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Simplemente Quique Wolff: desde Avellaneda a Madrid con muchas escalas

En exclusiva para El Deportivo uno de los emblemas del periodismo en el país nos habló de todo, de su tiempo como jugador, de sus anécdotas con las leyendas del fútbol y mucho más

El tono siempre cordial, la sonrisa permanente y el buen trato. Todo eso confluye en un figura ya mítica del periodismo deportivo en la Argentina, Quique Wolff, con su “Simplemente Fútbol”, programa que va por las tres décadas de vida.

Antes de ello hubo un jugador súper exitoso, que disputó un Mundial con Argentina, que lo hizo en Real Madrid, River, Racing, Las Palmas y que le tocó jugar, a favor o en contra, con los más grandes de todos los tiempos.

“Todo me ha quedado muy presente, tengo la alegría de haber jugado en el equipo de mi vida que era Racing, de haber jugado en un equipo como River, de haber jugado un mundial con Argentina, en la Unión Deportiva Las Palmas, donde parecía que había nacido allí y, por supuesto, la felicidad de hacerlo en el Real Madrid y ganar títulos con el equipo. Como yapa el fútbol me dio la posibilidad de jugar con Diego Maradona en Argentinos Juniors y los últimos partidos cuando ya me había retirado lo hice en Tigre, el lugar donde yo nací”, contó.

-Habla de jugar un mundial (Alemania 1974) y le pregunto por ese muy buen equipo en cuanto a nombres pero no tanto en funcionamiento, ¿cómo lo recuerda al campeonato?

-Fue algo maravilloso, jugar un mundial lo es. Jugar contra la Naranja Mecánica, yo estaba desgarrado del aductor y sólo jugué el primer tiempo, en el segundo no pude más por los derrames que tenía. En un amistoso previo ya nos habían hecho cuatro goles. En el fútbol, además de las cosas buenas que te pueden pasar en un partido, pude haberlo hecho contra Pelé, Cruyff, o Beckenbauer son cosas inolvidables en la vida de uno. En el momento sentí y sufrí mucho haber jugado contra Holanda por la derrota, pero ahora estoy feliz por haber pasado por ese camino. Teníamos un gran plantel y no un buen equipo.

-¿Qué significa jugar en el Real Madrid? Parece una obviedad la pregunta, pero qué tiene para decir al respecto.

-Es algo muy especial, por supuesto que ha ido cambiando, ha cambiado el estadio y un montón de cosas. En la época que me tocó llegar a mí venía el Madrid con una temporada anterior que no le había ido bien y eso que tenía en el plantel a los alemanes Paul Breitner y Gunther Netzer. Una de las cosas más lindas que me pasó, más allá de haber sido campeón dos veces y haber jugado todos los partidos de esos campeonatos sin faltar, fue encontrarme con don Santiago Bernabéu, tuve un año sólo para conocerlo y me pareció una persona maravillosa y una persona que entregó su vida para que el Real Madrid continuara con la historia bien alta. Ponerse esa camiseta es una responsabilidad muy grande, muy fuerte; en aquella época que me tocó llegar no estaba el museo, sino sólo una sala que iba de punta a punta de la cancha, del lado que da hacia la Castellana donde vos entrabas y estaban todos los trofeos que había ganado el club hasta ese momento. Era uno arriba del otro, impresionante, eran cerca de ocho mil trofeos y en el medio la mesa donde se juntaba Bernabéu con los directivos y que fue la mesa donde firmé mi contrato post revisión médica. Cuando entre ahí el gerente que estaba al lado mío me dijo: “Este es el club que vienes a defender”, una cosa que te ponía muy feliz, el solo hecho de ser el lugar donde había estado Alfredo Di Stéfano y tantos jugadores que pasaron por ahí. Eso es el Madrid donde había mucho más amateurismo en algunas cosas, hoy es diferente pero fue algo inolvidable para mí.

