Río Cuarto

A 70 años de su muerte, cómo están hoy las obras que dejó Adelia María

*Informe Especial
 
A 70 años de su muerte, gran parte del legado de Adelia María Harilaos de Olmos sigue en pie. A pesar del paso del tiempo, se conserva la mayoría de las obras de caridad que dejó en Río Cuarto y la región. 

Puntal realizó un relevamiento sobre lo que está y lo que falta entre las propiedades y construcciones que fueron cedidas por una de las grandes benefactoras de la primera mitad del siglo XX.



Estancia El Durazno



La estancia El Durazno es una de las obras más importantes que Adelia María donó en la zona próxima a Río Cuarto. El establecimiento rural se ubica a 20 kilómetros de la ciudad y allí funciona la Escuela Agrotécnica Salesiana “Ambrosio Olmos”, un centro educativo modelo al que diariamente asisten casi 200 estudiantes del nivel secundario. 

La propiedad de 5 mil hectáreas fue donada a perpetuidad a la comunidad salesiana, siempre y cuando se mantenga en actividad la entidad formativa. 

Los sacerdotes y clérigos salesianos que llegaron en 1951 recibieron la orden de trabajar para crear una escuela de agricultura para dar, de acuerdo al deseo de la viuda de Olmos, formación moral y cristiana a los jóvenes y niños. 

El colegio funciona desde el año 1953 y brinda una propuesta educativa agropecuaria y agroindustrial. 

Cabe recordar que la estancia fue uno de los lugares más frecuentados por Adelia María. 

En el lugar, todavía están el palacio, la piscina, la capilla, el puente chino, el mirador y la avenida de los plátanos, entre otros sitios emblemáticos. 

Pese a que se trata de una propiedad privada, la estancia y sus instalaciones, entre las que se destacan la industria láctea y el tambo, pueden ser visitadas por el público. 



Terreno para el viejo Hospital 

San Antonio de Padua



El terreno, de dos hectáreas y media, donde actualmente está el Nuevo Hospital San Antonio de Padua (situado entre las calles Guardias Nacionales, Gaudard, Manuel Puebla y Rosario de Santa Fe) fue comprado por Adelia María y donado a la Sociedad Pía Unión de San Antonio de Padua de la orden franciscana para la construcción del viejo Hospital San Antonio de Padua. 

El antiguo edificio quedó “tapado” por la nueva estructura, aunque parte de la obra original se puede ver desde el exterior. 

Después de varios años de gestiones, el viejo Hospital fue inaugurado el 15 de junio de 1957 como un centro de salud antituberculoso con el fin de atender a los enfermos atacados por dicho mal. No obstante, con el avance de la medicina, el establecimiento se fue reconvirtiendo para responder a las nuevas demandas de la sociedad local. 

El nuevo edificio se construyó entre finales de los años 90 y principios de los 2000 y fue inaugurado en 2004, hace 15 años. En ese momento, la Provincia cerró el Hospital Central de calle Mosconi y trasladó casi todas sus áreas a lo que hoy se conoce como Nuevo Hospital de Río Cuarto San Antonio de Padua. 



Pabellón en Hospital de la Caridad



El pabellón de hombres Ambrosio Olmos funcionó en el Hospital de la Caridad. El edificio, que fue demolido a finales de la década del 70 (actualmente quedan algunos restos), ocupó el espacio en el que hoy está el Centro de Salud Municipal de Cabrera y Echeverría. 

El hospital perdió su condición cuando fue cedido por la Provincia al Municipio, dejó de tener internados y pasó a ser un centro de salud. 

El desaparecido nosocomio fue creado por los franciscanos por iniciativa de fray Quírico Porreca en 1872, según apuntó la directora del Archivo Histórico del Convento San Francisco Solano, Inés Farías. 

Luego, pasó a ser manejado por la Sociedad Damas de Beneficencia de Río Cuarto. 

Sin embargo, como las sociedades de este tipo fueron disueltas durante el peronismo, el hospital pasó a manos de la Provincia. 

La construcción del pabellón de hombres Ambrosio Olmos fue financiada por Adelia María. Se inauguró en abril de 1922 y, décadas más tarde, fue demolido por cuestiones de seguridad.

El anexo contaba con dos plantas con capacidad para 60 internados con una moderna sala de operaciones, baños, cocina y otras dependencias. Fue el primer edificio de la ciudad en contar con ascensor. 



Casona particular



La casona personal de Adelia María de Olmos en Río Cuarto fue donada a la congregación de hermanas de los Ángeles Custodios. La notable construcción estaba situada en la esquina de Buenos Aires y Sobremonte. 

