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Categórico triunfo de Johnson, que tendrá mayoría legislativa absoluta

Prometió gobernar para todos los británicos. Los laboristas perdieron 59 escaños, el peor resultado en 85 años. Corbyn renunció como jefe del partido

El primer ministro del Reino Unido, el conservador Boris Johnson, prometió ayer gobernar para todos los británicos pese a las divisiones existentes en el país por la inminente salida de la Unión Europea, que concretará el 31 de enero, tras ganar por mayoría absoluta las elecciones generales.

El Partido Conservador obtuvo una aplastante victoria en los comicios del jueves, al ganar 365 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes, frente a los 208 del Partido Laborista y 48 del independentista Partido Nacionalista Escocés (SNP), que se reafirma como tercera fuerza parlamentaria.

El Partido Liberal Demócrata, el único de los nacionales que defendía revocar la salida de bloque comunitario, quedó con 11 diputados tras perder uno, mientras que el Partido del Brexit, que propició el triunfo de los tories al arrastrar votos laboristas, no logró ninguno.

El contundente triunfo de los conservadores fue posible gracias al apoyo de antiguos electores laboristas que cambiaron su voto para impulsar el Brexit, hartos tras más de tres años de idas y vueltas en la negociación de retirada de la UE.

Crisis laborista

Con 59 escaños menos, los laboristas obtuvieron el peor resultado electoral en 85 años y quedaron sumidos en una crisis, que ya se cobró la renuncia del hasta ahora líder del partido Jeremy Corbyn, quien dejará su cargo a principios del próximo año.

Johnson, por su parte, celebró su victoria y agradeció la confianza de los británicos en un discurso a las puertas de su residencia oficial en Londres, tras ser investido por la reina Isabel II.

El líder conservador, que entre 2008 y 2016 fue alcalde de Londres, agradeció su apoyo a los exsimpatizantes laboristas que en estos comicios le dieron su sufragio y prometió mantener esa "confianza" invirtiendo en servicios públicos.

El premier se comprometió a gobernar como "una sola nación", tanto para aquellos que apoyaron como para quienes rechazaron el Brexit, y propuso trabajar con la UE "como amigos e iguales en soberanía" para "construir una nueva relación" en 2020.

"Insto a todos a encontrar el cierre y dejar que comience la curación", expresó Johnson, en referencia a las divisiones generadas por el referéndum de 2016, en el que el 52% de los británicos respaldó la salida del bloque comunitario.

Tras ejecutar la retirada de la UE, Johnson deberá negociar un acuerdo comercial con el resto de los países miembro, algo que ahora podrá hacer arropado por una amplia mayoría parlamentaria.

El 31 de enero, fecha clave

Con o sin acuerdo, el 31 de enero el Reino Unido será el primer país en abandonar el mayor bloque comercial del mundo, al que perteneció durante 46 años.

Aunque muchos líderes de la UE se sienten aliviados porque la interminable saga del Brexit parece estar llegando a su fin, muchos otros lamentan la partida de uno de sus estados miembro de mayor peso.

Pese a obtener la mayor victoria conservadora desde 1987, que ha sido bien recibida por los mercados, el mandato de Johnson no estará exento de desafíos.

Además de unir al país y a su propio partido, deberá hacer frente a las demandas del SNP escocés, que con su ampliada presencia en los Comunes tratará de forzar un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia, tras haber perdido uno en 2014.

Por otra parte, el avance en Irlanda del Norte de los republicanos proeuropeos del Sinn Fein, frente al ligero retroceso del Partido Democrático Unionista (DUP), exsocio del gobierno de Theresa May, podría auspiciar en la región un plebiscito sobre la posible reunificación de la isla de Irlanda.

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