Opinión |

A 74 años de un hito: el nacimiento del Área de Material Río Cuarto

Por Walter Bonetto

Con gran esperanza y como un importante complejo industrial militar  nacía  hace 74 años, el 10 de agosto de 1944, lo que es ahora  el Área de Material Río Cuarto,  junto a la por entonces pequeña población de Las Higueras. Se trataba de un taller especializado que repararía aviones militares. Los hombres de la aviación llegaban a Las Higueras y esto generaba grandes expectativas.

Muchas personas estaban tristes porque las habían desplazado de sus chacras y sus quintas, pues el Gobierno había expropiado 900 hectáreas al costado oeste del ferrocarril y una franja de terreno sobre el costado opuesto, con el propósito de construir un barrio militar que al final no se concretó en ese lugar; sólo se hizo la casa del jefe de unidad, residencia por casi treinta años. Pero también muchas personas estaban alegres, más que tristes, porque se generaba una fuente de trabajo formidable para centenares de jóvenes.

Entre algunas tristezas y miles de alegrías nacía este importante y llamativo complejo, compuesto por gran cantidad de instalaciones: hangares, talleres, dependencias y pista de aterrizaje; por aquellos tiempos el mejor instalado en el país; pero además, en el sector norte se instaló el “Grupo de Artillería Antiaérea”, que era una unidad totalmente independiente; su puerta de ingreso y guardia era el mismo edificio en el que en la actualidad está la Escuela Técnica; y en el que se encuentra actualmente la División Contaduría estaba la Guardia de Prevención del Taller Regional. En el centro de estas dos unidades se instaló una “unidad alojada” también independiente, donde funcionaban los “Depósitos Regionales” que dependían de la Dirección General del Material Aeronáutico (DGMA).

Lo principal era el “Taller Regional”, pero junto a él funcionaba  la unidad de abastecimiento para adquirir y proveer los repuestos y componentes de los sistemas de armas que se reparaban; y al norte, el Grupo de Artillería estaba para defender sus instalaciones.

La mano de obra que se requería para esas actividades se especializó en la legendaria  “Escuela de Aprendices”, que recibía a jóvenes, muchos de ellos pupilos, de institutos de formación técnica y de escuelas de trabajo de localidades de la región. Luego de tres años de preparación egresaban y se los incorporaba como operarios de los talleres conforme a la especialidad adquirida. Muchos agentes civiles, como también oficiales y suboficiales, antes de ingresar en la escuela militar egresaron de aquel instituto de formación técnica. Por ejemplo, un anterior jefe de Estado Mayor de Fuerza Aérea, brigadier Normando Constantino, fue un egresado de aquella Escuela de Aprendices.

Esta instalación, conocida popularmente como “la Base”, comienza su actividad en 1944 y su primer jefe fue el vicecomodoro Eloy Guillermo Aguilera. El advenimiento de un complejo técnico logístico dotado con maquinarias y equipamiento de primer nivel, único en toda la región, significó un antes y un después para la localidad de Las Higueras y la ciudad de Río Cuarto. Además de realizar exitosamente la intervención de los aviones, especializó a más de un millar de técnicos que prestaron servicios en esas instalaciones.

Este grupo de unidades militares se caracterizó desde su comienzo por su destacado orden; la disciplina del personal, tanto militar como civil, resultaba impecable. También existía una impecable prolijidad en sus instalaciones, que brindaban un paisaje asombroso donde abundaron los parques con árboles muy bien cuidados; un complejo deportivo admirable, inmaculadamente blanco, su pista de atletismo en óvalo totalmente rodeada de arbustos cortados simétricamente, al centro de ese óvalo la cancha de fútbol, con tribunas para espectadores.

Existía un pequeño lago al frente de esa entrada; sobre las tribunas de la cancha una jaula con aves exóticas, distanciado hacia el sur un poso en el que por un tiempo muy breve hubo dos leones,  mientras varias llamas vivían en el mismo parque y adornaban el impecable paisaje. Sus principales calles estaban pavimentadas, con senderos de fresnos e hileras de ligustrinos bien recortados y mantenidos en todo su recorrido.

El horario del personal, muy estricto, era de 6 a 14 y todo se manejaba con toques de sirena. 

Esta unidad militar dio preparación y trabajo a mucha gente, fue el porvenir de centenares de familias y le permitió crecer significativamente a la localidad de Las Higueras. Era impactante ver al arribar a la plataforma, frente a los hangares, la cantidad de aviones que se reparaban y probaban para vuelo, como los bombarderos cuatrimotores Avro Lincoln  y Lancaster, y la cantidad de mecánicos a su alrededor, más los que trabajaban en los hangares. También los aviones de carga Bristol y tantos más.

Las reparaciones de ciclo mayor se inician con los Curtiss Hawk 75-0. Treinta de ellos fueron totalmente construidos en la Fábrica de Aviones de Córdoba junto a su motor Wright Cyclone. Con esta máquina se duplicó  la velocidad del vuelo de los aviones producidos en la Argentina.

La trayectoria de esta unidad  se encuentra cubierta de prestigio y en tiempos de apogeo llegó a contar con mil agentes civiles, muchos de ellos con alta especialización, más todo su personal de oficiales, suboficiales y soldados.

Hoy en día es un “Área de Material” y sigue siendo una esperanza para miles de personas y para la región. Más de siete décadas de existencia describen una gloriosa trayectoria por todos los sistemas de armas que se intervinieron. 

Quienes vivimos en su cercanía abrigamos esperanzas de volver a oír como antaño, en cada momento, el rugir de los aviones que desde ese querido lugar aterrizaban y despegaban constantemente  engrandeciendo el quehacer aeronáutico nacional.