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Club V31: el deporte como contención contra la pandemia en Villa 31

Darío Reyes es el presidente de la institución que trabaja desde hace casi 12 años en el asentamiento bonaerense. Aquí destaca el acompañamiento que dan a los vecinos en un contexto preocupante desde lo económico, social y de higiene por el Covid-19.

En un escenario preocupante como el de la pandemia por el Covid-19, y en un contexto que presenta muchas inseguridades como es el que está atravesando en este momento la Villa 31 de Buenos Aires, un proyecto de contención con el deporte como el que desarrolla el Club V31 nos obliga a repensar muchas cosas de la realidad actual y a valorar a quienes la pelean para que todos tengamos las mismas oportunidades. Este año cumplen 12 años como institución, creciendo de a poco en lo deportivo y lo social, con oportunidades para los pibes del sector y con un desafío muy complicado como el que decidieron encarar ante la cuarentena por el coronavirus.

Darío Reyes es el actual presidente del V31, un joven que creció en la villa y junto al proyecto del club, y que ahora ha tomado el compromiso de una campaña que semana a semana consigue alimentos para los vecinos del populoso barrio bonaerense. Destaca los valores que van formando desde el rugby, disciplina en la que se enfoca la institución, pero también el compromiso y solidaridad que ven entre quienes comparten el día a día en el lugar. Piden ayuda porque las condiciones de vida no son las óptimas y la falta de trabajo en el aislamiento resulta una condena para la economía de las familias de Villa 31.

“El proyecto del club comenzó con un grupo de personas de Coronel Suárez que estaban viviendo en Buenos Aires, que ya habían jugado juntas allá y otras en el club Champagnat, y participaban de un club social y deportivo que se llamaba ‘El Campito’, que ya funcionaba en el barrio, y les llamó la atención de que había muchos pibes en las esquinas y se les ocurrió un día llevar una pelota de rugby e invitarlos a jugar”, comentó Darío, sobre los primeros pasos del club de la mano de Martín Dotras, quien recorrió toda la villa invitando a los jóvenes para que se sumaran a jugar. “Allí conoció a Juan Manuel (Toconás), quien hoy en día me está ayudando a llevar adelante todo esto, alguien al que el rugby le cambió la vida”, completó Darío.

Reyes se crió en Villa 31, donde conoció el rugby, y recuerda cómo fueron los inicios del club con juegos en la canchita del sector del sub-barrio “El Correo”, “cada sector de la villa tiene su nombre: Güemes, YPF, Chino, son muchos”, explicó. “Cuando Martín vio que había una suficiente convocatoria, con muchos pibes que se sumaron, invitó a un grupo de amigos de Coronel Suárez, que se sumaron a la movida y ahí se empezó a formalizar todo: días de entrenamiento fijo, después partidos amistosos, una gira a Tandil, y luego decidimos anotarnos en el torneo Empresarial, donde estuvimos dos años, en el primero salimos campeones de la categoría B y en el segundo llegamos a semifinales de la A, aunque por una cuestión de dificultades para completar el equipo, debimos bajarnos”, relató Darío, quien también se desempeña como entrenador de las categorías juveniles y juega en la primera división del club.

Precisó que es complicado mantener un plantel superior sólido porque muchos de los jugadores comienzan a trabajar y deben priorizar el ingreso económico para llevar a sus familias. “En el barrio no se pueden dar el lujo de elegir un trabajo medio día, agarran lo que venga, incluso los fines de semana, por lo que decidimos no seguir en el torneo pero mantener los entrenamientos y partidos amistosos”, contó sobre lo que se hizo hasta el año pasado cuando se sumaron a la Unión de Rugby Social Metropolitano y entonces iniciaron el trabajo con infantiles y juveniles y junto con algunos de los clubes armaron una competencia para primeras divisiones.

“Creemos que la edad de 18 años para arriba es un momento en el que los chicos tienen muchas dudas y necesitan estar contenidos, por lo que si se los deja es probable que no puedan seguir en el rugby, y creemos que es importante que sigan el vínculo con sus compañeros, por lo que se armó este torneo para los más grandes, de los que ya participan 10 equipos”, comentó Reyes, aunque este año con todas las medidas por el coronavirus debieron suspender todas las actividades.

- ¿Cómo continúan las actividades durante la cuarentena?

