Arrancará el 8 de octubre en la Cámara Segunda del Crimen.  El acusado es un peón de 29 años que conocía a la pareja asesinada. Corre serio riesgo de recibir perpetua porque está acusado de matar para ocultar otro delito
Esteban Javier Fernández, el peón rural de 29 años que está acusado del brutal crimen de una pareja de ancianos en Vicuña Mackenna, ya tiene cita con la Justicia.

Será el próximo 8 de octubre en la Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto. Ese día dará comienzo el juicio por jurado popular que podría terminar con una condena de prisión perpetua para el acusado.

Esa es la pena que prevé el Código Penal para los delitos por los que llega acusado Fernández: homicidio en ocasión de robo y homicidio criminis causae en concurso real.

El doble asesinato fue cometido el viernes 11 de mayo de 2018. Según la acusación que formuló el fiscal de instrucción de Cuarto Turno, Daniel Miralles, el peón era un conocido de las víctimas y se acercó a la vivienda de la pareja mackennense con el pretexto de estar interesado en un auto que el dueño de casa tenía en venta. 

Pero, lejos de concretarse una transacción comercial, lo que sucedió en la vivienda de Pasaje Lichieri 324 fue una verdadera carnicería.

El engaño

La hipótesis de la fiscalía es que Fernández -quien trabajaba en Mackenna- se presentó en la casa de los ancianos y no tuvo inconvenientes en lograr el ingreso a la vivienda porque era conocido de la pareja.

Presuntamente, el visitante se mostró interesado en un vehículo marca Chevrolet Aveo, dominio JLN 079, que era propiedad de Rubén René Alaniz (77); de esa forma logró llegar hasta un galpón ubicado enfrente de la casa donde estaba el auto y allí Fernández, aprovechando que ambos estaban solos, “hizo explícitos sus fines furtivos, exigiéndole la entrega de dinero que guardaba en el lugar, en una caja de madera, y las llaves del automóvil”, mencionó Miralles.

Para eso, el peón no habría ahorrado violencia. De acuerdo a lo que expuso el fiscal en el escrito de elevación a juicio, “Fernández le propinó a Alaniz un número no determinado de golpes en la zona del abdomen y la cabeza, probablemente de puño y puntapiés. Tras ello, y presumiblemente al no lograr doblegar la voluntad de Alaniz, y a fin de procurar su impunidad con intención de darle muerte, le propinó golpes en la cabeza, probablemente con una pala de punta, provocando politraumatismos que le causaron la muerte”. 

Tras la agresión, el cuerpo de Alaniz quedó tendido en el garage con los pies descalzos y recostado boca arriba, “procediendo Fernández a cubrirle el rostro con una tela y atando alrededor del cuello un cable color negro, el que a su vez sujetó a una de las patas de la mesa de trabajo existente en el lugar”, dijo el fiscal.

Acto seguido, el agresor se habría apoderado de dinero en efectivo, una motosierra Sthil, una motoguadaña Sthil, un taladro y el Chevrolet Aveo donde cargó todo el botín.

La segunda víctima

El violento ataque no terminó ahí. Luego le llegaría el turno a la pareja de Alaniz: Isaura Sosa, de 86 años. Para evitar quedar en evidencia,  Fernández le habría dado muerte a la mujer a golpes, para luego dejarla recostada vestida, sobre una cama de dos plazas. Después de cubrir el cuerpo de la mujer con una colcha, Fernández habría cerrado con llave la puerta de ingreso a la vivienda.

Una de las pruebas que comprometen al acusado es ese llavero secuestrado en el domicilio que Fernández tenía en Río Cuarto, en el Pasaje Gallo 523. 

En el lugar también encontraron el auto y el resto de los elementos robados. Ese y otros detalles serán ventilados en el juicio que se hará el mes entrante.

TEMAS: homicidio crimen
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