-Habla de Don Alfredo Di Stéfano, ¿qué fue su figura?

-Lo dijiste justo, era Don Alfredo, esa era la forma de calificarlo. Siempre que se lo veía era don Alfredo, después de grande nos juntábamos mucho a comer, a charlar, o mejor dicho yo escucharlo cuando tenía ganas de hablar, era un hombre que cuando tenía ganas de hablar hablaba y cuando no, no lo hacía. Me acordaba hace días que una vez hicimos una comida en el restaurante de ”María”, en Madrid, y en la mesa estaba Di Stéfano en una cabecera, a su lado Alberto Cortés, junto al Coco Basile, el Panadero Díaz, Fernando Redondo y el Cholo Simeone, más mi productor y yo que estábamos en Madrid buscando notas para “Simplemente Futbol”. Alfredo era único, inolvidable, yo tengo una definición que me la dio Rogelio Domínguez, me contaba que estaban jugando un partido de Copa de Europa contra un equipo inglés en el Bernabéu, y don Alfredo salva sobre la línea un gol que le iban a hacer al Madrid, continua la jugada y termina haciéndolo a favor después de haber corrido toda la cancha tras un desborde de Gento, así me lo describió Rogelio Domínguez sobre cómo era como jugador.

-En la Unión Deportiva Las Palmas, los argentinos de aquel tiempo son próceres, Carnevali quien vive allí; Brindisi, Morete, usted, ¿por qué se produjo es fenómeno?

-También estaba Fernández, que era un centro delantero mendocino; Pedro Verde, que había jugado en Estudiantes de La Plata. Para nosotros es como nuestra casa, hace poquito estuvimos, nos invitaron primero y nos dieron la insignia de oro y brillante, porque en el momento que nos tocó jugar a nosotros hicimos una de las mejores campañas de la historia, salimos cuartos en el campeonato. Es un lugar que lo queremos mucho, lo más emotivo del día que nos entregaron la insignia, previo a un partido y cuando bajamos al campo de juego, fue que una cabecera del estadio sacó una bandera gigante que decía: “Gracias por haber hecho disfrutar a nuestros padres de su fútbol”. Tengo muchos amigos y me siento muy bien, además de tener contacto con su presidente.

-Se ha topado a lo largo de su historia como jugador con grandes figuras, una de ellas es Ferenc Puskas y tiene una anécdota con él, ¿la puede contar?

-Fue una cosa muy graciosa, fuimos una vez a jugar con Racing a Canadá, con el equipo de José Pizutti y Puskas dirigía un equipo. Ya mirarlo ahí en el banco era impactante y maravilloso. Era un equipo algo amateur, le íbamos ganando 4 a 0 y de pronto vemos que Puskas se saca el buzo de técnico y se pone a jugar, todos lo mirábamos y no lo queríamos ni tocar. Verlo ahí era algo increíble. Después Pizutti nos dijo en tono de broma: “Si sabía me llevaba ropa abajo y me metía a jugar”. Después tuve la posibilidad de jugar en Las Palmas y él estaba dirigiendo no recuerdo qué equipo, pero al otro día en el periódico me había elogiado, decía cosas maravillosas de mí, me pareció demasiado grande que él me lo diga.

-Compartió equipo con varios alemanes en el Madrid, ¿qué era Uli Stilike?

-Era un jugador que iba y venía, jugaba en Borussia Monchengladbach. Lo fue a ver Santiago Bernabéu a Alemania en un partido, en realidad fue a ver a otro jugador y cuando terminó el partido le preguntan por el que había ido a ver y le dijo que quería a otro, ese otro era Stilike. Ahí lo compraron y llegó en la misma temporada que yo. Era un mediocampista que corría mucho más que el resto, jugábamos en la mitad de la cancha con Vicente Del Bosque y él me decía: “Dejalo a Uli que corre por nosotros”. Después pasó a jugar de líbero.