Río Cuarto |

Tenía dudas, pidió un ADN y al fin confirmó que es padre de un niño

J.I.N. tuvo una relación esporádica con una mujer, que luego formó pareja con otro hombre. Este último inscribió como propio al chico, pero el estudio determinó que no es su progenitor biológico. Ahora, irán a un juicio de impugnación de paternidad

Después de haber mantenido una relación esporádica con una mujer que luego dio a luz a un bebé, a J.I.N. lo asaltó una duda insalvable. ¿Y si, pese a que ella le había jurado que era de otro hombre, el padre biológico en realidad era él? Con una determinación asentada en su propia historia de vida, insistió una y otra vez, hasta que logró que le hicieran un ADN al niño y al final confirmó que es su hijo.

Ahora, tiene por delante otra instancia judicial: un juicio de impugnación de paternidad, para desplazar los datos filiatorios del menor, en su lugar registrar los suyos y así tener el estatus legal de padre del chico.

Pero ¿por qué llegan a este punto? Es que la madre había formado pareja con otro hombre, que inscribió como propio al niño en el Registro Civil, y eso es lo que ahora busca enmendar J.I.N. -se reservan sus datos personales para no identificar al menor-.

Para Zacarías Ramírez Rigo, abogado del joven, “lo inédito es que en este caso el papá biológico sea el que busca la identidad de este niño, pese a que ya había sido reconocido por otro padre en lo legal, que no era el biológico”.

El letrado destacó que el bebé ya “tenía una identidad, pero que no era la real, porque biológicamente tenía otro padre, que es mi cliente”.

La mediación

Frente a la consulta del hombre, fueron al Centro Judicial de Mediación y allí acordaron con la madre la realización de la prueba de ADN.

“En este primer momento, la madre estaba un poco reacia a hacerlo, porque estaba convencida de que no era el padre. Luego de 20 días, sale que es positivo que mi cliente era el padre biológico. A la siguiente audiencia ya llegaron juntos porque vuelven a tener un vínculo, ahora como padres”, relató Ramírez Rigo.

Pese a este primer espaldarazo para sus intereses, a J.I.N. todavía le queda un largo camino por delante para lograr su objetivo de conciliar la identidad biológica y la identidad legal del niño.

“Lo que sigue ahora es una impugnación de paternidad, porque la identidad de este niño es una cuestión de Estado. Entonces, para desplazar el apellido de quien lo había anotado como padre, tenemos que iniciar un juicio para que este papá biológico pueda figurar en el acta de nacimiento”, explicó en este punto el abogado del joven.

“Llegar a la verdad”

Por su parte, el propio J.I.N. se muestra emocionado con lo que logró y cómo eso cambió su vida.

Si bien habla del peso de la responsabilidad y la presión de “querer dar siempre lo mejor”, no deja de mencionar que está viendo a su hijo todos los días y que este festeja cada vez que llega a buscarlo.

-¿Cuál fue la cuestión que te motivó a a tener esta acción, cómo se dio?

-Fue como un despertar de la paternidad que tuve en su momento. Y que me llevó a pensar que quizás yo fuera el papá. Para mi tranquilidad también, porque quise llegar a la verdad, a sacarme esa duda. Y sobre todo, también, por una cuestión de identidad. La cuestión de la identidad tiene mucho peso; está muy arraigada en la cultura nuestra. Por cuestiones que pasaron en nuestro país. Al tiempo de nacido, vi fotos de él y yo ya venía estando intranquilo. O sea, no tenía la certeza, pero era algo que me llevaba a querer buscar alcanzar esa certeza.

-Mencionabas antes que uno de los momentos que recordás como decisivos tiene que ver con las fotos del bebé, pero ¿es porque reconociste algo tuyo en esas fotos?

-En primera instancia, no asimilé nada de alguna característica de él. Nada, sino que se me despertó eso de querer saber si quizás podía llegar a ser mi hijo. Nunca planifiqué tener uno, pero bueno así surgen las cosas. Y tuve que asimilar la responsabilidad también, aunque para eso yo no tenía ningún problema.

-¿Cómo te sentís ahora después de que hiciste todo este proceso y el ADN dio positivo?

-En primera instancia, fue una sorpresa, porque realmente se aclaraba todo y fue un momento de tener que asimilar la realidad. Y también muy emotivo por una cuestión de que se dio lo que yo considero ideal: que mi hijo hoy esté conmigo y que no va a tener a una vida sin mí.

La historia personal

-¿Cómo te estás encontrando con esta nueva faceta que es la de la paternidad?

-Es como una sensación mezclada de estrés y amor. Porque son muchas cosas nuevas y uno intenta dar lo mejor. Y además, por cómo se dio todo para llegar a eso, también lo hace más especial aún. Entonces me despierta mucho amor, la verdad: estoy súper contento. Lo estoy disfrutando. No tengo palabras como para decirlo, pero súper bien. Estoy teniendo sentimientos nuevos. Creo que eso se trata la paternidad, y quizás yo antes no lo podía llegar a entender.

-Antes hablabas de que hubo algo en tu familia que tiene que ver con alguna cuestión de la identidad. ¿De qué se trata? ¿Eso es algo que también te movilizó?

-Yo soy hijo de madre soltera y creo que eso también ha jugado hace una pieza, digamos. Ha movido algo interno. Mi apellido es materno. Aparte, yo he crecido con la idea de la identidad como algo importante.

Para el abogado, “es es un caso inédito”

El abogado Zacarías Ramírez Rigo, el caso de filiación que viene trabajando con su cliente J.I.N. no conoce precedentes y va a contrapelo de la conducta habitual de los varones.

“Me parece inédito porque normalmente los reconocimientos nacen de un reclamo de las mamás para que los papás se hagan cargo de sus derechos y obligaciones, pero en este caso surgió a la inversa”.

En el mismo sentido, explicó: “El papá biológico, con miras a la identidad de su hijo y de ese derecho que es fundamental, el derecho humano a la identidad, hizo que se respetaran sus derechos y se le aclaró cuáles iban a ser sus responsabilidades. En lo que él estaba pensando era también en los derechos del niño”.