El jury destituyó a los fiscales Di Santo, Miralles y Pizarro por el caso Dalmasso. Así, el Poder Judicial parece haber dejado de ser intocable. Pero el poder político se desentendió de cómo interfirió desde el inicio en la causa. Lo mismo hizo el Ministerio Público Fiscal. Sin embargo, ¿no tiene nada para revisar un Estado que seleccionó no a un fiscal negligente sino a tres, sucesivamente, para investigar el crimen más resonante de las últimas décadas?