Lorena Ferreyra, viuda de Fabián Cruceño, dijo que buscarán que se haga justicia. Dudó de que los soldados hayan cumplido el protocolo, porque le provocaron la muerte
Lorena Ferreyra está convencida: a su marido lo mataron en una clara violación al protocolo de seguridad militar, en el Batallón de Arsenales de Holmberg. Descree de la versión oficial y señala que el soldado le disparó ignorando la premisa básica de no provocar heridas en zonas vitales. Por eso, la viuda decidió constituirse en querellante en la causa federal donde se investiga el hecho, con la idea de que se haga justicia por la muerte de Fabián Cruceño, el hombre de 33 años con quien tuvo dos hijas. 

“Creemos que fue injusta la muerte de mi marido, y por eso pedimos que se haga justicia. Vamos a ser querellantes en la causa”. Contundente, así se expresó Lorena Ferreyra, la viuda de Fabián Cruceño. 

Se trata del hombre que murió tras recibir un disparo de fusil en la pierna, cuando entró al predio del Batallón de Arsenales de Holmberg, huyendo de la Policía.  

Tal como ella misma señaló, designarán como abogado al penalista local Osvaldo Narcisi. Consultado por este diario, el letrado indicó que se abocará a la causa -por ahora un sumario judicial que busca determinar si en el Batallón se cumplió el protocolo de seguridad- luego de que la familia pueda hacer al menos una primera etapa de duelo.  



“No me cierra la versión oficial”



En cuanto a lo demás, Ferreyra se mostró escéptica respecto a la versión oficial de los hechos. 

“No me cierra la versión que dio la Justicia Federal. Él estaba desarmado, y lo podrían haber reducido de otra forma, porque no iba a poner ninguna resistencia. Eran dos soldados y él, uno solo y desarmado”, señaló. 

En el mismo sentido, sostuvo que según su propio criterio, no se respetó el protocolo de seguridad dentro del predio militar. “Tienen que disparar de las rodillas para abajo. Tienen orden de disparar primero al piso y después a la persona, pero siempre a la altura de las pantorrillas”, indicó.  

Como contrapartida, resaltó que Cruceño recibió un disparo que le dio en el muslo, muy cerca de la ingle, y que esa herida finalmente desencadenó su muerte varias horas más tarde. 

“El soldado disparó por lo menos unas 11 veces. No sabemos cuál de esos tiros es el que lo hiere, si fue el primero o el último. Y no sabemos cómo se puede saber cómo se dio todo”, agregó la mujer. 



“No conocía esa zona”



Consultada acerca de por qué su marido había intentado escapar de la Policía ingresando a un campo militar, indicó que no conocía ese sector y tampoco el peligro que suponía. 

“Él no conocía esa parte del campo por la que estaba queriendo escapar, porque si hubiese sabido el riesgo que corría no hubiera entrado. Si se hubiera imaginado que le iban a disparar, se frenaba en el acto”, comentó. 

“Si la cosa hubiese sido al revés, si mi mairdo hubiera matado al soldado, éste sería el mejor y Fabián sería considerado un hijo de puta y estaría preso. Pero como no fue así, del soldado no se dice nada”, reflexionó Lorena, la mujer del hombre abatido de un disparo.

La familia de Cruceño cerraba anoche una primera etapa del duelo, al tener consigo finalmente sus restos, para despedirlos en un cortejo fúnebre que se realizó en Holmberg. 

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