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A los 76 años falleció el reconocido astrofísico Stephen Hawking

El británico desafió las expectativas de supervivencia por sufrir desde los 21 años una forma atípica de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Defendió la teoría del Big Bang y profundizó en los agujeros negros
El astrofísico británico Stephen Hawking, que desafió las expectativas de una muerte temprana para convertirse en el científico más popular del mundo, falleció ayer a los 76 años en su casa en la ciudad universitaria inglesa de Cambridge.

Nació un 8 de enero -de 1942-, el día de la muerte de Galileo Galilei, y murió un 14 de marzo, día del nacimiento de Albert Einstein.

Una fuente de la universidad explicó a la AFP que su salud se había deteriorado en los últimos meses y que "se apagó en su sueño".

Su libro "Historia del tiempo", de 1988, se convirtió en un superventas y lo catapultó al estrellato. Aunque nunca ganó el Premio Nobel, era más célebre que cualquiera de los que lo hicieron.

Hijo de profesores, nació en Oxford y murió en Cambridge, dos grandes centros británicos del saber en los que sobresalió esta "mente brillante y extraordinaria", en palabras de la primera ministra Theresa May.

"Estamos profundamente tristes" por la muerte de nuestro querido padre, anunciaron los hijos de Hawking, Lucy, Robert y Tim, en un comunicado. "Fue un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado perdurarán muchos años".



Condolencias de la reina



En un gesto inusual, la reina Isabel II anunció que enviará un mensaje privado de pésame a la familia del científico, mientras que el expresidente estadounidense Barack Obama publicó una foto suya junto a él y un deseo: "Diviértete con las estrellas".

En Cambridge, las muestras de pesar se combinaban con las de agradecimiento.

El hombre que aseguró que no creía en Dios y que la ciencia siempre gana a la religión "porque funciona" fue homenajeado también por el Vaticano.

"Les dijo a los 4 papas que conoció que quería fortalecer la relación entre la fe y la razón científica. Oramos para que Dios lo tenga en su gloria", escribió la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.

Hawking desafió las predicciones de los médicos que a mediados de los años 60 le dieron sólo un par de años de vida después de que le diagnosticaran una forma atípica de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad que ataca a las neuronas motoras encargadas de controlar los movimientos voluntarios y que lo dejó en silla de ruedas. El resto de su vida, solía decir, fue "un regalo". La enfermedad lo fue dejando progresivamente paralizado, hasta el punto de que sólo podía comunicarse a través de un ordenador que interpretaba sus gestos faciales gracias al único músculo que controlaba, el de la mejilla.

Gran parte de sus trabajos se centraron en unir la relatividad (la naturaleza del espacio y del tiempo) y la teoría cuántica (la física de lo más pequeño) para explicar la creación y el funcionamiento del cosmos.

"Mi objetivo es simple", dijo una vez. "Es entender completamente el universo, por qué es como es y por qué existe simplemente".

Hawking fue un temprano defensor de la teoría del Big Bang para explicar el origen del Universo.

Sus investigaciones posteriores teorizaron que los agujeros negros emitían radiación, "la radiación Hawking", como se la conoce. Los agujeros negros fueron nombrados así porque se creía que eran tan densos que ni siquiera la luz podía escapar de ellos, pero Hawking sostuvo que algunas partículas sí podían huir por los efectos de la mecánica cuántica.

Su popularidad lo llevó a realizar apariciones en series de televisión como "Star Trek" -en la que participó jugando a póquer con Einstein, Isaac Newton y el androide personaje de la serie, Data-, y en "The Big Bang Theory".