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"A mi hijo lo condenan por la presión social", dijo la madre de Camargo

Susana Cruseño sostuvo que las pruebas favorecen al joven condenado por abuso sexual con acceso carnal a Lucía Máñez. Asegura que el fallo no se basó en pruebas objetivas y confía que el Tribunal Superior lo revertirá

La madre de Agustín Camargo, el joven que fue condenado a 6 años y 6 meses de cárcel como autor de la violación de Lucía Máñez, asegura que la decisión de la Cámara Primera del Crimen se basó en la “presión social”, y confía en que la sentencia sea revertida por el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba. Sostiene que la resolución no se basó en pruebas objetivas, y adelantó que los abogados defensores Jorge Valverde y Osvaldo Narcisi preparan un recurso de casación.

En diálogo con Puntal, Susana Cruseño de Camargo señaló que el fallo de la jueza Natacha García tomó a la familia por sorpresa. Acompañada de la novia del joven condenado, Natalia Tarrat, cuestiona la decisión por entender que se basó en criterios “subjetivos”.

“Sentimos desconcierto por la condena a mi hijo por abuso sexual con acceso carnal, cuando hay una pericia forense del cuerpo técnico de Tribunales que ella parece no haber tenido en cuenta. Claramente, la conclusión de la pericia dice que no hubo acceso carnal”, apuntó la madre de Camargo.

“Deben valorar la pruebas con una visión objetiva”, dijo Cruseño de Camargo.

Admite que Lucía tenía “chupones y raspones” y que existió un testigo ocular del hecho, que calificó como algo “inédito”.

“Una persona que estaba en su casa y desde su habitación ve a esta pareja. Llama a la Policía y dice que necesita que le saquen a esta pareja acaramelada, con ese término preciso. Después, le preguntaron si hubo violencia, si la persona estaba armada, que la hubiera amenazado o que la chica hubiera gritado, a lo que él dijo que no, de ninguna manera”, amplió Cruseño.

El testigo ocular

En el expediente, ese testigo asegura que vio a una pareja teniendo relaciones sexuales en el lugar.

En realidad, dijo que estaban besándose, acariciándose. Fue un lío, porque había un montón de perros que hacían un escándalo, y duró unos pocos minutos porque después llegó la Policía. Mi hijo, por vergüenza (y la chica también), le dice que venían del río pero que ya se iban. Otra cuestión que la jueza no valoró fueron los testimonios de muchos chicos que estaban en el boliche esa noche, y que dijeron que a ella la habían visto normal. Recordemos que se dijo falsamente que mi hijo la había drogado y la había golpeado.

El fiscal Di Santo pidió el sobreseer a Camargo por desobediencia.

Sin embargo, sí quedó demostrado que Lucía estaba bajo los efectos del alcohol (en el expediente se asegura que no estaba en condiciones de decidir sobre sí misma).

Sí. Ella, y todos, estaban alcoholizados. El psiquiatra Zanlungo dijo en el juicio que la línea era muy delgada para la Justicia, para determinar si prestó o no prestó consentimiento. ¿Cómo se determina? Debería haber existido una prueba. La jueza Natacha García decidió creerle a la chica.

La falta de consentimiento

El fallo, no obstante, dice que no hubo consentimiento por parte de Lucía.

El pisiquiatra dijo que existen pruebas médicas para determinar qué cantidad de alcohol tenía una persona como para saber si no podía decidir por sí misma. Pero acá no se hicieron. Esta chica dice que no habría prestado su consentimiento, pero los testigos declararon en el expediente que ella volvió sonriente y cuenta que la Policía los echó. Allí, se cruza con otra chica y le dice: ¿Te rompieron la tanga a vos? Ojalá te rompan la tanga. Ella tuvo además memoria selectiva, porque se acordaba de todo lo que pasó antes y todo lo posterior. Toda la acusación del fiscal Rivero se basa en la cuestión del consentimiento, pero nuestros abogados sostienen que el derecho penal no se basa en cuestiones subjetivas sino en pruebas. Y las pruebas hablan a favor de mi hijo, pero no fueron consideradas.

“Se lo condenó por las redes”

Todo esto que usted comenta fue valorado en el juicio que terminó con la condena de su hijo. ¿Por qué cree que estas cosas no se tomaron en cuenta?

Estamos en un momento en el que los derechos de la mujer y los movimientos feministas están pesando mucho en la sociedad. Y en este caso, a mi hijo se lo condenó permanentemente a través de las redes sociales. Cometimos el error de no salir a aclarar esto antes, pero esto pasó porque Agustín estuvo un año y medio sin siquiera ser imputado. A todo esto, la familia salió a acusarnos de que poníamos palos en la rueda, que habíamos puesto mucha plata y que teníamos poder. Nosotros nos pusimos a disposición para ser investigados sobre nuestro magro patrimonio. Mi esposo estaba con cáncer de pulmón, grave, y no podía ni levantar un teléfono. Nos difamaron. Fue terrible el ataque que sufrimos. Creo que se dictó una condena social sobre mi hijo, porque la gente creyó esto que se planteaba. En cuanto a la jueza, creo que también sufrió esto mismo, y redactó un fallo salomónico. Condenó a mi hijo, pensando que es joven y que se va a sobreponer, y deja conforme a la parte querellante. Pero eso no es justicia.

“Quiero creer que van

a valorar las pruebas”

¿Van a recurrir el fallo?

Si. Están en eso los abogados. Los fundamentos se presentaron el 30 de octubre, y hay un plazo de 15 días para ir a casación.

Decía que hubo una condena social que condicionó a la Justicia. ¿Estas cuestiones no van a pesar en la decisión que tome el Tribunal Superior de Justicia?

Quiero creer que no. Que la Justicia va a valorar lo que realmente debe hacerse: analizar las pruebas con una visión objetiva y no con una mirada subjetiva. Por eso, nosotros estuvimos tan confiados, porque creíamos que mi hijo iba a ser sobreseído. Lo mismo que los abogados.

A su hijo lo detuvieron el día de la sentencia cuando se acercó a la víctima y quedó detenido por riesgo procesal.

El día de la sentencia, mi hijo quedó en libertad pero tan shockeado por el fallo que no lo podía aceptar. Fue cuando los abogados le explicaron que ahora iban a ir a casación pero que esto podía demorar, que la sentencia podía en algún momento quedar firme y que se podía efectivizar su detención. Hizo una crisis nerviosa y salió a la calle, alocado. (N. de R.: el fiscal Javier Di Santo pidió su sobreseimiento en la causa por desobediencia a la autoridad, por entender que el caso debe quedar en manos de la jueza que lo condenó por abuso sexual, Natacha García).