna y Natacha García, oriunda de Santa Fe.

De esa manera, la Justicia local debería integrar el tribunal con un vocal subrogante. Todo indica que ese funcionario sería el juez de Ejecución Penal, el cordobés Gustavo Echenique Esteve.

La chance de que haya un juez de Río Cuarto se abriría en el caso de que a Virginia Emma le llegue la confirmación de la jubilación que viene tramitando. 

Si eso sucediera, debería reemplazarla el postulante que está en primer lugar en el orden de mérito, es decir, el riocuartense Nicolás Rins.



¿Habrá querellante?



La causa más controvertida de los últimos años todavía tiene como querellante a la madre de Nora Dalmasso. Al menos, formalmente es así.

Nené Grassi decidió desligarse de Diego Estévez, en desacuerdo con su actuación profesional, y aunque nunca designó un reemplazante hizo conocer su intención de que la represente uno de los asesores letrados de Tribunales.

Si bien los asesores están para aquellos que no pueden pagar su abogado, Rosa Sabena sentó un precedente cuando en el juicio contra los Vargas Parra fue acompañada por el asesor René Bosio.

Hoy, la madre de Nora se encuentra delicada de salud y con dificultades para hablar; por ese motivo, desde la Cámara buscarán que algún profesional confirme fehacientemente si la mujer se encuentra lúcida y puede expresar su voluntad de mantener su posición como querellante o declina de hacerlo.

La presencia de un querellante podría ser vital porque en la instancia de los alegatos podría mantener en pie la acusación y pedir una condena para el acusado, aun en el caso de que el fiscal de Cámara desista de hacerlo.

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