- Con los mayores y los juveniles seguimos entrenando a partir de unas rutinas que conseguimos y cada uno en su casa hace la rutina, incluso hay varios que hacen crossfit y mantienen los entrenamientos. Con los infantiles es distinto, los chicos tienen muchas actividades del colegio y están enfocados en eso. De todas formas, como en el barrio las familias son muy numerosas los pibes tienen con quién jugar en sus casas.

- Se conoce la grave situación por la que pasa la Villa 31, ¿cuál es la realidad que se vive desde adentro?

- La situación es alarmante, hoy en día hay muchos casos de Covid-19, de hecho es uno de los barrios de bajos recursos con más casos en Capital, y la verdad es que las familias tuvieron mucha mala suerte porque justo cuando comenzaron a dar los positivos hubo un faltante de agua en muchas casas durante más de 10 días en la mitad de la villa. ¿Cómo se combate un virus si no te podés higienizar bien? Sumado al hacinamiento de gente, porque en piezas pequeñas viven muchas personas, lo mismo hay que salir a trabajar, hubo muchos contagios y no se podía generar ingresos para comprar mercadería. Encima muchos de los comedores comunitarios por miedo al contagio cerraron sus puertas, algunos entregan mercadería o viandas. Fue un cúmulo de cosas que llevaron a una bomba de tiempo y se sabía que iba a pasar esto.

Reyes comentó que, como ocurre en todo el país, hay distintos niveles de conciencia sobre cómo enfrentar la pandemia, algunos toman más medidas de seguridad que otros y están los que no se cuidan ante la problemática. “Hoy la verdad es que la situación es muy complicada y nosotros tratamos de ayudar en lo que podemos, sin exponer a los chicos”, declaró el presidente del club, que inició una campaña para entregar alimentos a las familias del sector, debido a que las necesidades son muchas.

- ¿En qué consiste la campaña que han coordinado?

- Como no se puede andar de un lado para el otro, buscando y llevando los alimentos, hemos puesto a disposición una cuenta en la que recibimos donaciones, con una campaña de difusión sólo a nuestros contactos en primera instancia, para quienes ya nos conocen y saben de nuestro trabajo. Con eso compramos mercadería al por mayor y todas las semanas llevamos al barrio los alimentos. Nos asesoramos con una nutricionista, que nos dio una lista de 13 productos básicos y los llevamos a las familias.

- ¿Hay presencia del Estado acompañando a estas familias?

- Como no estoy viviendo el día a día en el barrio, lo que relato es a partir de lo que manifiestan los compañeros, y es que están muy enojados con el Gobierno, que ha estado muy ausente, ya se observa con el hecho de estar 12 días sin agua y todo lo que tardaron para hacer los testeos en el barrio. A todo esto se suma que los comedores tuvieron que cerrar, siendo que hacen un trabajo muy importante en el lugar, y así la gente está descontenta con cómo se está actuando.

- ¿Cómo es la relación entre las familias en este escenario?

- Están todos muy preocupados y, si bien es una realidad difícil, se ve una gran solidaridad en la gente, que ayuda al que está al lado. Creo que los vecinos hacen muchos aportes, como las cooperativas que hacen fumigaciones con sus propios recursos. Además de lo que es el coronavirus, la villa estaba en un proceso de obras, con la demolición de casas para terminar con la urbanización del barrio y, al frenarse todo, quedaron muchos baldíos y casas rotas, lo que llevó a que haya mucho dengue en el lugar. Como muchas cooperativas vieron que la gente se enfermaba y el Gobierno no hacía nada, empezaron con sus recursos a salir a fumigar. Las familias también comparten sus cosas, si alguno necesita algo en especial lo ayudan.

- ¿Qué lugar asumen los valores que ustedes promueven desde el rugby como el compañerismo en un contexto como este?

- Los chicos se extrañan, quieren volver a entrenar, aunque están a menos de una cuadra uno del otro, no se pueden ver, por lo que mantienen la comunicación por videollamadas. Además, hay muchos jugadores de los más grandes que se ofrecen para ayudar, para acompañar a las familias, pero lo que hemos decidido es mantener el proyecto entre poca gente, para evitar exponerlos. Sabemos que no es más difícil, pero así evitamos cualquier riesgo de contagio. De todas formas, los pibes siempre tienen ganas de ayudar y cuando pueden hacerlo se suman.