Con el paso de los años, las religiosas cambiaron la propiedad céntrica por otra en Banda Norte, por lo que el edificio fue demolido a finales de la década del 70 para dar lugar, años más tarde, a la galería Paseo del Ángel. 

Hasta antes de su derrumbe, funcionó un colegio de mujeres adultas denominado Instituto Ambrosio Olmos. El ciclo formativo se cerró cuando las hermanas abrieron la escuela de enseñanza regular en Banda Norte, según indicó el director del Archivo Histórico Municipal, Omar Isaguirre.

Debido a la importancia que tenía la casa y a su riqueza arquitectónica, no son pocos los que consideran que el enroque al que accedieron las monjas fue un verdadero error. 

 

Iglesia de los Sagrados Corazones

 

Tanto los terrenos como la totalidad de la iglesia de los Sagrados Corazones y sus dependencias parroquiales fueron aportados por Adelia María. 

El templo, ubicado en la esquina de Lamadrid y Kowalk, es de líneas arquitectónicas y estilo colonial español, dado por el techo de dos aguas y los tirantes de madera que le dan un toque europeo. 

El interior está compuesto por una sola nave central de grandes dimensiones, atravesada por las alas del crucero. El presbiterio se encuentra enmarcado por un semicírculo de columnas con arcos de medio punto que sostienen la semicúpula, embellecida por un fresco del Buen Pastor. 

El primer altar fue reformado en 1965, de acuerdo a las nuevas normas del Concilio Vaticano II. En tanto, el atrio está resguardado por rejas. 

A la vez, su fachada se destaca por las líneas simples. 

La parroquia se erigió canónicamente el 31 de enero de 1947. Fue un desmembramiento de las parroquias de la Iglesia Catedral y de La Merced de barrio Alberdi.  

El párroco actual, Miguel Gragorat, dijo que la iglesia está por cumplir 75 años, por lo que tiene una larga historia dentro de Río Cuarto.  

“Siempre ha sido una parroquia de gran importancia. Es fundamental y base de la fe en la ciudad. Este barrio era casi todo baldío. Lo primero que se hizo fue la iglesia. Personas que hoy tienen más de 80 años se acuerdan de los comienzos de la construcción. Hay una fuerte vinculación con los vecinos”, subrayó Gregorat. 



Terrenos para el 

Colegio Nacional



Adelia María también donó los terrenos en los que actualmente funcionan los colegios Nacional, Comercial, Industrial y un Cenma y el Centro 11. Si bien se dieron cambios con respecto al planteo original, las cuatro manzanas siguen formando parte del predio donde se ubica el polo educativo más importante de la ciudad. 

José Cambría, rector del Nacional, remarcó que, de acuerdo a las escrituras, los lotes cedidos debían destinarse al colegio Nacional y a la Escuela de Artes y Oficios (hoy colegio Industrial) y lamentó que, con el paso del tiempo, el deseo de Harilaos no se haya respetado cabalmente.  

“Las obras comenzaron en 1944, con la nivelación de los terrenos. La construcción del edificio se hizo con materiales traídos directamente desde Buenos Aires, a excepción de la arena para la mezcla que se sacó del río. Hubo que utilizar mucha tierra para aumentar el nivel del lote, debido a que era una zona que se inundaba cuando se producían desbordes en el arroyo El Bañado. La edificación se culminó a finales de 1946 y el dictado de las clases se inició en abril de 1947”, detalló Cambría. 

“La Municipalidad tuvo que cerrar dos cuadras de la calle Sarmiento y dos cuadras de la calle Corrientes para que se pudiera edificar como una perfecta U y que las cuatro manzanas quedaran unidas”, agregó.  



Otros aportes



Las donaciones enumeradas hasta aquí no fueron las únicas. Adelia María también aportó dinero para la construcción de la capilla del Seminario Jesús Buen Pastor. En ese sentido, vale recordar que el edificio del lugar en el que se forman los sacerdotes fue financiado por el Estado nacional. 

El Asilo San José es otra de las instituciones que recibieron la colaboración de Harilaos al igual que la congregación de las hermanas del Buen Pastor. 

“Adelia María ayudó mucho a los franciscanos en épocas de mucha pobreza. Todos los años hacía donaciones a los centros catequísticos. Además, colaboró para construir el actual salón de actos del Instituto San Buenaventura. Las sillas de este espacio son las que pertenecían al Cine Plaza. Adelia María las compró y las donó”, recordó Inés Farías. 





Fuentes consultadas: Omar Isaguirre (Archivo Histórico Municipal, Inés Farías ( Archivo Histórico del Convento San Francisco Solano), Walter Bonetto (Libro: Efemérides de Río Cuarto), Ignacio Miguel Costa (Libro: Monseñor Leopoldo Buteler).



Nicolás Cheetham.  Redacción Puntal