Río Cuarto |

Capacitan a vecinos y ONG para que armen sus propias huertas

El programa “Te quiero verde”, referido al cuidado del ambiente, que desarrolla Respeto en los barrios, busca promover el desarrollo de soberanía alimentaria y dietas saludables.

Con talleres prácticos en hogares e instituciones, un grupo de Respeto se dedica a la capacitación de vecinos en la creación de huertas. Les entregan semillas y los asesoran sobre cómo trabajar la tierra, en tanto que los acompañan con un seguimiento de la siembra para que puedan tener los vegetales cosechados de sus hogares.

Franco Altamirano, integrante de la agrupación, comentó que este proyecto “Te quiero verde” se enmarca en uno de los ejes de acción directa del partido. “Trabajamos con la obra pública, con la salud desde RemediArte, género, vivienda y ambiente, en el que se interviene con lo agroecológico, con EnRedar, con aportes como a la granja Libertad para que pudieran potenciar la cantidad de verduras que producen, o con pequeños productores a los que les vendemos las verduras en bolsones”, aseguró quien se desempeña actualmente como concejal por el bloque de Respeto y es referente del vivero comunitario Wichán Ranquén.

En este sentido, Altamirano comentó que la iniciativa se desarrolla “pensando en generar una conciencia de la huerta domiciliaria”, y aseguró: “Hay vecinos a los que les interesa armar una y les resulta difícil, o hay cuestiones que solamente viendo videos por Internet no pueden resolver”. 

- ¿Cómo se inició esta propuesta?

- Desde septiembre de 2018 comenzamos a realizar visitas a hogares de particulares, con un taller práctico básico. Pero nuestra idea es ir también a espacios públicos como colegios u organizaciones sociales, a quienes les interese producir verduras y realizar composteras. Consideramos que ambas cosas deben realizarse de manera conjunta, y a la vez se reduce la cantidad de basura que se genera en el hogar.



Mejorar la dieta



Altamirano destacó que los días lunes hacen las visitas de huerta. “Previamente nos contactan por teléfono, nos cuentan sus expectativas y nos muestran por fotos las dimensiones de sus patios, o si tienen perro, para ir definiendo pautas”, dijo y comentó: “Hacemos allí los canteros, de un metro por 5 o 10 metros, dependiendo del espacio que tengan en el patio, y les damos indicaciones de cómo deben trabajar la tierra”. 

A los participantes de estas capacitaciones también “se les indica qué verduras se pueden sembrar de acuerdo a la temporada, y qué asociaciones se pueden realizar con aromáticas”.

- ¿Cuál es la respuesta que han tenido y el resultado de las siembras?

- Llevamos más de 10 casas visitadas y la idea es hacer un seguimiento, con dos o tres visitas a cada hogar para ver el avance que han tenido. La experiencia que hemos tenido ha sido muy buena, de las últimas trabajadas no se pueden dar precisiones porque aún están muy recientes, pero las primeras 6 o 7 ya han tenido una buena cosecha. De todas hemos comido verduras ya y de muy buena calidad. 

- ¿De dónde se abastecen para la entrega de semillas a los vecinos?

- A las semillas las recibimos del Inta, que nos está proveyendo bastante, sumado al intercambio que tenemos con pequeños productores o de lo que nosotros podemos cosechar de nuestras huertas. 

- ¿Este proyecto plantea un fomento del trabajo pensando en soberanía alimentaria?

- Sí, es un aporte importante desde lo económico si uno logra desarrollar la huerta y mantenerla de manera anual, como es en mi caso, solamente compramos fruta, porque lo otro hemos conseguido 10 verduras fijas sumado a las otras que compramos a productores de la ciudad. Pero también hay que tener en cuenta la mejora a la salud, porque cuando se comienzan a alimentar con dos o tres orgánicas, se puede hacer un aporte muy importante a la dieta. Por ejemplo, el perejil es un alimento muy completo en cuanto a sus propiedades y es fácil de cosechar. Si uno a un plato de fideos le agrega un poco de perejil lo mejora notablemente. 

- Por lo tanto, esta propuesta debería ser implementada fundamentalmente en los barrios, para centros comunitarios y merenderos.

- Como Estado se le debe dar más relevancia y apoyo a las huertas comunitarias o en espacios públicos, donde se le dé el objetivo de uso como huerta, porque implican procesos lentos hasta que se pueda producir y consumir. En los barrios con más dificultades se debería poner el ojo en hacerlo en tierras fiscales, para cuidarlo también de caballos y perros, por ejemplo, que se defina un programa serio. Sucede que una sopa hecha con verduras es mucho mejor alimento que un plato de fideos o un pedazo de pan.